La frase está documentada solo a partir del siglo XVI[1] como abreviación de una versión anterior más larga, que dice: «Fluctuat at nunquam mergitur illa ratis». La frase original se atribuye a Juan Crisóstomo, aunque Francisco Antonio García Romero, en su prólogo de la obra "Monumentos con arte: Jerez" de J. L. Sánchez Villanueva, [2] y en su traducción del tratado "De Christo et Antichristo" de Hipólito (s. III d. C.)[3] sugiere que la frase está tomada del Anticristo, donde Hipólito la utiliza en griego en referencia a la Iglesia: «χειμάζεται μεν αλλ' ουκ απόλλυται»(cheimázetai men all’ ouk apóllytai); es decir: "Mar es el mundo en el que la Iglesia como nave en el piélago es batida por la tempestad pero no se va a pique". La frase original en latín («Fluctuat at nunquam mergitur illa ratis») fue atribuida por Guglielmo Burio al papa Inocencio IV, como parte de un supuesto diálogo con el emperador Federico II referente a la derrota de la armada pontificia por parte de la armada imperial en la Batalla de Giglio (1241).[4]
La frase abreviada apareció por primera vez en medallas de París en el siglo XVI, aunque no fue sino hasta el siglo XIX que la ciudad la adoptó como lema oficial por iniciativa del barón Haussman.[1]
Sigmund Freud utilizó esta frase como epígrafe de su libro Contribución a la historia del Movimiento psicoanalítico, de 1914, y ya antes la había utilizado en su correspondencia (carta 119, de 21 de septiembre de 1899 y carta 143, de mayo de 1901).
La frase fue usada por Georges Brassens en su álbum Les Copains d'abord. Es también el epígrafe del conocido libro de texto de Albert Messiah sobre mecánica cuántica.