Guerrilla de los Hermanos Almeyda
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Los Hermanos Almeyda (o Almeida) fue una familia patriota neogranadina que operó en el Altiplano Cundiboyacense, el Valle del Guavio y el Valle de Tenza entre Boyacá y Cundinamarca, entre finales de septiembre y noviembre de 1817, en el marco de la Resistencia neogranadina. Fue liderada por los hermanos pamploneses Ambrosio Almeida Zumalabe y Vicente Almeida Zumalabe, con colaboradores como José Antonio Arredondo Martínez, Domingo Caycedo, Juan José Neira, José Ignacio Rodríguez Obregón y la célebre Policarpa Salavarrieta.
Contexto y origen de la insurrección
Surgió en el marco del Régimen del Terror instaurado desde 1815 por Pablo Morillo durante la Reconquista de la Nueva Granada. A finales de septiembre de 1817, los hermanos Ambrosio Almeida Zumalabe y Vicente Almeida Zumalabe huyeron del Colegio Mayor de San Bartolomé (Bogotá) y se refugiaron en Machetá, auxiliados por el patriota Vicente Vásquez y su familia. Desde allí, y desde los pueblos vecinos de los valles del Guavio y de Tenza, organizaron la resistencia: Chipazaque (hoy Junín), Gachalá, Gachetá, Gama, Garagoa, Guateque (que en aquel entonces comprendía a Guayatá), La Capilla, Macanal, Machetá, Manta, Pachavita, Somondoco (que en aquel entonces comprendía también los municipios de Almeida y Chivor), Sutatenza, Tenza, Tibirita y Ubalá, además de otros pueblos como Chocontá, Suesca, Turmequé, Ubaté, Ventaquemada y Zipaquirá. [1]
Campaña militar (noviembre de 1817)
El 13 de noviembre de 1817 los Almeida ocuparon Tibirita y ejecutaron a cuatro realistas. El día 18 entraron a Chocontá con 300 hombres a caballo y lanza, además de 20 fusileros. La campaña guerrillera encendió los ánimos de los vecinos de tal forma que, el 19 de noviembre de 1817, se levantó el pueblo de Ubaté al grito de «¡Viva nuestro generalísimo Bolívar! ¡Mueran los chapetones, godos ladrones!», pronunciado por el patriota Pedro Guzmán, quien fallecería fusilado a manos de los realistas en Santafé de Bogotá el 19 de agosto de 1818. Aquellas noticias, al llegar a Santafé de Bogotá, alarmaron a los realistas de la capital, y hubo familias de españoles que emprendieron la emigración para buscar amparo en Cartagena de Indias.[2] Desde Chocontá se enviaron partidas armadas de voluntarios a Nemocón, Sesquilé, Suesca, Turmequé, Ubaté y Ventaquemada, sin mayores logros militares más allá del saqueo de algunos españoles residentes en la región.
