Hapiñuñu
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Las Hapiñuñus (también como: Japiñuñus) son criaturas monstruosas pertenecientes a la mitología incaica y, en general, al folklore andino. Se trata de criaturas indómitas e implacables que moraban por el mundo durante los tiempos primigenios. Posteriormente, en el periodo de la evangelización, los jesuitas y franciscanos denominaban a estos seres como "demonios"; no obstante, la definición original de las hapiñuñus distaba de todas estas concepciones posteriores.[1]
El nombre de estas criaturas míticas se compone de dos palabras del quechua: Hapi (agarrar, tomar o sujetar) y Ñuñu (seno, teta o ubre).[2] Dentro del Vocabulario de lengua quechua escrito por Diego González Holguín, se encuentra presente la siguiente información: "fantasmas o duendes que solían aparecer con dos tetas largas que podían asir de ellas".[3] [4] Del mismo modo, las hapiñuñus están presentes en algunas fuentes coloniales.[1] [5]
Definición
Concepción andina (prehispánica)
De acuerdo con la mitología andina, las hapiñuñus no eran otra cosa que un enorme subgrupo de deidades y/o huacas femeninas que estaban asociadas a la fertilidad. Posiblemente, estas antiguas deidades estaban personificadas por ídolos con atributos sugerentes (provistas de voluminosos senos o partes íntimas visibles). Este último punto permite entenderlas no solo como diosas de la fertilidad, sino también como figuras asociadas a la sexualidad.[6][7]
Si bien existen escasas referencias acerca de su concepto original, se sabe que el culto en torno a las hapiñuñus era muy antiguo (algunas fuentes detallan que dichas divinidades gobernaban un mundo primigenio donde aún no existía el Sol y la Luna). Además de ello, el culto dedicado a las hapiñuñus se caracterizaba por ser sumamente exigente y, por ende, sangriento.[7]
Estas entidades fungían como huacas tutelares que demandaban sacrificios humanos. Conforme pasaba el tiempo, las hapiñuñus, que antaño ejercían como divinidades tutelares, fueron cumpliendo cada vez menos dicho papel, puesto que comenzaron a exigir más sacrificios y a llevarse más vidas de lo aceptable (Las complejas figuras de las hapiñuñus y su sanguinario culto fueron factores clave para que estos fueran demonizados).[8] [9]
No obstante, el dominio de las hapiñuñus sobre el mundo fue efímero, puesto que dichas divinidades contemplaron el advenimiento del dios Ttonapa Wari Willka (Tunupa). Se menciona que este último enfrentó a las hapiñuñus, ídolos y huacas de la región. Todos ellos terminaron siendo vencidos y, posteriormente, fueron desterrados y obligados a refugiarse en altos nevados.[10]
En tiempo de Purum Pacha, dizen que las hapiñuños andauan bissiblemente en toda esta tierra, que no abian seguridad de andar en anocheziendo, porque á los hombres y mugeres y muchachos y criaturas los llebauan arrebatándoles, como tiranos infernales y enemigos capitales del género humano [...] Y en este tiempo dicen que los curacas de Asillo y Hururu les contó al Ynga que cómo antiguamente abia llegado vn pobre viejo flaco, barbudo y con cabellos como mujeres, y camissa larga, y gran consejador en acto público a toda la república, y les dezia que el hombre se llamaua Ttonapa Vihinquira, el qual dizen que en la lengua de esta prouincia hablaua mejor y que los abia desterrado á todos los ydolos, ymajines de los demonios happiñuños, á los serros nibados, donde jamás los hombres los llegauan, que son lloques ó quenamaris. Y tras desto dicen que todos los curacas y sus historiadores de los orejones les dixieron lo mismo, que habían desterrado ese mismo Ttonapa á todos huacas y ydolos á los serros de Aosancata y Quiyancata y Sallcantay, y á Pitosiray. Y como cada prouincia de los curacas de Tauantinsuyo estauan en la plaza de Haucaypata, todos en sus lugares y asientos, dizen que los Guaneas y Chinchaysuyos, los dixeron que el Ttonapa Varivillca abia también estado en su tierra, y que los abia hecho una cassilla