Al igual que un vaso de precipitados, su fondo es plano, con las paredes laterales verticales en su parte media e inferior, formando un ángulo de 90 grados con el fondo. Estas paredes laterales forman un cuello en su parte superior, similar al de un erlenmeyer, con un borde muy acampanado. El ancho borde hace que sea más fácil verter líquidos o filtrarlos en su interior. El estrecho cuello reduce la pérdida del contenido por evaporación o debido a las salpicaduras y sirve de sujeción para la manipulación y el vaciado.
Los fleakers tienen una tapa de plástico con un tapón de goma incorporado que lo cierra de modo hermético mientras la tapa externa cubre el estrecho cuello.
Su utilización es similar al de otros artículos de vidrio para líquidos y disoluciones o para contener reacciones químicas, pero no son apropiados para las mezclas de sólidos, precipitados y recristalizaciones (ya que el cuello estrecho hace que sea difícil extraer por completo los sólidos de su interior).
Este cuello dificulta su limpieza si algún sólido o líquido pegajoso se deposita en las paredes, sobre todo en las cercanías del estrechamiento superior.