Garitas de la ciudad de México

Las garitas de la Ciudad de México fueron un sistema defensivo de acceso a la capital, que funcionaron desde el siglo XVII hasta finales del XIX. Tuvieron como función principal el cobro de impuestos a mercancías, evitar el contrabando de las que eran monopolio de la Corona Española, así como ser resguardo militar. Fueron suprimidas a partir de 1896. From Wikipedia, the free encyclopedia

Imagen de la garita de Belén durante la Batalla de Chapultepec en 1847.

Las garitas de la Ciudad de México fueron un sistema defensivo de acceso a la capital, que funcionaron desde el siglo XVII hasta finales del XIX. Tuvieron como función principal el cobro de impuestos a mercancías, evitar el contrabando de las que eran monopolio de la Corona Española, así como ser resguardo militar. Fueron suprimidas a partir de 1896.[1]

Aunque existió la intención de realizarlo, la Ciudad de México no contó con un sistema defensivo para la protección de la urbe. En México-Tenochtitlan, la defensa de la ciudad aprovechaba la situación lacustre ante un eventual ataque externo, mediante el uso de puentes móviles de madera en tramos estratégicos de las calzadas que conectaban el islote con tierra firme. Dicho sistema fue usado en la defensa de la ciudad en la Conquista de México, causando bajas considerables a las tropas españolas en la llamada Noche triste, cuando una mujer avisó que los españoles huían la noche del 30 de junio de 1520 por la calzada de Tlacopan. Al llegar a la intersección con el canal Acalolco o de los Toltecas (actual cruce de las avenidas Hidalgo y Paseo de la Reforma), una anciana mexica que había salido a tomar agua en un cántaro advirtió la huida de los españoles y dio aviso a los mexicas, quienes en minutos coparon a los españoles en canoas y retiraron los puentes de madera, provocando que muchos soldados españoles y caballos se ahogaran en el lago. Además de estos dispositivos, sólo el Templo Mayor de la capital fue rodeado de un muro con forma de serpiente denominado coatepantli.

Ya bajo dominio español, el proyecto de contar con un sistema de murallas para proteger la ciudad fue considerado siguiendo las convenciones urbanísticas europeas,[2] pero nunca se realizó por el costo que implicaría y otras razones como el aprovechamiento de la situación lacustre ante un ataque externo, y que las poblaciones indígenas a finales del siglo XVI ya no representaban un peligro militar en si.[3]

El principal impuesto cobrado por el Imperio Español en sus dominios fue la alcabala. Hasta 1753, fue el Consulado de Comerciantes quién tuvo la concesión de esta recaudación en la Nueva España, ingresando el porcentaje respectivo a las arcas de la Real Hacienda. En 1657, el rey dispuso qué se cobraran por adelantado los impuestos a las mercancías que entraban a la Ciudad de México, por lo que fue necesario construir un sistema de garitas o aduanas que permitiera dicho pago y evitara el contrabando de mercancías sin impuestos, siento esta la principal función de las construcciones.[4]

En la segunda mitad del siglo XVIII como parte de las Reformas borbónicas, la Corona Española implementó una serie de medidas económicas para reforzar los ingresos por impuestos y entre ellas se dispuso que la Real Hacienda retomara el cobro de las alcabalas, pasando a su control las garitas. A finales del siglo XVIII, el número de ellas aumentó a 13,[4] interviniendo en su construcción arquitectos como Ignacio Castera.

Características

Ubicación

Referencias

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