Glaciar Thwaites
From Wikipedia, the free encyclopedia
| Glaciar Thwaites | ||
|---|---|---|
| Thwaites Glacier | ||
|
| ||
| Ubicación geográfica | ||
| Continente | Antártida | |
| Región | Antártida Occidental | |
| Coordenadas | 75°30′S 106°45′O / -75.5, -106.75 | |
| Ubicación administrativa | ||
| País |
| |
| Mapa de localización | ||
|
Geolocalización en la Antártida | ||
El glaciar Thwaites es un gran glaciar de la Antártida occidental, considerado uno de los más importantes del planeta por su potencial impacto en el aumento del nivel del mar. Desemboca en el mar de Amundsen a unos 30 kilómetros al este del monte Murphy, en la tierra de Marie Byrd.[1] Se encuentra en un sector antártico no reclamado por ningún país.[2]
En las últimas décadas, diversos estudios han mostrado que el glaciar está experimentando un retroceso acelerado y una pérdida significativa de masa de hielo, contribuyendo de forma apreciable al aumento global del nivel del mar. Se estima que su desestabilización podría conducir a un colapso irreversible a lo largo de varios siglos, con consecuencias importantes para las zonas costeras de todo el mundo.[3]
Sus velocidades de flujo superficial superan los 2 km por año cerca de su línea de tierra, lo que refleja la dinámica activa del glaciar.[4]
Fue cartografiado por el Servicio Geológico de los Estados Unidos a partir de trabajos de campo y fotografías aéreas realizadas por la Armada de los Estados Unidos entre 1959 y 1966, y posteriormente nombrado por el Comité Consultivo sobre Nomenclatura Antártica en honor al glaciólogo Fredrik T. Thwaites.[1]
Lengua glaciar y evolución reciente
El glaciar Thwaites se sitúa en el borde septentrional de la capa de hielo de la Antártida Occidental, junto al glaciar Pine Island. Ambos descargan continuamente hielo desde su línea de apoyo hacia la bahía de Pine Island, en el mar de Amundsen. Las mayores velocidades de flujo, superiores a 2 km por año, se registran entre 50 y 100 km al este del monte Murphy.
Con una anchura aproximada de 120 km y una superficie cercana a 192.000 km², es el glaciar más ancho del mundo, con dimensiones comparables a grandes regiones continentales. El espesor del hielo oscila entre 800 y 1200 metros desde el lecho rocoso hasta la superficie. Debido a su gran tamaño, los episodios de desprendimiento de icebergs generan pérdidas de masa muy significativas, detectables incluso mediante señales sísmicas a grandes distancias.
La lengua glaciar de Thwaites, una extensión flotante del glaciar, experimentó importantes cambios durante el siglo XX. Inicialmente extensa y cohesionada, comenzó a fragmentarse progresivamente debido a eventos de desprendimiento de hielo.
A partir de 2012, esta estructura dejó de comportarse como una unidad continua y pasó a constituir un conjunto disperso de icebergs mantenidos en posición por el hielo marino. El remanente final de la lengua glaciar se desintegró en 2016, dejando una mezcla de fragmentos de hielo que ejerce un efecto estabilizador mucho menor sobre el glaciar.
Plataforma de hielo
Como otros glaciares antárticos, Thwaites está parcialmente estabilizado por una plataforma de hielo flotante situada en su margen oriental. Esta estructura actúa como un soporte que limita el desprendimiento de grandes masas de hielo.
Sin embargo, su estabilidad es objeto de debate científico. Algunos modelos sugieren que su pérdida podría desencadenar un aumento acelerado del colapso glaciar, mientras que otros estudios indican que su influencia en la evolución futura del glaciar podría ser más limitada de lo que se pensaba inicialmente.
Características subglaciales
Bajo el glaciar se han identificado complejos sistemas de canales y corrientes de agua subglacial que influyen en su dinámica. Estas estructuras reducen la fricción en ciertas zonas, facilitando el flujo del hielo, mientras que otras áreas más secas lo ralentizan.
Además, se han detectado cavidades de gran tamaño formadas por el deshielo basal, así como un flujo geotérmico superior a la media global. La presencia de numerosos volcanes bajo la capa de hielo de la Antártida Occidental podría contribuir adicionalmente al calentamiento basal, afectando a la estabilidad del glaciar.
Importancia
Entre 1992 y 2017, el glaciar Thwaites retrocedió entre 0,3 km y 0,8 km anuales, dependiendo del sector,[5] y experimentó una pérdida neta superior a 600.000 millones de toneladas de hielo. Esta pérdida contribuyó aproximadamente al 4 % del aumento global del nivel del mar durante ese periodo.[6]
Si todo el hielo contenido en el glaciar Thwaites llegara a fundirse, sería suficiente para elevar el nivel medio del mar en unos 65 cm.[7] Esta cifra es más del doble del aumento total del nivel del mar registrado entre 1901 y 2018 (estimado en 15–25 cm), aunque representa solo una fracción del aumento previsto en el futuro bajo escenarios de calentamiento elevado.
Diversos estudios han señalado que la región del mar de Amundsen constituye un punto especialmente vulnerable de la capa de hielo de la Antártida Occidental, donde el retroceso de los glaciares Thwaites y Pine Island podría desencadenar procesos de desestabilización a gran escala.
Existe un amplio consenso en que la pérdida del glaciar Thwaites podría facilitar la desestabilización completa de dicha capa de hielo, lo que implicaría un aumento del nivel del mar de varios metros a lo largo de siglos o milenios.
