Las ciudades del reino nazarí de Granada y singularmente su capital, estaban organizadas en barriadas identificadas por una mezquita. En cada una de ellas existía un milicia de gandules reclutados entre los mozos de la vecindad por un capitán que eran quien los mandaba. Eran conocidos por ser gente bulliciosa y participaron en la rebelión de las Alpujarras como elementos de choque junto con los monfíes y los corsarios turcos y berberiscos.[1]
También existía un cuerpo de gandules en la ciudad de Fez según relata un cronista castellano que escribió que cuando en 1553 los turcos entraron en la ciudad,[1]
como es la ciudad tan populosa, y tiene traça de milicia por Mezquitas, como entre nosotros por parroquias, en un instante se juntaron más de cinquenta mil
Moros, que ellos llaman
Gandoles, que en nuestro vulgar quiere decir valientes. Précianse de hombres diputados para defensores de la republica: y por esto les an dado este nombre de valientes, aunque ellos no lo son
Julio Caro Baroja señala que "es curioso observar cómo la palabra «gandul» ha quedado en el español corriente para designar a un vago, a un hombre que pudiendo trabajar y hacer algo de provecho se dedica a la holganza. De «gandul» se ha formado incluso un verbo, «gandulear»".[1]