La Bisbal del Ampurdán cuenta con una larga tradición en elaboración de dulces. A principios del siglo XX, la plaza Mayor y sus proximidades era el lugar donde se ubicaban las tiendas dedicadas a la pastelería. Algunos ejemplos eran la pastelería de Ramón Oliva, que desde los años 20 pasó a ser de la familia Font; Can Massot, Can Carbó y Can Domingo Sabater. Muy cerca de estas pastelerías se encontraban ca l'Arpa, que más adelante pasó a ser propiedad de Modest Sans; Can Vila, Can Graupera, Can Gratacós y Can Albertí.
Antes las pastelerías solo elaboraban dulces los viernes y fines de semana. Los viernes, día de mercado en la Bisbal, venía gente de poblaciones cercanas a hacer compras y también compraban dulces para el domingo. Por los festivos, las pastelerías ofrecían las especialidades que marcaba la tradición (tortell de Ram, turrones, barquillos y rabasses). Durante todo el año se vendían xuixos, saras, roscones,[1] brazos de gitano o bizcochos hojales.