Debido a su potencial impacto, algunos medios de comunicación han comenzado a referirse al glaciar como el «glaciar del juicio final» (*Doomsday Glacier*), aunque muchos científicos consideran esta denominación alarmista e imprecisa.
Observaciones y predicciones
Observaciones y evolución reciente
Las primeras evidencias cuantitativas del rápido retroceso del glaciar Thwaites fueron publicadas en 2001 por Eric Rignot, a partir de datos de interferometría radar. Este estudio mostró que la línea de apoyo del glaciar había retrocedido aproximadamente 1,4 km entre 1992 y 1996, junto con un balance de masa fuertemente negativo, lo que indicaba que el proceso de retirada era sostenido.
Análisis posteriores señalaron la sensibilidad del glaciar al calentamiento oceánico: se estimó que un incremento de 0,1 °C en la temperatura del océano podría aumentar la fusión basal en aproximadamente 1 metro por año. Estos resultados fueron confirmados por campañas de observación realizadas a comienzos de la década de 2000, que evidenciaron un adelgazamiento acelerado y la ausencia de barreras topográficas significativas que frenen el retroceso.
Desde entonces, diversas campañas de observación, incluyendo mediciones satelitales y estudios aerotransportados, han documentado una aceleración en la pérdida de hielo. La pérdida anual aumentó de unos 16.000 millones de toneladas en la década de 1990 a alrededor de 50.000 millones entre 2002 y 2016, contribuyendo de forma medible al aumento global del nivel del mar.
Las proyecciones sugieren que esta contribución podría incrementarse a lo largo del siglo XXI, especialmente en escenarios de colapso acelerado del glaciar, aunque persisten incertidumbres relacionadas con la dinámica de la capa de hielo y el papel estabilizador de la plataforma de hielo.
Colaboración internacional e investigaciones recientes
En 2017, instituciones científicas del Reino Unido y Estados Unidos pusieron en marcha la colaboración internacional sobre el glaciar Thwaites (International Thwaites Glacier Collaboration, ITGC), un programa de investigación de varios años que reúne a más de un centenar de científicos con el objetivo de comprender la evolución y estabilidad del glaciar.
Las investigaciones realizadas en el marco de este proyecto han permitido obtener datos directos sobre las condiciones en la base del glaciar. Se ha observado que el agua oceánica en contacto con el hielo presenta temperaturas superiores al punto de congelación, lo que favorece la fusión basal.
Estudios recientes han revelado además que la fusión del hielo no es uniforme, sino que se concentra en grietas y zonas irregulares de la base del glaciar, donde el deshielo es significativamente más intenso. Al mismo tiempo, se ha constatado que ciertos procesos, como la estratificación entre el agua dulce procedente del deshielo y el agua salada oceánica, pueden ralentizar parcialmente la tasa global de fusión respecto a lo previsto por algunos modelos.
Las investigaciones también han puesto de manifiesto la importancia de la plataforma de hielo asociada al glaciar en su estabilidad. Algunos estudios sugieren que su debilitamiento podría acelerar el flujo de hielo hacia el océano en las próximas décadas, aunque persisten incertidumbres sobre la magnitud exacta de este efecto y la evolución futura del sistema.
Proyecciones y escenarios de evolución
Diversos estudios han analizado la posible evolución del glaciar Thwaites mediante modelos numéricos y observaciones satelitales. Un trabajo de 2014 sugirió que, salvo en escenarios de calentamiento muy limitado, el glaciar podría entrar en una fase de colapso acelerado e irreversible a lo largo de varios siglos. En ese caso, su contribución al aumento del nivel del mar se incrementaría de forma sostenida durante su retirada.
Evaluaciones más recientes han puesto estos resultados en el contexto de la capa de hielo de la Antártida Occidental en su conjunto, señalando que su desestabilización completa podría desarrollarse a lo largo de periodos de varios siglos a milenios, una vez superado un umbral crítico de calentamiento global.
Estudios de modelización han mostrado además que la evolución futura del glaciar depende no solo de la temperatura oceánica, sino también de factores como la fricción en el lecho glaciar y la resolución de los modelos utilizados. En general, los modelos más simplificados tienden a estimar una retirada más rápida, mientras que simulaciones de mayor detalle sugieren una evolución más gradual, aunque con una incertidumbre significativa.
En conjunto, estas investigaciones coinciden en que el comportamiento futuro del glaciar Thwaites presenta una elevada incertidumbre, pero apuntan a su papel clave en la evolución del nivel del mar a largo plazo.
Propuestas de intervención y estabilización
Se han propuesto diversas intervenciones de ingeniería con el objetivo de ralentizar o estabilizar la evolución del glaciar Thwaites y otros glaciares cercanos, como el glaciar Pine Island. Estas propuestas se centran principalmente en limitar el acceso de aguas oceánicas relativamente cálidas a la base del glaciar, uno de los factores clave en su desestabilización.
Entre las ideas planteadas se incluye la construcción de estructuras submarinas en la zona de la línea de apoyo, destinadas a bloquear parcial o totalmente el flujo de agua cálida o a reforzar mecánicamente el frente glaciar. Sin embargo, este tipo de intervenciones supondría proyectos de ingeniería de escala sin precedentes y con una eficacia incierta.
Propuestas más recientes han sugerido el uso de barreras flexibles ancladas al fondo marino para interrumpir la circulación de agua cálida. Aunque estos enfoques podrían ser técnicamente viables con tecnologías existentes, presentan importantes desafíos logísticos, económicos y ambientales, especialmente en las condiciones extremas de la Antártida.
En conjunto, los estudios coinciden en que este tipo de intervenciones no sustituiría a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y que, en el mejor de los casos, solo podrían retrasar los procesos de desestabilización del glaciar.