Los aspectos relevantes de la función sexual se describen a partir de una versión modificada del trabajo de Masters y Johnson.[2] Los aspectos de la función sexual considerados relevantes para la evaluación son el deseo sexual, la erección, el orgasmo y la eyaculación.Guidelines for assessing sexual function are suggested and divided into four stages:
La fase 1 trata de la documentación de los aspectos definidos de la función sexual. Las preguntas principales son:
- ¿Está intacta la función? Por ejemplo: ¿Se han producido erecciones u orgasmos durante un periodo de tiempo determinado?
- Si la función está intacta, ¿cuál es su frecuencia y/o intensidad? Por ejemplo: Con qué frecuencia ha tenido la persona un orgasmo o erecciones durante el periodo de tiempo dado y cuál es la intensidad del placer orgásmico y la rigidez de la erección en comparación con la juventud o el mejor periodo de la vida. Las explicaciones sugeridas para la ausencia o disminución de las funciones en esta etapa son fisiológicas y psicológicas.
La fase 2 trata de la evaluación de la frecuencia de diferentes actividades sexuales, como el coito, en un periodo de tiempo determinado. Las posibles explicaciones de una ausencia o una disminución de la frecuencia de las actividades sexuales pueden incluir razones fisiológicas, psicológicas, sociales, religiosas y éticas.
En la fase 3 se estima si las funciones y/o actividades sexuales menguantes causan angustia o en qué medida.
En la fase 4, se evalúa la asociación entre la angustia debida a la disminución de la función sexual y el bienestar y el aislamiento emocional.
Estas directrices se elaboraron para evaluar la función sexual masculina en relación con el tratamiento del cáncer de próstata. Sin embargo, el concepto se ha modificado y adaptado para las mujeres.