El 21 de noviembre los insurrectos rechazaron a Simón Sicilia en el puente del Sisga, en una acción dirigida por Juan José Neira, y horas más tarde chocaron con la avanzada de Carlos Tolrá. Esta vez la valentía no bastó a los patriotas, superados en número y en armas: dejaron seis muertos en el campo y diez de sus hombres cayeron en poder de los españoles, quienes los ejecutaron de inmediato, junto a otros patriotas fusilados en los últimos días de 1817 en Chocontá y el Valle de Tenza (detallados más adelante). Entre las víctimas de esta derrota estuvo también José María Almeida Zumalabe, hermano de Ambrosio y Vicente, fusilado por órdenes de Carlos Tolrá. [1]
Uno de los capturados fue Juan José Neira, quien en el sitio del Volador de Machetá escapó de los centinelas realistas lanzándose por un barranco, sobreviviendo gracias a los grillos que llevaba puestos. Neira se mantuvo oculto en el Altiplano cundiboyacense, en Pacho, hasta la Batalla de Boyacá.[3]
Los hermanos Ambrosio y Vicente Almeida, junto a los hombres sobrevivientes, huyeron vía Miraflores (Boyacá) hasta Chámeza, rumbo a los Llanos Orientales, donde se incorporaron a las tropas patriotas de José Antonio Arredondo Martínez, las cuales hacia finales de 1818 constituyeron la base del Estado Mayor de Francisco de Paula Santander y, posteriormente, del ejército independentista que combatió en la Campaña Libertadora de Nueva Granada de 1819.[4]
Paralelamente, los realistas dirigidos por Tolrá —quien levantaba cadalsos a su paso— y el gobernador de la Provincia de Tunja, Lucas González, perpetraron entre finales de 1817 y los primeros días de enero de 1818 una matanza en el sitio de Zapatosa (hoy Aguazul) contra las familias de los patriotas emigrados y refugiados en el Casanare, dejando un saldo de 246 víctimas mortales entre ancianos, mujeres y niños (Díaz Díaz, p.188).[1]
Represión realista y mártires de la guerrilla
Tras la derrota militar de los Almeyda, la represión realista se prolongó entre noviembre de 1817 y agosto de 1819, alcanzando a los combatientes, sus familias y colaboradores en numerosas localidades de Cundinamarca, Boyacá y el Casanare.
Bogotá
En Santafé de Bogotá se ejecutó a un total de 34 personas relacionadas con los Almeyda, repartidas en varias oleadas entre 1817 y 1819.
El 14 de noviembre de 1817 fueron fusilados nueve patriotas: José María Arcos, escribano del Batallón Tambo, quien en el cadalso pronunció las palabras «No temo a la muerte, desprecio la vida, lamento la suerte de la patria mía»; el paisano Francisco Arellano, natural de Ipiales; José Manuel Díaz, peninsular español leal a la causa independentista neogranadina; el paisano Manuel Salvador Díaz, natural de Gachetá; Antonio Galeano, veterano de la Batalla de La Plata; Esteban Marufu, veterano de la Campaña de Nariño en el Sur; el paisano Alejo Sabaraín Ramos, natural de Honda, quien había caído preso en la Batalla de la Cuchilla de El Tambo y en Popayán fue compañero de capilla de Rafael Cuervo Rivera, José Hilario López y Mariano Vásquez Posse y Galavís;[5] la espía Policarpa Salavarrieta, natural de Guaduas; y José María Suárez, natural de Pamplona.[1]
El 19 de diciembre de 1817 fue ejecutado Ramón Forero.[1] El 26 de febrero de 1818 corrieron la misma suerte Pablo Corona, Santiago Lara —natural de Turmequé— y Bernabé Pulido.[1] El 18 de abril de 1818 fue fusilado Enrique Ruiz, alcalde de Tibirita.[1] El 28 de mayo de 1818 murió Victoriano Murcia, natural de Ubaté.[1] En junio de 1818 fueron ejecutados Domingo Perilla y Juanchito Molano, artesano del barrio Egipto.[1]
