Frank Abagnale Jr.
falsificador y empresario estadounidense
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Frank William Abagnale, Jr. (Bronxville, Nueva York; 27 de abril de 1948) es un estafador estadounidense, dedicado a la consultoría de seguridad ante fraudes. Desde los 19 años y durante más de cinco años en la década de 1960 fue un falsificador e impostor.[1]
| Frank Abagnale Jr. | ||
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Frank Abagnale en 2008 | ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Frank William Abagnale, Jr. | |
| Otros nombres | Frank Taylor, Frank Conners, Lautaro Daniel Quinteros | |
| Nacimiento |
27 de abril de 1948 (78 años) | |
| Residencia | Tulsa | |
| Nacionalidad |
Estadounidense Francesa | |
| Religión |
Católico Luterano (temporalmente) | |
| Lengua materna | Inglés | |
| Familia | ||
| Padres | Frank W. Abagnale y Paula Abagnale | |
| Hijos | 3 | |
| Educación | ||
| Educado en |
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| Información profesional | ||
| Ocupación | Emprendedor, consultor en seguridad, actor de cine e impostor | |
| Años activo | desde 1963 | |
| Conocido por | director de Abagnale and Associates | |
| Cargos ocupados | Fundador | |
| Seudónimo | Frank Adams, Robert Black, John Calcagne, Robert F. Conrad, James Franklin, Robert Leeman, Robert Monjo, Peter Morelli, Franck Rogers, Frank Williams, Barry Allen y Frank Connors | |
| Sitio web | abagnale.com | |
| Distinciones |
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La supuesta historia de su vida fue la inspiración para la creación de la película Atrápame si puedes, dirigida por Steven Spielberg y basada en su biografía homónima. En la película, el propio Frank realiza una participación, interpretando al policía francés que captura al personaje protagonista, interpretado por Leonardo DiCaprio.[2]
Las investigaciones periodísticas iniciadas en 1978 no encontraron pruebas que respaldaran la mayoría de las afirmaciones biográficas de Abagnale.[3] En 2020, el autor Alan C. Logan publicó una investigación basada en registros públicos, documentos penitenciarios y archivos de periódicos que concluyó que la mayor parte del historial criminal que Abagnale afirmaba tener era inventado.[4] Abagnale dirige Abagnale and Associates, una empresa de consultoría que fundó en 1976.[5]
Infancia y familia
Durante su adolescencia en Nueva York, Frank aprendió a conseguir dinero fácil; deseaba demostrarle a su padre cuán lejos podía llegar en la vida. Cuando recibió su primer coche usado, de su padre, también lo convenció de que le prestara su tarjeta de crédito para comprar repuestos. Con ella compró piezas que vendió más tarde a mayor precio al dueño de un taller para tener dinero en efectivo, hasta que su padre lo descubrió.[6] Después aprendió que podía realizar fraudes bancarios de varias formas sin que nadie se percatara. Empezó a falsificar cheques; en un principio abrió varias cuentas de banco a su nombre.
Delitos cometidos
Estos no fueron los únicos tipos de actos ilícitos que realizó, pues también adquirió personalidades falsas ejerciendo informalmente como médico, copiloto de Pan Am,[7] abogado, agente del Servicio Secreto y demás profesiones. Durante dos años Abagnale Jr. fingió ser un piloto de la compañía aérea Pan Am bajo el nombre de Frank Taylor, un empleado de cortesía que necesitaba trasladarse de un país a otro. Lo logró gracias a que había obtenido un uniforme y falsificado la identificación de Pan Am
Como médico pediatra
Poco a poco fue adoptando la personalidad de Frank Conners, un pediatra del hospital de Georgia, para lo que obtuvo identificaciones falsas y durante once meses "ejerció" la medicina hasta que decidió abandonar esta práctica cuando puso en riesgo la vida de un bebé.[8]
Veracidad de las afirmaciones
A partir de finales de la década de 1970, Abagnale afirmó en conferencias públicas y entrevistas que, entre los 16 y los 21 años, se había hecho pasar por piloto de Pan American, médico de un hospital de Georgia, fiscal general adjunto de Luisiana y profesor de sociología, mientras evadía una intensa búsqueda del FBI en 26 países y cobraba más de 2,5 millones de dólares en cheques fraudulentos.[9] Los periodistas que investigaron estas afirmaciones a partir de 1978 las encontraron en gran medida o totalmente infundadas. Las personas a las que Abagnale había atacado criminalmente describieron los efectos duraderos de sus delitos reales y documentados.