Las investigaciones principales de Gideon Toury se centraron en la teoría de la traducción y los estudios descriptivos de la traducción la cual se basa en el análisis de textos existentes y la descripción de las reglas que parecen seguirse. Las traducciones para Toury ocupan una posición en los sistemas literarios y sociales de la cultura meta (cultura en la que se hará la traducción). Sus posiciones determinan las estrategias de traducción a utilizar.
Toury desarrolló una teoría de traducción general dentro de su libro Descriptive Translation Studies – And Beyond. Toury abogaba por el desarrollo de una rama descriptiva propiamente sistemática de la disciplina para remplazar los estudios aislados que son comunes. Para los estudios descriptivos de traducción propuso una metodología que consiste en tres fases para los estudios de traducción descriptiva:
- Situar el texto dentro del sistema de la cultura meta para así poder analizar su importancia o aceptabilidad.
- Realizar análisis textual del texto fuente (el texto a traducir) y del texto meta (traducción esperada) para poder identificar las relaciones entre ciertos segmentos de ambos textos a los cuales Toury se refirió como coupled pairs (pares acoplados). A este paso se le considera controversial debido a que la decisión sobre qué segmentos comparar no está fundamentada dentro de la teoría de traducción.
- Intentar hacer generalizaciones acerca de los patrones identificados en el texto fuente como en el texto meta, lo que puede ayudar a reconstruir el proceso de traducción de ese caso en particular.[12]
A finales de los años 70 y gracias a la labor de Gideon Toury, se introdujo al área de los estudios de traducción el concepto de norma. La definición de norma utilizada por Toury es la traducción de valores o ideas generales compartidos por una comunidad, en cuanto a lo que está bien o mal, lo que es adecuado o inadecuado, en instrucciones de actuación apropiadas y aplicables a situaciones concretas.[12]
Los traductores pueden someterse a las normas realizadas en el texto fuente o a las normas del texto meta. Si se inclinan más hacia las normas de la cultura fuente y hacia el texto fuente, entonces el texto meta será considerado como “adecuado” (parecido al texto fuente), por otro lado, si se inclinan por las normas que prevalecen en la cultura meta, entonces el texto meta será considerado como “aceptable”(idóneo para la cultura meta).
Toury identificó tres tipos de normas: iniciales, preliminares y operacionales. Se entiende como norma inicial a la decisión previa del traductor sobre si priorizar las normas de la cultura fuente (adecuación) o la adaptación a las normas y expectativas de la cultura de destino (aceptabilidad), por lo que esta norma determina también la adecuación o aceptabilidad de una traducción.
Por otra parte, las normas preliminares son aquellas que regulan la política del proyecto de traducción y se ocupan de los aspectos previos al proceso en sí, considerando que la política de traducción se refiere a los factores que determinan qué tipos de texto o textos individuales se traducen y se introducen en una cultura o idioma particular.
Por último, las normas operacionales son las que dirigen las decisiones durante la traducción, afectando la estructura y la formulación del texto y determinando qué aspectos del texto original se mantienen y cuáles cambian en la traducción, y a su vez, se dividen en normas matriciales y textuales. Las normas matriciales regulan la existencia, ubicación y segmentación del material en el idioma meta durante la traducción y determinan el grado de validez de la traducción y cómo se manejan las omisiones, adiciones y cambios de ubicación en el texto traducido; las normas textuales gobiernan la selección y formulación del material lingüístico en el texto meta, pueden ser generales, aplicables a cualquier traducción, o particulares, específicas para ciertos tipos de texto o modos de traducción.[13][14]
Toury también dijo que la identificación de las normas en los estudios descriptivos de traducción darían paso a la formulación de “leyes” probabilísticas que pueden pasar a ser “leyes universales de traducción”. Las leyes que él propuso son:
- Law of growing standardization (ley de traducción de estandarización creciente): se establece que dentro de la traducción, las relaciones textuales obtenidas del texto original a veces son modificadas o ignoradas con el propósito de usar opciones más enfocadas en la lengua meta (lengua a la que se va a traducir).
- Law of interference (ley de interferencia): se considera la intervención del texto fuente en el texto meta como por defecto. La intervención se refiere a las características lingüísticas del texto fuente (principalmente el patrón léxico y sintáctico) que se copian en el texto meta, estas pueden ser negativas porque pueden crear patrones anormales en él.[12]
James. S. Holmes mencionó que la naturaleza del “propósito” del texto meta y del texto fuente significa que el modelo Toury no es completamente objetivo ni replicable. Él sugirió como alternativa un “repertorio de características” que describa los elementos y cualidades que pueden presentarse en un texto traducido. Aunque se trate de un trabajo arduo y tedioso, no significa que no se pueda hacer el intento.
Theo Hermans, académico belga de los Estudios de Traducción, crítica la ambivalencia del concepto de equivalencia y la confusión inherente en los términos de adecuación y aceptabilidad, debido a su connotación evaluativa en otros contextos. Así mismo, Hermans también critica la prioridad que Toury le dio al texto meta, ya que esto pasa por alto algunos factores ideológicos y políticos del texto fuente.
Edwin Gentzler criticó las leyes de Toury, considerándolas simples reformulaciones de creencias no comprobadas de la traducción y aparentemente contradictorias. También critica la tendencia de generalizar y aplicar un enfoque semi-científico de norma o ley a un campo como la traducción.
Toury respondió a algunas de estas críticas defendiendo el término “ley”, pues en éste ya se incorpora la posibilidad de excepción. Anthony Pym intenta resolver la aparente contradicción explicando que es bastante razonable tener tendencias contradictorias en relación con las variables lingüísticas: si se aplican las condiciones sociales A, entonces podríamos esperar una mayor estandarización. Si las condiciones sociales B son evidentes, entonces puede esperarse interferencia. Por lo tanto, no necesariamente existe alguna contradicción involucrada.[12]