Gilles Garnier fue un ermitaño que vivía en una área conocida como Saint Bonnot, a las afueras de Amange en el condado de Borgoña. Ya había sido señalado por cargos de invasión por ciudadanos de Amange y de la ciudad de Dole. Garnier fue supuestamente residente de Lyon o sus áreas aledañas y recientemente se había casado con su nueva esposa de nombre Appoline. Al no estar acostumbrado a alimentar a alguien más que así mismo, se le hizo difícil proveer para su esposa y los hijos que tuvieron, causando descontento entre ellos.[2]
En esta época, desaparecieron varios niños o fueron hallados muertos y las autoridades de la provincia Franco Condado emitió una orden alentando y permitiendo a la gente la aprehensión y muerte del asesino responsable. Para ese entonces, los crímenes violentos sin resolver eran atribuidos frecuentemente a hombres lobo.
Una noche, un grupo de trabajadores que recorrían un pueblo vecino se toparon con un lobo o lo que creyeron ante la tenue luz, pero que algunos reconocieron como el ermitaño con el cuerpo de un niño muerto. Poco después, Gilles Garnier fue arrestado y se le atribuyó una confesión obtenida bajo tortura.
Según si testimonio en el juicio, mientras Garnier estaba en el bosque de cacería tratando de encontrar comida para él y su esposa, un espectro apareció ante él ofreciéndole aliviar sus problemas y le entregó una pócima que le permitiría cambiar de forma a lobo, facilitándole la cacería. Garnier confesó haber acechado y asesinado al menos a cuatro niños entre los 9 y 12 años. Hay contradicciones respecto al año en que tuvieron lugar los asesinatos, que fueron en 1572, 1573 o entre esos dos años, con su ejecución fechada el 18 de enero de 1574[3] (el año estaba transcrito en numerales romanos como MDLXXIIII) y a veces cambiado a 1573.[4]
El viernes antes de finalizar las Fiestas de San Bartolomé (24 de agosto), atacó a un niño de unos 12 o 13 años, cerca de Perrouse y Cromary. La víctima fue "partida a la mitad" con mordidas y su estómago fue despedazado.
El siguiente asesinato ocurrió el otoño, con fechas descritas entre las Fiestas de San Miguel en su primer día (29 de septiembre) o poco después de iniciar las mismas (a principios de octubre). Garnier secuestró a una niña de entre 10 y 12 años, arrastrándola hacia un viñedo