Grayas

deidades de la mitología griega From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología griega las Grayas o Greas (en griego Γραῖαι Graĩai, Graeae en latín; «viejas» o «grises»)[1] eran las hermanas monstruosas de las Gorgonas y tan solo aparecen en el periplo de las leyendas del héroe Perseo. Las hermanas grises comparten un solo ojo y diente entre ellas y custodian secretos valiosos.[2] En muchas ocasiones se las denomina como Fórcides (Φόρκιδες), ya como nombre colectivo, ya como patronímico —pues como es fama eran hijas del dios marino Forcis—.[3]

Perseo les devuelve el ojo a las Grayas, por Johann Heinrich Füssli.

Hesíodo dice que las Grayas, de bellas mejillas, eran canosas desde su nacimiento. Tanto los hombres como los dioses las llaman ‘viejas’, son hijas de Forcis y Ceto y dos en número: Penfredo y Enío.[4] Posteriormente ya fueron imaginadas como una tríada.[2][5]

En el acervo cultural la Grayas son el modelo mitológico clásico, según Joseph Cambell, de las ‘viejas de la oscuridad’.[6] Este tropo de las brujas canosas ha sido repetido en varios productos audiovisuales contemporáneos, en donde también se las ha llegado a denominar como Brujas Estigias (Stygian Witches)[7] o Hermanas Grises (Grey Sisters).[8]

Textos mitográficos

Nombres y húmero

Más información referencia, número y nombres de las Grayas ...
referencia número y nombres de las Grayas
Hesíodo «Penfredo (Πεμφρηδώ) de bello peplo y Enío (Ἐνυώ) de peplo azafranado»[4]
Apolodoro «Enío (Ἐνυώ), Pefredo (Πεφρηδώ) y Dino (Δεινώ)»[2]
Higino «Penfredo (lat. Pemphredo), Enío (Enyo) y Pérside (Persis), o bien a esta última la llaman Dino (Dino)».[5]
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En la Biblioteca mitológica

En la Biblioteca mitológica se nos dice que Perseo marchó al encuentro con las Fórcides para que las hermanas le revelaran el paradero unas ciertas ninfas que custodiaban los tesoros divinos. El texto nos dice que «las tres disponían de un solo ojo y un solo diente, que compartían: Perseo los cogió y cuando se lo reclamaron dijo que los devolvería si le indicaban el camino que llevaba hasta las ninfas. Estas ninfas tenían sandalias aladas y la kíbisis, que al parecer era un zurrón». La narración termina aclarando que cuando las Grayas le revelaron el paradero de las ninfas que custodiaban los tesoros divinos, Perseo se dignó a devolverles el ojo y el diente a las hermanas.[2][9] Otra versión del mito completa la narración anterior, aclarando que tenían un oráculo y sabían la forma de matar a la Gorgona, consistente en lograr de las ninfas los tesoros divinos antes citados más el casco de invisibilidad de Hades. Perseo, informado por Hermes y Atenea de que las Grayas conocían el oráculo, les robó sus pertenencias para conseguir respuestas —e incluso algunas fuentes cuentan que también les amenazó con su espada— y dónde podía encontrar a las ninfas.[10]

En el Prometeo encadenado

En la tragedia de Prometeo encadenado se nos dice que las Grayas viven atravesando el estruendoso mar hacia donde sale el sol. Allí, en las llanuras de las Gorgonas, en Cístene, habitan las Fórcides, tres viejas doncellas con figura de cisne ("κυκνόμορφοι") que tienen un ojo y un diente para las tres, y que en su momento una de las hermanas está en posesión de ojo, cuando le place. Sea como fuere ninguna de las hermanas ve nunca los rayos del sol ni la luz de la luna. Pero cerca de ellas viven las aladas Gorgonas.[11][12] Ovidio relata más aún el paraje donde moraban las Grayas y nos dice que al pie del helado Atlas existe un lugar absolutamente seguro por la protección de un macizo rocoso y que a su entrada habitaban las hijas de Forcis.[13]

Las Fórcides

Con el nombre de Las Fórcides también se conocía a la segunda de una trilogía de tragedias —ahora perdidas— escritas por Esquilo, que narraban la epopeya de Perseo en su búsqueda de la cabeza de Medusa. En esa obra las Grayas tenían el papel de coro. En la Astronomía poética se nos dice que en Las Fórcides las Grayas eran las guardianas de las Gorgonas. Se cree que no tenían más que un ojo entre ellas, y que por tanto hacían guardia, vigilando una tomándolo en su turno. Perseo arrebató este ojo justo en el momento que una de las hermanas lo estaba pasando a otra, y lo arrojó al lago Tritonis. Así, cuando las guardianas fueron cegadas, Perseo pudo fácilmente matar a la Gorgona cuando esta finalmente fue vencida por el sueño.[14][15] Nono, poeta tardío, añade el dato de que las Grayas eran «insomnes» y que las hermanas se intercambiaban el ojo para poder dormirse.[16] Paléfato, por su parte, dice que aquella de las hermanas que estaba usando el ojo podía ver pero las otras no, pero como la una le pasaba el ojo a la otra, todas veían; también dicen que moraban en la isla de Cerne.[17]

Interpretaciones

El filólogo William Smith cree que como otros miembros de la familia de Forcis, son deidades marinas, y en este caso las Grayas personifican la espuma blanca que se puede apreciar en las olas del mar[18] —la cresta blanca y canosa de las olas marinas al romper.[19] Esta idea, ya obsoleta, procede de mitología comparada y la filología del siglo XIX.[20]

Para Jean-Pierre Vernant las Grayas son como las Gorgonas, hijas de Forcis y Ceto, dos peligrosísimos monstruos marinos. Tienen una particularidad: nacieron viejas. Tienen ya el pelo blanco de las ancianas; han saltado toda la etapa de la juventud, de la madurez, para instalarse de golpe en la decrepitud. No viven en un país tan remoto como sus hermanas; las Gorgonas habitan más allá del océano y de las fronteras del mundo. Las Grayas viven un poco más allá, en una comarca sumida en una penumbra constante, un país gris, donde no brilla el sol ni alumbra la luna. Las Grayas tienen una visión precaria y mutilada (tres personas para un solo ojo). Perseo no las vence con fuerza física, sino usando la mêtis (la astucia e inteligencia práctica griega) para interceptar el ojo en el momento justo del intercambio. Al dejarlas ciegas, domina el espacio del monstruo.[21]

Referencias

Bibliografía

Véase también

Enlaces externos

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