A mediados de los años 1950 colaboró como crítico literario en las revistas El ciudadano y Asir. También escribió en la revista Tribuna Universitaria, publicada por la FEUU. En 1961, junto a otros colaboradores de dicha revista, fue uno de los fundadores de Ediciones de la Banda Oriental, de la que fue director general.[4] En 1978 creó dentro de este sello editorial, la colección mensual por suscripción Lectores de Banda Oriental, que se publica desde ese año en forma ininterrumpida y a la que dirigió hasta su fallecimiento.[1][5]
Como editor, promovió la literatura uruguaya, brasileña y latinoamericana en general, enfocándose en la narrativa regionalista, y difundió autores poco editados en español. Fue un decidido impulsor de escritores como Juan José Morosoli, Julio C. da Rosa, Héctor Galmés, José Monegal, Anderssen Banchero, Líber Falco y de escritores brasileños de Río Grande del Sur como Tabajara Ruas, Sergio Faraco, Alcy Cheuiche, Cyro Martins, entre otros.[2]
Egresó en 1963 del Instituto de Profesores Artigas como profesor de literatura. Fue discípulo de Carlos Real de Azúa y de Domingo Bordoli.[6] Tras ser destituido de su cargo docente en 1974, durante la dictadura cívico-militar en Uruguay (1973-1985), se concentró en su labor editorial.[5] Dirigió la sección literaria del diario socialista Época entre 1964 y 1965 y la del semanario Marcha, durante sus últimas cuatro ediciones, entre 1973 y 1974.[1][2]
En 2008 recibió un reconocimiento a su trayectoria por parte de la Academia Nacional de Letras del Uruguay.[6]
Una de sus últimas actividades fue la preparación de ediciones prologadas y anotadas para la colección «Biblioteca Ciudad de Montevideo», que publica textos de Isidoro de María, «Sansón Carrasco» (seudónimo de Daniel Muñoz) y otros ensayistas e historiadores del siglo XIX que escribieron sobre Montevideo.[1][2]