Los estudios europeos vinculan Ilustración y feminismo, en cuanto que lucha por la igualdad y proyecto emancipatorio. Los referentes teóricos propios del feminismo se encuentran en la Ilustración, ahora bien, esta vinculación ha de entenderse en el sentido que gráficamente define Amelia Valcárcel cuando afirma que el feminismo es «un hijo no querido de la Ilustración». En esta línea de pensamiento Celia Amorós explica que:
La Ilustración, a pesar de su incoherencia para con las mujeres abrió de par en par la vía para irracionalizar dicha incoherencia y para que las mujeres sacaran consecuencias pertinentes de los ideales universalistas de igualdad y libertad
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Las ideas universales de sujeto de conocimiento, sujeto moral, individuo, ciudadano, igualdad, que se desarrollaron durante la Ilustración, excluyeron, no obstante su universalidad, a las mujeres. Hasta entonces, las quejas de las mujeres se expresaron en lo que se conoce como memorial de agravios. Pero a partir de la Ilustración, fue posible articular lo que se conoce como «vindicación», esto es, la denuncia unida a la demanda de igualdad.
La Ilustración en cuanto que feminista, se define como "procesos crítico reflexivos" a los que, siguiendo a Celia Amorós, se les llama "vetas de Ilustración".[3] Pues bien, se considera que estas vetas se pueden hallar en otras culturas, pudiendo haber otros orígenes ilustrados de feminismo. Amorós analiza las vetas en el islam[4] Por su parte, Alejandra Ciriza en su ponencia sobre feminismos en América Latina expone las notas para una genealogía feminista en América Latina[5] Otras autoras abordan la cuestión de los feminismos latinoamericanos, bajo la perspectiva geohistórica.[6]