Hijo de un escultor que trabajó al servicio de la Corona en los palacios reales, se inició en la pintura de retratos al pastel en la Academia de San Lucas de París.
De 1746 a 1749 prosiguió su formación con el entonces habitual viaje a Italia, que se costeó de su bolsillo, sin becas. Estudió en la Academia de Francia en Roma, visitó Nápoles y ya de retorno a Francia pasó por Florencia y Bolonia.
De regreso en París, tras pasar algún tiempo en Turín, expuso retratos al óleo y al pastel en 1752 y 1753 en los Salones de San Lucas. En 1757 ingresó como agregado y en 1759 como académico en la más prestigiosa Académie royale de peinture et de sculpture, tras presentar como piezas de recepción los retratos que había pintado de otros dos pintores y académicos: Jean-Marc Nattier (ahora conservado en el Museo del Louvre) y Jean-Baptiste Marie Pierre (Palacio de Versalles). A partir de ese momento y hasta 1771 expuso con regularidad en los salones de París y recibió encargos para Rouen y Normandía.[2]
En el Salón de 1771 presentó el retrato del poeta Charles-Pierre Colardeau, ahora conservado en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, buen ejemplo de su estilo retratístico, despojado de artificiosidad.[3] Un detalle revelador del tratamiento coloquial o informal dado a esta efigie es que la chaqueta muestra el hombro manchado de polvo blanco de la peluca.
Tras ese año Voiriot no dejará de pintar retratos de familiares, científicos, músicos y hombres de letras a los que supo dotar de cierto aire intimista, pero reducirá su presencia en los Salones, ocupado cada vez más en tareas administrativas y como consejero desde 1782 de la Académie.
El catálogo de sus obras, reunido por Catherine Voiriot, recoge sesenta y siete obras conservadas, ocho más conocidas gracias a la estampa y otras treinta y siete mencionadas por las fuentes, entre ellas algunas copias tempranas de Georges de la Tour.[4]