El 2 de junio de 1818 fueron fusilados cinco patriotas: Vicente Vásquez, colaborador de los hermanos Ambrosio y Vicente Almeida, junto a otros cuatro guerrilleros no identificados (NN).[1] El 2 de marzo de 1819 fue ejecutado Antonio Cayetano Bohórquez, natural del Valle de Tenza.[1] El 24 de junio de 1819 murieron ocho personas, entre ellas Antonio Sasmajous y otros siete guerrilleros no identificados.[6] Finalmente, en agosto de 1819, días antes de la Batalla de Boyacá, fueron fusilados Pioquinto Bernal, Bonifacio Fernández y Laureano Sierra.[1]
Chocontá
En Chocontá se registraron 14 víctimas. El 21 de noviembre de 1817 fue ejecutada Bibiana Talero, natural de la localidad.[1] Al día siguiente, 22 de noviembre, murieron José Garzón, alias «El Diablo» (natural de Bogotá), Ambrosio Perilla (posiblemente natural de Somondoco) y Javier Roa.[1] El 23 de noviembre fueron fusilados siete patriotas: José Domingo Araos Carbonell —sobrino de José María Carbonell y primo hermano materno de Francisco de Paula Vélez—, Joaquín Cordero, José María Cordero, Aniceto Cuevas y cuatro guerrilleros no identificados.[1] El 24 de noviembre murieron Nicolás Acosta Berbeo —natural de la Provincia del Socorro, nieto de Juan Francisco Berbeo y tío de Santos Acosta— y Fernando Mendoza.[1] El 30 de noviembre fue ejecutado Leonardo Cuervo.[1]
Garagoa
En Garagoa se contabilizaron cinco víctimas: el 6 de diciembre de 1817, Eusebio Forero y Joaquín Gómez; el 7 de diciembre, Fulgencio Morales y Emeterio Huertas; y el 9 de diciembre, Ignacia Medina.[1]
Guateque
En Guateque murieron dos personas: Inés Osuna, natural de Bogotá, el 6 de diciembre de 1817, y un tal NN Cabrera en diciembre del mismo año.[1]
La Capilla
En La Capilla fueron ejecutados Pastor Barrantes, el 1 de diciembre de 1817, y Juan Agustín Fernández, el 3 de diciembre.[1]
Machetá
En Machetá murieron cinco personas: el 26 de noviembre de 1817, José Antonio Barahona, Candelaria Forero —pariente de Bárbara Forero— y María Josefa Esguerra; el 27 de noviembre, Ignacio Blas Ramírez; y el 28 de noviembre, Diego Galarza, correo de la guerrilla.[1]
Medina
En marzo de 1818 fue ejecutado en Medina Gregorio Alfonso, natural de Somondoco.[1]
Miraflores (Boyacá)
El 5 de diciembre de 1817 murió en Miraflores José María Oviedo, natural de dicho lugar.[1]
Nemocón
El 19 de noviembre de 1817 fueron ejecutados en Nemocón Custodio del Busto y Micaela Nieto.[1]
Sogamoso
Entre 1818 y 1819 murieron en Sogamoso Teresa Izquierdo y Estefanía Neira de Eslava.[7][8]
Tenza
En Tenza se registraron 13 víctimas. El 1 de diciembre de 1817 fue ejecutado Domingo Barrera; el 2 de diciembre, Fermín Contreras; el 3 de diciembre, María de los Ángeles Ávila, Andrés Bernal, José Antonio Bohórquez y Diego Zamora; el 4 de diciembre, Esteban Ávila, Salomé Buitrago, Juan Manjarrés, Juan José Medina y Juan Gabriel Mora; el 5 de diciembre, Genoveva Sarmiento; y el 6 de diciembre, Andrés Rojas.[1]
Tibirita
En Tibirita murieron tres personas: el 1 de diciembre de 1817, Sebastián Carranza y Remigia Cuesta; y el 6 de diciembre, Fermín Mateos.[1]
Ubaté
El 30 de noviembre de 1817 fue ejecutado en Ubaté un patriota no identificado (NN).[1]
Upía (hoy Barranca de Upía)
El 15 de diciembre de 1817 murió en Upía (hoy Barranca de Upía) Fernando Buitrago.[1]
Matanza de Zapatosa (actual Aguazul)
Como se mencionó, entre finales de 1817 y comienzos de enero de 1818, Lucas González, gobernador de la Provincia de Tunja, perpetró en el sitio de Zapatosa (hoy Aguazul) una matanza contra las familias de los patriotas emigrados y refugiados en el Casanare, con un saldo de 246 víctimas mortales entre ancianos, mujeres y niños (Díaz Díaz, p.188).[1] Además de estas 246 víctimas, en marzo de 1818 fue fusilada la patriota Juana Ramírez, natural de Tenza. A ellas se suman seis víctimas más, fusiladas durante una correría a Zapatosa dirigida por el capitán Ladrón de Figueroa a finales de 1818 y principios de 1819,[9] quien a su paso quemó sementeras en los actuales municipios de Campohermoso, Chámeza, Miraflores, Recetor, Páez y San Eduardo.
