Vargas Cantillo inició su recorrido en los medios de comunicación a temprana edad. Todo empieza a los 17 años al convertirse en locutor de noticieros difusores de información nacional e internacional como La Voz Barranquilla y Emisora Atlántico, las primeras emisoras comerciales en Colombia. [3] Estos noticieros eran transmitidos por altavoces callejeros debido a que en aquella época pocos contaban con un radio en sus casas. Principalmente solía informar a través de ellos las guerras disputadas internacionalmente en esa época.
Tiempo después, fue corresponsal de la revista Semana en Barranquilla.[4] También fue director de la revista Visión y el semanario Encuentro Liberal. Además, fue autor de gran parte de las crónicas expuestas en la revista cultural Voces de Barranquilla.
En 1979, Vargas Cantillo se convirtió en director del Instituto Nacional de Radio y Televisión en Colombia (Inravisión), por ende toma el mando de la Televisora Nacional de Colombia y la Radio Nacional de Colombia.
Durante su dirección, tuvo como objetivo principal aumentar el impacto cultural por medio de los contenidos difundidos y llegar a una audiencia más amplia sin comprometer sus valores culturales. Asimismo, aseguró la preservación de estos medios como fuente educativa manteniendo la transmisión de contenidos de alta calidad.[5]
Este importante acontecimiento coincidió con la introducción del color en la televisión colombiana, un proceso que se desarrolló en un contexto de tensiones entre el gobierno, las programadoras privadas y los sindicatos de medios públicos. [6]En este entorno, Vargas Cantillo desempeñó un papel clave en la gestión de este proceso.
Aunque la presencia de estos conflictos tensionaba el ambiente nacional, la primera transmisión de este hecho novedoso el 1 de diciembre de 1979 producido por Inravisión con dos programas compuestos por intervenciones del presidente de la época Julio Cesar Turbay Ayala y el ministro José Manuel Arias Carrizosa. Y, a pesar de no haber tenido una cobertura nacional completa; fue considerado un hito innovador en el ámbito tecnológico colombiano, destacó en el contexto televisivo nacional y marcó los patrones de consumo dentro de la industria.[7]
Luego de su participación en estas importantes emisoras, Germán Vargas Cantillo empezó a trabajar en los periódicos El Nacional y luego en El Heraldo como columnista. Allí escribía reseñas e informaba acerca de temas y lanzamientos culturales y artísticos como la música, la literatura y el cine. [8] Posteriormente, en 1980, cuando su hijo Mauricio Vargas Linares empezó a trabajar como reportero de El Heraldo, Germán se reintegró con su columna diaria titulada “Un día más”.[9][10]