Hans Ulrich Obrist
crítico y curador de arte
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Hans Ulrich Obrist (Zúrich, Suiza, 1968) es un comisario de exposiciones, crítico de arte, historiador del arte y escritor suizo. Desde 2006 ejerce como director artístico de la Serpentine Gallery de Londres.[1] Desde su primera exposición en 1991 ha comisariado más de 350 muestras en instituciones de todo el mundo.[2] La revista ArtReview lo situó en el primer puesto de su ranking anual Power 100 en 2009 y en 2016, lista que clasifica a las cien personas más influyentes del mundo del arte contemporáneo.[3][4] En 2014, The New Yorker le dedicó un extenso perfil titulado «The Curator Who Never Sleeps».[5]
Weinfelden (Suiza)
| Hans Ulrich Obrist | ||
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Hans Ulrich Obrist en 2017 | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
24 de mayo de 1968 Weinfelden (Suiza) | |
| Nacionalidad | Suiza | |
| Educación | ||
| Educación | Ciencias sociales, Economía | |
| Educado en | Universidad de San Galo | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Comisario de exposiciones, crítico de arte, historiador del arte, escritor | |
| Años activo | 1990-2012 | |
| Empleador | Serpentine Galleries, Londres | |
| Sitio web | huobrist.org | |
| Distinciones | N.º 1 del Power 100 de ArtReview (2009, 2016) | |
Entre su producción escrita figuran los ensayos A Brief History of Curating (2008), Ways of Curating (2014) y Lives of the Artists, Lives of the Architects (2015), además de más de treinta volúmenes de su serie de entrevistas con artistas contemporáneos, que conforman un archivo oral de más de 2400 horas de conversaciones.[6][7]
Formación e inicios
Obrist estudió ciencias sociales y economía en la Universidad de San Galo.[8] Durante esos años, un encuentro con el artista italiano Alighiero Boetti reorientó sus intereses profesionales. Obrist ha señalado que aquella conversación le hizo comprender que «nada le interesaba más que hablar con artistas».[9][10]
En 1991, a los veintitrés años, organizó su primera exposición: World Soup (The Kitchen Show), celebrada en la cocina de su apartamento en Zúrich. La muestra reunió a veintinueve visitantes y presentó obras de Peter Fischli, David Weiss y Christian Boltanski, entre otros. Años después, Obrist recordó que aquella primera exposición «la visitaron 29 personas, pero dio que hablar».[1][2]
En 1993 fundó el Museo Robert Walser, un proyecto instalado en la vitrina del restaurante que el escritor suizo Robert Walser solía frecuentar. El País Babelia ha citado este proyecto como ejemplo de una concepción del museo que desborda los límites institucionales convencionales.[11]
Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris
Tras sus primeras experiencias como comisario independiente en Viena, Berna y Zúrich, Obrist fue nombrado curador del Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris, donde puso en marcha el programa «Migrateurs»: una serie de intervenciones artísticas de pequeño formato en los espacios intersticiales del museo, concebidas para cuestionar la escala y la lógica de las grandes exposiciones.[12][13]
En una entrevista con El Cultural de El Español (2007), Obrist presentó aquel modelo de exposiciones íntimas como respuesta al gigantismo museal: «Hoy todo es grande. Cualquier museo aspira a crecer, a abrir nuevas "alas", a organizar macro-exposiciones. Creo que ese modelo se está hundiendo».[14]
Principales exposiciones
Do It (1993–presente)
En 1993, Obrist concibió Do It, un proyecto expositivo basado en instrucciones escritas por artistas que pueden ser ejecutadas por cualquier persona en cualquier lugar. El proyecto ha sido presentado en más de sesenta versiones distintas a lo largo de tres décadas y es considerado uno de los formatos curatoriales más longevos y replicables del arte contemporáneo. La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) lo incluye en sus materiales académicos como ejemplo fundamental en la historia del comisariado, situándolo junto a las exposiciones de Harald Szeemann y Jean-Hubert Martin.[15]
Cities on the Move y Utopia Station
En la segunda mitad de la década de 1990 y en los primeros años del siglo XXI, Obrist comisarió una serie de exposiciones sobre las intersecciones entre arte, arquitectura y urbanismo. Cities on the Move (1997–1999), organizada junto a Hou Hanru, recorrió varios continentes examinando la transformación acelerada de las ciudades asiáticas. En 2003, junto a Molly Nesbit y Rirkrit Tiravanija, presentó Utopia Station en la Bienal de Venecia, proyecto participativo que planteaba la exposición como espacio abierto de encuentro e intercambio.[16][13]
Manifesta 1 (1996)
