Francisco Quiroga y Rodríguez
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Aranjuez
Madrid
Francisco Quiroga y Rodríguez (Aranjuez, 4 de julio de 1853 – Madrid, 31 de mayo de 1894) fue un geólogo, naturalista y explorador español.
Hijo de un profesor de Veterinaria, conoció a Casiano de Prado, amigo de su padre y uno de los fundadores de la geología en España, quien le animó desde joven a estudiar esta ciencia. Cursó estudios de Farmacia y de Ciencias Naturales en la Universidad Central de Madrid durante el Sexenio Democrático, el periodo de 1868 a 1874. Centró su actividad investigadora en los estudios geológicos y mineralógicos. Continuó su formación científica acudiendo a la biblioteca y al laboratorio de microscopía y mineralogía instalados en Madrid por el geólogo José Macpherson a finales de 1874. Quiroga aprendió a usar el microscopio petrográfico, siendo un pionero en el uso de esta técnica en España para la observación de los detalles estructurales de los minerales y el estudio microscópico de las rocas.[1][2]
En 1876, fue uno de los promotores de la Institución Libre de Enseñanza, formando parte de su Junta Facultativa y en ella comenzó su carrera como profesor. En 1879, fue nombrado auxiliar de Mineralogía del Museo de Ciencias Naturales, donde se ocupó de la ordenación de la colección de minerales españoles. Completaría esta colección realizando numerosas excursiones en compañía de otros miembros de la Institución Libre de Enseñanza, en particular a la sierra de Guadarrama, y solicitando minerales a colaboradores de otras zonas de España. En 1883, fue nombrado profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid. [1] [2]
En 1886, con el patrocinio de la Sociedad Española de Geografía Comercial, Quiroga participó en una expedición científica organizada por el Ministerio de Fomento español al Sáhara Occidental, junto al ingeniero militar Julio Cervera Baviera y el arabista Felipe Rizzo, que hizo de intérprete. La expedición debía explorar la región del Tiris y la del Adrar Sutuf, con el objetivo principal de firmar acuerdos de amistad política y comercial con las tribus saharianas para establecer un protectorado español en la zona. También se buscaba realizar un reconocimiento del territorio, poco conocido por los europeos.[1] [2]
A mediados del mes de mayo de 1886 navegaron desde Las Palmas de Gran Canaria hasta Villa Cisneros. Permanecieron en Río de Oro cerca de un mes hasta que obtuvieron permiso de las tribus vecinas para adentrarse en el interior. Durante ese tiempo, realizaron cortas excursiones desde Villa Cisneros por las zonas aledañas, realizando reconocimientos geográficos y geológicos y recolectando materiales de fauna y flora. En junio lograron salir desde Río de Oro hacia el interior del desierto. Siguiendo el Trópico de Cáncer, recorrieron más de cuatrocientos kilómetros hacia el este. Cruzaron la planicie del Tiris y llegaron en julio de 1886 a las salinas de Yyil. Allí firmaron acuerdos con las tribus de la zona, ampliando el protectorado español al territorio comprendido desde la costa atlántica hasta Yjil. Intentaron viajar más hacia el sur, pero solo pudieron llegar al pozo de Aussert, sin poder entrar al Adrar Sutuf por la oposición de las tribus locales. Se vieron, por tanto, obligados a regresar a Villa Cisneros, adonde llegaron a finales de julio de 1886 y desde donde emprendieron el viaje de regreso a Canarias.[1][2]
Pese a la dificultad que planteaba la dureza del desierto, así como la desconfianza de las poblaciones locales, la misión fue un éxito en términos científicos. Se logró llegar a lugares poco visitados por europeos, se tomaron numerosos datos geológicos y geográficos y se recolectaron materiales botánicos y zoológicos para ser estudiados por el Museo de Ciencias Naturales y la Universidad de Madrid. Asimismo, se redactaron varios mapas del recorrido por el desierto y de la península de Río de Oro. Sin embargo, desde el punto de vista colonial la misión tuvo poco éxtio, ya que el gobierno español no reconoció el protectorado conseguido por Quiroga y Cervera, a pesar de los intentos de las sociedades colonialistas para que fuera reconocido oficialmente.[3][4]
En septiembre de 1888, Quiroga ganó por oposición la cátedra de Cristalografía de la Universidad Central, la primera cátedra de esta especialidad creada en España. Murió por unas fiebres tifoideas pocos años después, con solo cuarenta años, quedando su familia en una difícil situación económica, ya que sus ingresos como profesor eran bastante modestos y gran parte de ellos los tuvo que invertir en adquirir el material científico del que carecían los centros oficiales. Sus colegas de profesión organizaron una cuestación pública en beneficio de la familia.[1][2]
Obra
Quiroga publicó su primer trabajo, que versaba sobre la teruelita, a los veinte años, en 1873, en los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural. Publicó después numerosos trabajos sobre rocas ígneas, especialmente sobre las ofitas, los basaltos y otros materiales volcánicos, así como artículos sobre el uso del microscopio en litología.[2]
Elaboró, junto a Ignacio Bolívar y Salvador Calderón, la obra Elementos de Historia Natural, que fue muy utilizada en institutos y universidades a finales del siglo XIX.
El relato de su expedición africana figura en estas publicaciones:
- «Apuntes de un viaje por el Sahara occidental», en Anales de la Sociedad Española de Historia Natural, 15 (1886), págs. 495-523, Madrid.
- «Geología del Sahara occidental», en Revista de Geografía Comercial, II, 25-30 (1886), págs. 63- 66, Madrid.
- «El Sáhara Occidental y sus moradores», en Revista de Geografía Comercial, II, 25-30 (1886), págs. 66- 72, Madrid.
- «Observaciones hechas en el Sahara occidental», en Anales de la Sociedad Española de Historia Natural, 18 (1889), págs. 313-393, Madrid.
Referencias
- 1 2 3 4 5 Santos Casado de Otaola (23 de abril de 2008). «Francisco Quiroga y Rodríguez (1853-1894)». Fundación para el Conocimiento madri+d. Consultado el 5 de septiembre de 2025.
- 1 2 3 4 5 6 Alberto Gomis Blanco. «Francisco Quiroga y Rodríguez». Real Academia de la Historia. Consultado el 5 de septiembre de 2025.
- ↑ González Bueno, Antonio; Gomis Blanco, Alberto (2002). «Madrid I. El Imperio de Marruecos: un vecino desconocido (1859-1900)». Los Naturalistas Españoles en el África Hispana (1860-1936). Organismo Autónomo Parques Nacionales. pp. 55-56. ISBN 84-8014-348-7.
- ↑ González Bueno, Antonio; Gomis Blanco, Alberto (2007). Los territorios olvidados. Naturalistas españoles en el África hispana (1860-1936). Madrid: Ediciones Doce Calles. ISBN 9788497440677.
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