Francisco de Avendaño y Valdivia
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| Francisco de Avendaño y Valdivia | ||
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23.er Gobernador del Tucumán | ||
| 17 de marzo de 1636/25 de febrero de 1638-febrero de 1641 | ||
| Monarca | Felipe IV de España | |
| Predecesor | Felipe de Albornoz | |
| Sucesor | ||
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Gobernador del Río de la Plata (interino) | ||
| 8 de noviembre-13 de diciembre de 1640 | ||
| Predecesor |
Dos previos: | |
| Sucesor |
Dos sucesivos: | |
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
1592 Concepción (de la gobernación de Chile) | |
| Fallecimiento |
febrero de 1641 Córdoba (de la gobernación del Tucumán | |
| Religión | Católico | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Militar y gobernante colonial. | |
Francisco de Avendaño y Valdivia (Concepción, gobernación de Chile, 1592-Córdoba, gobernación del Tucumán, febrero de 1641) era un militar que fue nombrado como gobernador del Tucumán entre 1638 y 1640, y ocupando dicho puesto se tuvo que hacer cargo como interino de la gobernación del Río de la Plata a finales de 1640.
Francisco de Avendaño y Valdivia nació en 1592, en Concepción de Chile.[1] Descendía de una ilustre familia de Salamanca. Fueron sus padres el capitán Antonio de Avendaño, nacido en Salvatierra de Tormes, que ocupó sucesivamente los Corregimientos de Santiago de Chile y Concepción; y doña Beatriz de Valdivia, nacida en Concepción.[2]
Durante su niñez, pasó a educarse en Santiago de Chile, donde fue sucesivamente Alguacil Mayor de la Inquisición, Cabo y Gobernador de Chiloé, Corregidor de Concepción y Tesorero Juez Oficial de la Real Hacienda en ella, habiendo alcanzado el grado de maestre de campo.[2]
Después de haber luchado contra los araucanos por casi treinta años, llegó a general y fue enviado a España en misión oficial con poderes otorgados por el Cabildo de Santiago de Chile.
Regresó de Madrid con el título de caballero de la Orden de Santiago y la designación por parte del rey Felipe IV como gobernador del Tucumán, todo en reconocimiento a sus grandes servicios y los de sus antepasados. Por el poco tiempo que le cupo actuar, no quedaron casi memorias de su gobierno.
En 1639 el virrey del Perú, Pedro Álvarez de Toledo y Leiva, lo trasladó como gobernador del Río de la Plata.
Falleció en la ciudad de Córdoba, de la entonces gobernación del Tucumán que era una entidad autónoma del Virreinato del Perú, en febrero de 1641.