En 1996, Obrist fue cocurador de la primera edición de Manifesta, la bienal europea itinerante de arte contemporáneo, celebrada en Róterdam.[16]
Otras exposiciones
Entre sus proyectos figuran también la primera Bienal de Berlín, Nuit Blanche y Live/Life (ambas en París), además de las numerosas exposiciones organizadas en la Serpentine y en el marco de los Serpentine Marathons.[16][2]
Serpentine Galleries
Incorporación y dirección
En abril de 2006, Obrist se incorporó a las Serpentine Galleries de Londres como codirector de Exposiciones y Programas y director de Proyectos Internacionales. Posteriormente fue nombrado director artístico, cargo que mantiene en la actualidad.[16][1]
En una entrevista con El País (2020), se describió como alguien que «hace exposiciones de arte, pero no solo de arte: de música, de arquitectura, de diseño, de literatura», y definió su función como la de «dirigir una institución dedicada al arte, la Serpentine Gallery de Londres».[17]
En una conversación con La Vanguardia (2018) precisó su visión del papel del comisario: «Mi papel es ser un facilitador. El poder está con los creadores. Yo soy un constructor de puentes. [...] Debemos llevar el arte a la gente, crear zonas de contacto con gente que nunca vendría. La Serpentine coloca el pabellón que construimos cada año en medio del parque, sin puertas».[18]
Serpentine Pavilion
Desde 2000, las Serpentine Galleries encargan cada año a un arquitecto de renombre internacional el diseño de un pabellón temporal en los Kensington Gardens de Londres. El programa ha dado lugar a estructuras firmadas por Zaha Hadid, Oscar Niemeyer, Frank Gehry, Rem Koolhaas, Kazuyo Sejima, Peter Zumthor, Bjarke Ingels y Francis Kéré, entre otros. El portal ArchDaily ha documentado la relación de Obrist con este programa.[19]
Serpentine Marathons
En 2005, Obrist concibió la serie de eventos públicos denominada Marathons, celebrada anualmente en la Serpentine. La primera edición, el Interview Marathon (2006), consistió en veinticuatro horas ininterrumpidas de conversaciones con figuras de la cultura contemporánea, conducidas por Obrist y el arquitecto Rem Koolhaas. Las ediciones posteriores exploraron formatos diversos: Experiment Marathon con Ólafur Elíasson (2007), Manifesto Marathon (2008), Poetry Marathon (2009) y Map Marathon (2010).[20]
Actividad reciente
24.ª Trienal de Milán (2025)
En 2025, Obrist participó como curador en Inequalities (Desigualdades), la 24.ª Exposición Internacional de la Trienal de Milán, dirigida por Stefano Boeri. La muestra reunió a 341 participantes de 73 países bajo la dirección de nueve equipos curatoriales, entre los que figuraron Norman Foster, Beatriz Colomina, Mark Wigley, Theaster Gates, Damiano Gullì y Natalia Grabowska.[21][22][23]
En el simposio previo a la inauguración, celebrado en septiembre de 2024, Obrist presentó el proyecto Radio Ballads de la Serpentine, un programa de relatos orales y canciones comunitarias, con la pregunta: «¿Podemos volver a entender y escuchar a través de la narración colectiva?».[24][25]
La revista Architizer describió al equipo curatorial como «an all-star cast» que incluía a Foster, Colomina, Wigley, Obrist y Gates.[26]
Bienal de Arquitectura de Venecia (2025)
En 2025, Obrist fue designado presidente del jurado de la 19.ª Bienal de Arquitectura de Venecia, dirigida por Carlo Ratti, junto a la arquitecta sudafricana Mpho Matsipa y la comisaria Paola Antonelli (MoMA).[27]
Actividad en España y América Latina
La trayectoria de Obrist mantiene vínculos con el ámbito cultural hispanohablante. En 2007 comisarió la exposición Everstill / Siempre todavía en la Huerta de San Vicente, la Casa-Museo Federico García Lorca de Granada, proyecto que dialogaba con la herencia literaria del poeta.[28]
En junio de 2022, con motivo de la inauguración del Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear de Cáceres, Obrist realizó por primera vez en España una sesión de sus entrevistas en vivo con artistas de renombre internacional presentes en la colección del museo.[20]
En Buenos Aires, el MALBA organizó en 2020 la conversación «¿Pueden los artistas achicar el Sáhara?», un diálogo entre Obrist y la curadora venezolana Gabriela Rangel sobre el papel del arte ante la crisis medioambiental.[29] Clarín cubrió el evento, centrando la atención en la reflexión sobre el «malogrado vínculo con la naturaleza» evidenciado por la pandemia de COVID-19.[30]
El portal colombiano Esfera Pública le dedicó en 2007 una entrevista extensa sobre su modelo de comisariado nómada y su visión de la relación entre arte y espacio público.[31]
El proyecto de las entrevistas