para su morada, y que en el entretanto los habían desterrado á todos los huacas y ydolos y happiñuños de las prouincias de Hatunsaussaguanca, haciendo grandissimas burlas y vituperios; de modo el dicho Ttonapa Varivillca los abia desterrado, echándoles á todos los huacas á los serros nibados y carámbanos, como en Pariacaca y Uallollo. Y dizen que antes que obieran desterrado á los dichos ydolos, los habían hecho gran daño en los naturales, lleuandoles y arrebatándoles á los hombres y criaturas, hasta hazellos desaparecer, y muchas vezes los abian amenazado á los curacas para que los dieran sacrificios de cuerpo humano.Relación de antigüedades deste reyno del Pirú, página 235 y 261-263
Analizando la fuente anterior, resulta palpable la modificación de diversos elementos andinos hechos por los conquistadores españoles. Los textos exponen a Tunupa como un hombre blanco y barbudo (reinterpretación forzada para sincretizar a la deidad andina con la figura de Santo Tomás o San Bartolomé).[11] Bajo una visión eurocéntrica, las hapiñuñus, huacas y demás ídolos fueron considerados como "demonios" u "obras del mismo demonio". Fuera de eso, la fuente refleja el orden civilizador y la imposición de una nueva religión que desplazará a los cultos locales preexistentes. El testimonio ofrecido por Santa Cruz Pachacuti resalta a las hapiñuñus como las gobernantes del Purum Pacha (tierra salvaje o indómita). Durante este periodo primigenio, predominaba el culto dedicado a estos "demonios", que en realidad correspondían a deidades originarias con significativa influencia en aquella época (antes de la llegada de dioses como Tunupa). La naturaleza salvaje de las hapiñuñus es una metáfora al exceso de sacrificios humanos dedicados a estas divinidades. Posteriormente, las hapiñuñus serían derrotadas y exiliadas por Tunupa. Este último evento mítico se entiende como la resistencia y posterior abolición de la antigua religión local, dando paso al culto de Tunupa.[7]
En otras páginas de la fuente, Tunupa seguía luchando contra esta religión idólatra, pero no siempre desterraba a sus enemigos; a veces, directamente los aniquilaba. Durante la peregrinación de Tunupa, este tuvo encuentros con otras deidades y/o huacas de la zona (una de ellas fue con una mujer huaca). Si bien no se detalla que esta huaca sea explícitamente un hapiñuñu, se enfatiza que a dicha deidad femenina se le otorgaban personas (sacrificios humanos). Tal como se expuso anteriormente, las hapiñuñus eran deidades personificadas en ídolos, ya que siempre las mencionan junto a los demás ídolos y huacas.[12] Prosiguiendo con el tema, en su travesía para forjar un nuevo orden civilizador, Tunupa llegó a encontrarse con la diosa en la montaña Cachapucara. En el acto, la furia del dios ígneo se manifestó sobre aquella diosa, quemándola y derritiendo completamente la montaña donde dicha huaca femenina residía (evocando el abandono de estos antiguos cultos para dar paso a la adoración de nuevos dioses).[10]
Lo vno dizen que en vn cerro muy alto, llamado Cachapucara, estaba o abia vn ydolo en figura de muger a el qual dizen que Tunapa tubo gran odio con el dicho ydolo, y después le echó fuego y se abrasó el dicho cerro con el dicho ydolo, rebentandoles y derretiendoles como una cera el dicho cerro, que hasta el día de hoy hay señales de aquel milagro espantable, jamás oydo en el mundo.Relación de antigüedades deste reyno del Pirú, página 237 y 238
Concepción española (colonial)
La concepción de hapiñuñu como "demonio" fue producto de la conquista española, que institucionalizó el cristianismo y prohibió las prácticas religiosas incas. La destrucción de templos, la persecución de sacerdotes y la demonización de las deidades andinas condujeron a la decadencia y transformación de la religión autóctona. En diversas fuentes coloniales, las hapiñuñus aparecen como entidades diabólicas o infernales. Estos testimonios expresan que dichas criaturas fueron desplazadas y, en algunas versiones orales, se transformaron en fantasmas y/o duendes (correspondiendo a la descripción exagerada y demonizada de González Holguín).[4]
