Gregorio Pardo
escultor español
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Gregorio Bigarny o Gregorio Pardo. (Burgos, c. 1513-Toledo, en o antes de 1556). Escultor y entallador español, hijo del escultor Felipe Bigarny y discípulo de Damián Forment. Estuvo casado con María de Covarrubias, hija del arquitecto Alonso de Covarrubias, quien costeó el sepulcro del matrimonio para el que Alvar Gómez de Castro compuso un epitafio en el que lo calificaba de escultor clarísimo.

Obra escultórica
En 1532, con diecinueve años, trabajaba a las órdenes de Forment en el retablo de la Catedral de Huesca.[1] De 1539 a 1541, contratado por Alonso de Castilla, obispo de Calahora, esculpió en alabastro una Asunción de la Virgen para el desaparecido Convento de Santo Domingo el Real de Madrid, ahora conservada en el Museo Arquelógico Nacional. El contrato estableclía que debía realizar la obra bajo la supervisión de Forment y de su padre, a quien podría corresponder el diseño dadas las semejanzas con la imagen de la Virgen de la Descensión de la catedral de Toledo.[2] Con el mismo destino y para su capilla funeraria labró los bultos orantes de Pedro y Alonso de Castilla, de los que solo uno se conserva en el mismo museo, al que pudo llegar procedente de la iglesia de San Pedro el Viejo, y en el que según Margarita Estella contó con la colaboración de Esteban Jamete en los relieves de la capa.[2]
En la catedral de Toledo le corresponden los armarios de la antesala capitular, donde demostró su gran conocimiento de la decoración helenística. Con la misma calidad esculpió en piedra las estatuas y columnas de la portada de la capilla de la torre y los dos medallones sobre la puerta interior del crucero (puerta de los Leones). El de la Coronación de la Virgen es excepcional. En esta misma catedral trabajó al lado de su padre en las tallas de la sillería del coro, donde se encargó en 1543 del relieve en mármol blanco con la Imposición de la casulla a San Ildefonso colocado en el respaldar de la silla del obispo, obra que José Camón Aznar califica de «fina y correcta».[3] De su tasación se ocuparon en 1544 Covarrubias y Berruguete, que valoraron el trabajo hecho por Pardo en 150 ducados.[4]