Una de las actividades más características de Obrist es su programa sistemático de conversaciones con artistas, arquitectos, músicos, científicos y filósofos, que acumula más de 2400 horas de grabaciones. La editorial argentina Eterna Cadencia ha publicado una selección en español bajo el título Conversaciones con artistas contemporáneos, señalando que «las veinte entrevistas que compila este libro son solo la punta del inmenso iceberg oral que Obrist viene recopilando desde mediados de los años 80».[10]
En una entrevista con La Vanguardia (2019), Obrist se definió como «un constructor de uniones, un conector» y trazó una distinción entre su actividad actual y el comisariado en sentido estricto: «Empecé como comisario de arte uniendo trabajos artísticos pero ahora soy un instigador: conecto personas y provoco ideas».[32]
Arte digital y nuevas tecnologías
La dimensión digital del arte contemporáneo ha ocupado un lugar recurrente en la reflexión de Obrist. En una entrevista con El País en 2020, señaló que «lo virtual ha cambiado el modo en que funciona la realidad» y defendió la exploración del arte digital como un campo especialmente activo tras la experiencia del confinamiento por la pandemia de COVID-19.[33]
El perfil de Obrist en la edición de 2023 del Power 100 de ArtReview destacó sus exposiciones en la Serpentine sobre inteligencia artificial y economía de los artistas, señalando que estaban «centradas en estrategias para que los artistas afirmen su agencia en una economía creativa» transformada por la inteligencia artificial.[34]
Recepción crítica
La valoración crítica de la trayectoria de Obrist oscila entre el reconocimiento de su capacidad para replantear el formato expositivo y ciertas reservas en torno a la coherencia y el alcance de sus métodos.[35]
Práctica curatorial
En la prensa cultural francesa se ha señalado su interés por desplazar el arte fuera de los marcos institucionales convencionales, incluida la organización de exposiciones en contextos domésticos durante sus años de formación. Esta tendencia ha sido interpretada como un gesto de apertura, aunque algunos análisis apuntan a que su constante movilidad puede derivar en dispersión conceptual.[36][37]
Su papel como mediador interdisciplinar ha sido descrito como un intento de articular dimensiones poéticas y políticas dentro del campo artístico, en diálogo con pensadores como Édouard Glissant, promoviendo una concepción relacional de la creación contemporánea.[38] Su archivo de conversaciones con artistas e intelectuales ha sido valorado como una aportación relevante al discurso cultural contemporáneo.[39]
Recepción en el ámbito anglófono
En el contexto anglosajón se le atribuye un papel relevante en la consolidación de modelos curatoriales de carácter interdisciplinar. Cities on the Move fue valorada por la amplitud de su planteamiento y su alcance internacional.[5] El crítico Hal Foster ha señalado su influencia en la expansión de las exposiciones temáticas contemporáneas, al tiempo que ha advertido sobre una posible inclinación hacia el espectáculo en ciertas dinámicas curatoriales.[40]
Su estilo de escritura, marcado por un ritmo ágil y la acumulación de referencias culturales, ha sido calificado en ocasiones de ecléctico.[41] La crítica Claire Bishop lo ha presentado como una figura representativa de un sistema artístico orientado hacia la innovación constante.[42]
Debates contemporáneos
Su implicación en cuestiones ecológicas y digitales ha sido leída como una toma de posición temprana frente a transformaciones estructurales del presente, aunque algunas lecturas han problematizado su relación con el neoliberalismo cultural.[43] Proyectos como las conversaciones organizadas en el Louvre han sido destacados por ofrecer nuevas aproximaciones a obras de la colección permanente y por favorecer el intercambio intergeneracional entre artistas.[37]
Reconocimiento
Obrist ha figurado de forma sostenida en el ranking Power 100 de ArtReview, alcanzando el primer puesto en 2009 y en 2016. The Guardian describió su ascenso al número uno como la coronación de «a human whirlwind», y en 2016 subrayó que era «the second time Obrist has been named the most powerful figure in the global art world».[3][4]
The New Yorker observó que Obrist «seems less to stand atop the art world than to race around, up, over, and through it».[5]
El medio público suizo SWI swissinfo.ch lo ha calificado como «one of the most active and well-networked figures the contemporary art world has seen».[44]
Publicaciones (selección)
- A Brief History of Curating. JRP|Ringier, 2008.
- Ways of Curating. Faber & Faber, 2014. ISBN 978-0-86547-819-0.
- Lives of the Artists, Lives of the Architects. Penguin, 2015. ISBN 978-0-14-197663-1.
- Conversaciones con artistas contemporáneos (ed. en español). Eterna Cadencia, Buenos Aires.
- Conversation Series (más de 30 volúmenes). Verlag der Buchhandlung Walther König.