En tiempos contemporáneos, las hapiñuñus son concebidas como criaturas violentas y abominables. Se las describe como mujeres hermosas de aspecto aviforme, puesto que poseen alas y patas de pájaro, estas últimas provistas de extensas garras (aspecto que recuerda a las arpías griegas). No obstante, la característica más destacada de las hapiñuñus radica en sus prominentes senos, los cuales poseen la capacidad de encender la pasión de la víctima y atraerla hacia ellas. Cuando una hapiñuñu logra seducir a su presa, dichos senos se vuelven lo suficientemente extensos como para aprisionar a los infortunados. Una vez capturada la víctima, la violenta hapiñuñu alza el vuelo con ella y se dirige hacia un lugar descampado para terminar de devorarla. En realidad, las hapiñuñus tienen un aspecto horripilante, por lo que transmutan su apariencia en diversos elementos para mimetizarse con el ambiente; generalmente, ellas prefieren manifestarse bajo la forma de bellas mujeres o bebés abandonados para mantenerse libres de sospecha.[13] Hay quienes piensan que las hapiñuñus y otras deidades malignas nacieron del Supay (antiguamente, el dios andino de la muerte y poseedor de múltiples atribuciones que, posteriormente, lo asemejaron con la figura del Diablo cristiano o Satanás).[14] [15]
Alejándose de su generalizada descripción contemporánea, algunas personas creen que las hapiñuñus rondan por los campos y chacras. Se considera que ellas tienen el poder sobre el destino de las cosechas y, por ello, la gente quema papas y las entrega como señal de ofrenda.[13]
Véase también
Referencias
- 1 2 Samuel A. Lafone Quevedo. «El culto de Tonapa: los himnos sagrados de los reyes del Cuzco según el Yamqui-Pachacuti». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ «Diccionario Simi Taqe: Quechua - Español». Academia Mayor de la Lengua Quechua. Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ Pablo Federico Sendón. «Los límites de la humanidad: el mito de los Ch'ullpa en Marcapata (Quispicanchi), Perú». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- 1 2 «Holguín: vocabulario de la Lengua Quechua». Archivado desde el original el 16 de junio de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ Segundo Fabián Potosí Cachimuel. «Cussi Yupanqui y la concepción del hombre, del mundo y del numen: entre alegorías y antiguallas del siglo XVI». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ «Capítulo III: la palabra de los ancestros». OpenEdition. Consultado el 27 de marzo de 2026.
- 1 2 3 «Japiñuñus: las deidades que gobernaban a los primeros humanos». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ Lupita J. Limage Montesinos. «Hapiñunu y Çupay: presencia del Diablo en dos crónicas mestizas andinas de los siglos XVI y XVII». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ Alonso Barros. «Los N'gen y el Inca Genii Locorum del Apu Manquehue». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- 1 2 Santa Cruz Pachacuti. «Relación de Antigüedades deste Reyno del Pirú». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ Thérèse Bouysse-Cassagne. «De Empédocles a Tunupa: evangelización, hagiografía y mitos». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ Daniela Paz Pino Romero. «Formas narrativas y apropiación del cristianismo: la extirpación de idolatrías en la Relación de Joan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- 1 2 Daniel Cossíos. «Breve Bestiario Peruano: Daniel Cossíos». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ Rocío Quispe-Agnoli. «El silencio de Guamán Poma de Ayala ante Supay: de duende, espíritu y fantasma a diablo». Consultado el 27 de marzo de 2026.
- ↑ Milton Eyzaguirre Morales. «Los rostros andinos de la muerte: las ñatitas de mi vida». Consultado el 27 de marzo de 2026.
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