Miembros y colaboradores cercanos
Además de las víctimas ya mencionadas, Los Almeydas contaron con el apoyo de numerosos colaboradores. En Miraflores y el Valle de Tenza colaboró José Joaquín Acosta Berbeo —hermano de Nicolás Acosta Berbeo, mencionado antes—, padre de Santos Acosta, junto con el resto de su familia. Desde el Casanare apoyó José Antonio Arredondo Martínez. También colaboraron Domingo Caycedo y su familia, y la familia de Manuel María Franco en Guateque.
Otro colaborador fue José Hilario López Valdés, cuyo compañero de capilla, Mariano Vásquez Posse y Galavís, había sido uno de los miembros de la Conspiración de La Pietrecita en Mérida. Se sumaron a la red clandestina otros soldados patriotas infiltrados en los batallones realistas de El Tambo y de Numancia, quienes informaban de los movimientos de tropa.[10] También colaboró Hilario Mora, venezolano que levantó guerrillas patriotas en la Provincia de Popayán y que recibió el cadalso en Buenaventura.[11] Colaboraron igualmente Petronila Nava y Serrano, viuda de Francisco García de Hevia —mártir patriota de 1816, natural de La Grita— y pariente del también prócer Fernando Serrano Uribe.[12] Juan José Neira fue también parte de la red de apoyo, así como José Antonio Olaya Bolívar, cuyo joven hijo fue martirizado por los realistas a causa de las labores de su padre.[2]
Otros colaboradores fueron Ignacio Mariño y Torres, Juan Nepomuceno Moreno, José Antonio Olaya Bolívar, Ramón Nonato Pérez, José Esteban Ramírez —ajusticiado en 1817 en Pamplona—,[2] Andrea Ricaurte Torres de Lozano, José Ignacio Rodríguez Obregón y la hermana de este María del Carmen Rodríguez Obregón.[13]
La red clandestina se extendió también a Antonia Santos, su familia y las familias Calvo, Dulcey y Ruiz, vinculadas a las guerrillas de Cincelada, Coromoro y La Niebla, que operaron entre Vélez y Zapatoca, en la Provincia de Pamplona y la Provincia del Socorro, y que derivaron luego de varias acciones en la Batalla de Pienta. Finalmente, desde la región del norte de Boyacá —en Chiscas, El Cocuy, Güicán y otros municipios— colaboró Juan Nepomuceno Toscano Méndez, quien esporádicamente hostigaba a las tropas realistas.[14]
Tras la muerte de Policarpa Salavarrieta, quien en su patíbulo pronunció las palabras «Pueblo Indolente, cuál distinta sería hoy vuestra suerte si conocieran el valor de la libertad. Pero aún hay tiempo, aunque mujer y joven, me sobra valor para esta muerte y mil muertes», y que finalizó con un «Miserable pueblo, os compadezco, algún día tendrán más dignidad»,[2] aquellas frases fueron inmortalizadas en el anagrama de José Dolores Monsalve Manzanares titulado «YACE POR SALVAR LA PATRIA», compuesto con las letras del nombre de la mártir, el cual circuló clandestinamente entre la Resistencia neogranadina.[15]
Sobrevivientes después del 21 de noviembre de 1817
