Frank Brown
payaso, acróbata y empresario circense angloargentino
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Frank Brown (Brighton, 6 de septiembre de 1858 - Buenos Aires, 9 de abril de 1943) fue un payaso, acróbata y empresario circense inglés de dilatada trayectoria en Argentina, donde se lo conocía como El payaso inglés.
Brighton (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda)
Buenos Aires (Argentina)
| Frank Brown | ||
|---|---|---|
![]() | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
6 de septiembre de 1858 Brighton (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda) | |
| Fallecimiento |
9 de abril de 1943 (84 años) Buenos Aires (Argentina) | |
| Sepultura | Cementerio de la Chacarita y Cementerio Británico de Buenos Aires | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Artista de circo, payaso y acróbata | |
| Seudónimo | El payaso inglés | |
| Carrera deportiva | ||
| Deporte | Acrobacia | |
Según el historiador Félix Luna, el payaso habría animado a la tropa radical en el levantamiento armado ocurrido en julio de 1897.
Trayectoria
Hijo y nieto de payasos, Frank Brown nació en la ciudad inglesa de Brighton el 6 de septiembre de 1848. Se vinculó al circo desde pequeño con presentaciones en Moscú y México. Llegó a Buenos Aires en 1884, donde trabajó en el circo de los hermanos Carlo y luego junto al más famoso payaso criollo, José Podestá, conocido como Pepino el 88.
El Lucero del Alba y el Salto de las bayonetas eran sus pruebas más conocidas como acróbata. En una función en la ciudad de La Plata, en 1889, su esposa Ketty falleció luego de sufrir un accidente mientras hacía una prueba de equitación. Frank cayó entonces en una profunda depresión, que le hizo dejar el país por un tiempo. Posteriormente se vinculó con la acróbata ecuestre Rosalía Robba, conocida artísticamente como Rosita de La Plata, once años menor que él. Considerada una de las primeras grandes amazonas del circo argentino, había iniciado su carrera artística a los ocho años y había estado casada anteriormente con uno de los hermanos Podestá. Brown se referiría a ella como una figura fundamental en su vida, al afirmar: “Me salvó con la maravilla de su afecto”.[1]
Su personaje se volvió especialmente popular entre el público infantil. Vestía trajes blancos con lentejuelas o atuendos inspirados en bufones shakespearianos, se maquillaba el rostro y exageraba una ceja levantada, rasgo que se volvió característico. A partir de 1893 incorporó la costumbre de arrojar chocolates, caramelos y bombones a los chicos durante las funciones, mientras estos gritaban “¡Aquí Flan Bon!”. Esa práctica se convirtió en una de sus marcas distintivas y en un fenómeno popular de la Buenos Aires de la época.[1]
En 1902 comenzó a organizar funciones matinales gratuitas para niños de bajos recursos. Tres años después inauguró el Coliseo Brown, una gran sala ubicada en el centro porteño, con capacidad para unas 2500 personas. El lugar incluía pista circense, pileta y restaurante.[1]
Tenía entre sus admiradores a Roberto Payró, Carlos Pellegrini, Sarmiento y Rubén Darío, que lo inmortalizó escribiendo:
«Frank Brown como los Hanlon Lee
sabe lo trágico de un paso
de payaso y es para mí
un buen jinete de Pegaso.
Salta del circo al cielo raso;
Banville le hubiera amado así;
Franck Brown, como los Hanlon Lee
sabe lo trágico de un paso...»
En 1910, con motivo de las celebraciones del centenario de la Revolución de Mayo, Brown inauguró el Coliseo Frank, una gran carpa circense instalada en la esquina de las calles Córdoba y Florida, en el lugar donde posteriormente se construiría el Centro Naval. El emprendimiento fue posible gracias a un subsidio otorgado por la municipalidad de Buenos Aires. El circo, que ofrecía funciones gratuitas para niños de sectores populares, generó rechazo entre parte de la élite porteña que frecuentaba la calle Florida. El 4 de mayo de 1910, la carpa fue incendiada por personas no identificadas. El diario La Prensa calificó el episodio como un acto de “justicia popular”.[1][2]
Se retiró en 1924 y vivió con su esposa, la écuyer Rosita de La Plata (Rosalía Robba), que había estado casada con Antonio Podestá, uno de los nueve hermanos Podestá.[3]
Vivió en calle Enrique Martínez n.º 825, barrio de Colegiales, en una casa modesta y pequeña con un sencillo jardín delantero.[4]
Falleció en Buenos Aires el 9 de abril de 1943, a los 84 años. Está enterrado en el Cementerio Británico de Buenos Aires, contiguo al porteño de La Chacarita.
