Se trata de un pez pequeño, alargado y de cuerpo relativamente transparente, lo que le permite camuflarse entre las rocas y algas de los fondos costeros. Los adultos suelen medir entre 3 y 6 centímetros, mientras que los juveniles pueden encontrarse desde los 2–3 cm. Presenta ojos prominentes y una boca pequeña adaptada a su dieta de invertebrados bentónicos.[2]
Es una especie sedentaria y discreta, que se desplaza rápidamente entre grietas y piedras para evitar depredadores. Los juveniles suelen permanecer más cerca de la superficie de las rocas intermareales.
En la región de San Sebastián , los ejemplares de esta especie son conocidos localmente como “cabusia”, nombre usado por habitantes de la zona para referirse a estos pequeños pececillos que habitan entre las grietas y charcos de marea en la costa.[3]
Muchas generaciones de niños donostiarras iniciaron su contacto con la fauna marina entre las rocas del pico del loro cogiendo entre sus manos estos pececillos junto con quisquillas o pequeños cangrejos.