Oswaldo Díaz Díaz en su texto "Los Almeydas : episodios de la resistencia patriota contra el ejército pacificador de tierra firme" en las páginas 104 y 105 del texto recopila los nombres de los miembros de los patriotas sobrevivientes después de las acciones del 21 de noviembre de 1817 por lugar de procedencia ("Hemos escogido sólo a los nacidos en pueblos que participaron en los hechos y cuya fecha de muerte no es posterior a diciembre de 1824. Se trata únicamente de héroes que murieron en acciones de guerra al servicio de las armas patriotas" (Díaz Díaz, p.104)) muchos de ellos ya mencionados y que cayeron fusilados a manos de los realistas en los días y meses siguientes.[1]
Chocontá: Antonio Benavides, Sargento Mayor; Anselmo Robayo, Capitán; Fulgencio Rodríguez, Sargento y Pedro Rubiano, Capitán. Gachalá: Ramón Daza, Teniente.Gachancipá: Juan José Chapetón, Cabo; Ignacio Cortés, Teniente y Francisco Farías, Sargento. Gachetá: Miguel Jiménez, Coronel y Manuel Martínez, Cabo. Garagoa: Julián Aguirre, Sargento; Pedro Alvarado, Capitán y Ramón Morales, Teniente. Guasca: Alejo Acosta, Sargento Mayor y Fernando Rodríguez, Sargento. Guateque: Pedro Escobar, Capitán. Guayatá: Juan Martínez, Sargento Mayor y Juan Ramírez, Subteniente. La Capilla: Andrés Celis, Capitán; Manuel Figueredo, Capitán; Ramón Figueredo, Teniente; Pascacio Montejo, Sargento; Julián Ovalle, Teniente y Jenaro Ovalle, Cabo. Lenguazaque: Eustaquio Casallas, Sargento. Manta: Pedro Aldana, Capitán y Juan Andrés Bernal, Capitán. Nemocón: Rafael Santos, Sargento; Valentín Salgado, Sargento y Evaristo Torres, Sargento.Pachavita: José Arévalo, Sargento; Pantaleón Gómez, Capitán y José Martín, Alférez. Somondoco: Gregorio Alfonso, Capitán (ya mencionado); Domingo Castañeda, Sargento y Domingo Perilla (ya mencionado). Sopó: José Chunza, Sargento. Sutatenza: Isidro Chicacausa, Teniente. Tenza: Antonio Aguirre, Teniente; José Bravo, Teniente; Mateo Buitrago, Capitán; Fernando Buitrago, Alférez (ya mencionado); Manuel Camacho, Teniente; Raimundo Cuesta, Coronel; Ramón Cuesta, Capitán; Víctor Gómez, Sargento Mayor; Domingo Jiménez, Coronel; Cipriano Mora, Alférez; Francisco Medina, Capitán; Miguel Moreno, Sargento 1°; Juan Nepomuceno Ramírez, Subteniente; Andrés Salamanca, Capitán; Gervasio Salamanca, Sargento; Ramón Salamanca, Cabo; Alejandro Salazar, Coronel; José Francisco Salazar, Coronel; Bernardo Sarmiento, Teniente y Roque Sarmiento, Sargento. Tibaná: Fulgencio Cárdenas, Cabo 1°; Laureano Nope, Sargento; Marcos Nope, Sargento y Juan José Suárez, Sargento. Ubaté: Ramón Ballén; José María Paiva, Teniente y Joaquín Romero, Sargento.
Legado: el municipio de Almeida (Boyacá)
El 28 de agosto de 1906 se erigió la Parroquia de la Trinidad, separada de Somondoco. El 24 de septiembre de 1907 se efectuó su fundación oficial mediante el Acuerdo Departamental n.º 003 del 4 de julio de 1907, que erigió a la Trinidad como municipio; el decreto nacional 605 del 4 de junio de 1908, bajo la presidencia del general Rafael Reyes, confirmó dicha erección, siendo su fundador reconocido el cura párroco Enrique Sáenz. Pocos años después el municipio cambió su nombre al que conserva hoy, Almeida (Boyacá), en honor a los hermanos que lideraron la guerrilla.[16]