De allí Aymerich lo mando a apoyarlo, pero, capturado por los ejércitos patriotas después de la batalla de Cone, el General Antonio José de Sucre le invitó a que se nacionalizara colombiano, así evitaría la deportación a Cuba, con la promesa de que no sería obligado a combatir contra los españoles. Aceptó Tamariz, regresó a Cuenca, y allí contrajo matrimonio con su prometida Rosa García de Trelles.
Rosa Victoriana de La Encarnación García de Trelles y VintimillaCoronel Francisco Eugenio Tamariz.
Trayectoria
Cuando fue invadido Ecuador él se presentó como voluntario, presto al país sus servicios. Así luchó contra la guerra grancolombo-peruana de 1829, ya en grado de coronel. Se distinguió por el excelente manejo de la Hacienda Pública ecuatoriana. Bolívar lo nombró director de la Tesorería del Azuay, y Rocafuerte (con quien en un principio no simpatizó) le hizo su ministro de Hacienda en su primer Gabinete, cargo que desempeñó con suma responsabilidad y acierto. No obstante, por la oposición a sus medidas de algunos comerciantes, fue destituido y declarado incapaz para tal cargo, pero el tiempo confirmó la bondad de sus disposiciones. García Moreno le encargó en 1863 la Administración de Aduanas de Guayaquil, y allí permaneció dos años, hasta que de nuevo se hizo cargo del Ministerio de Hacienda.
En la política del país participó como senador por el Azuay en 1839; fue miembro de la Convención Nacional (1843) en la que firmó la nueva Constitución, conocida como Carta de la Esclavitud porque por ella se concedía a Flores ocho años más de mandato presidencial; gobernador del Azuay y diputado por Guayaquil. Para su época, puede ser considerado como un científico y artista dada la amplitud de sus conocimientos. Jamás abandonó el cultivo de las letras, ciencias y artes, ni perdió el hilo de la política de Europa ni de América.
Fue muy amigo de expresar sus ideas por escrito en periódicos de Cuenca y Guayaquil, principalmente. Se hizo célebre por su larga polémica con el franciscano Vicente Solano, de quien en un principio fue amigo, pero con quien rompió a raíz de los agravios que el fraile le propinara en un escrito, sin que mediara motivo importante. Esta polémica duró hasta 1851, cuando encontrándose Tamariz gravemente enfermo, llamó al padre para pedirle perdón. En las diatribas contra el Padre Solano, se mostró como hombre de gracia y donaire y de gran sentido del humor.