Helen Duncan

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Victoria Helen McCrae Duncan (nacida MacFarlane,Callander, Perthshire, 25 de noviembre de 1897 - 6 de diciembre de 1956) fue una médium escocesa, conocida por ser la última persona en ser encarcelada bajo la Ley de Brujería de 1735 ( 9 Geo. 2. c. 5) por reclamaciones fraudulentas. Era famosa por producir ectoplasma, que se demostró que estaba hecho de gasa.[1][2]

Nombre de nacimiento Victoria MacFarlane
Otrosnombres Hellish Nell
Nacimiento 1897 de noviembre del 25
Callander, Perthshire, Scotland
Fallecimiento 1956 de diciembre del 6 (-19 años)
Edinburgh, Scotland
Datos rápidos Información personal, Nombre de nacimiento ...
Helen Duncan
Información personal
Nombre de nacimiento Victoria MacFarlane
Otros nombres Hellish Nell
Nacimiento 1897 de noviembre del 25
Callander, Perthshire, Scotland
Fallecimiento 1956 de diciembre del 6 (-19 años)
Edinburgh, Scotland
Nacionalidad Británica
Familia
Cónyuge Henry Duncan (1916–1967)
Información profesional
Ocupación Médium
Seudónimo Hellish Nell
Sitio web www.helenduncan.org.uk Ver y modificar los datos en Wikidata
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Trayectoria

Victoria Helen MacFarlane era hija de Archibald McFarlane, un pizarrero,[3] e Isabella Rattray. En la escuela, alarmó a sus compañeros con sus terribles profecías y su comportamiento histérico, para consternación de su madre (miembro de la iglesia Presbiteriana ).[3] Tras dejar la escuela, trabajó en el Hospital Real de Dundee y, en 1916, se casó con Henry Duncan, ebanista y veterano de guerra herido, quien le apoyaba sus supuestos talentos paranormales. Madre de seis hijos, también trabajaba a tiempo parcial en una fábrica de lejía.

Fotografía tomada por Harvey Metcalfe durante una sesión espiritista en 1928, que revela a Duncan con muñecas.

En 1926, pasó de clarividente a médium física, ofreciendo sesiones espiritistas en las que afirmaba poder permitir que los espíritus de personas recientemente fallecidas se materializaran emitiendo ectoplasma por la boca.

En 1928, el fotógrafo Harvey Metcalfe asistió a una serie de sesiones espiritistas en casa de Duncan. Durante una sesión, tomó varias fotografías con flash de Duncan y de la supuesta "materialización" de espíritus, incluyendo a su guía espiritual "Peggy". Sus fotografías revelan que los espíritus fueron producidos fraudulentamente: el equipo de Duncan incluía una muñeca hecha con una máscara de papel maché pintada y envuelta en una sábana vieja.[4]

En 1931, la Alianza Espiritista de Londres (LSA) examinó los métodos de Duncan. Un examen temprano de fragmentos de su ectoplasma reveló que estaba hecho de gasa, papel mezclado con clara de huevo y papel higiénico pegados.[5] Uno de los trucos de Duncan consistía en tragar y regurgitar parte de su ectoplasma, y el comité de la LSA la convenció de tragarse una pastilla de azul de metileno antes de una de sus sesiones espiritistas para descartar cualquier posibilidad de que se realizara este truco, y debido a esto, no apareció ningún ectoplasma.[5] El comité concluyó en un informe que «el material fue tragado por la Sra. Duncan en algún momento antes de la sesión y posteriormente regurgitado por ella con fines de exhibición»

Ese mismo año, Price pagó a Duncan 50 libras esterlinas (casi 4300 libras esterlinas en 2024) para realizar varias sesiones de prueba. Se sospechaba que había tragado una gasa, que luego regurgitaba como "ectoplasma". Price había demostrado mediante el análisis de una muestra de ectoplasma producida por Duncan que estaba hecha de gasa.[6] Reaccionó violentamente contra los intentos de radiografíarla, huyendo del laboratorio y armando un escándalo en la calle, donde su esposo tuvo que sujetarla, lo que destruyó el carácter controlado de la prueba. Según Price, en un informe sobre la mediumnidad de Duncan,[7] publicó fotografías de Duncan en su laboratorio que revelaron ectoplasma falso hecho con estopilla, guantes de goma y cabezas recortadas de portadas de revistas, que ella fingió ante su público que eran espíritus. El psicólogo William McDougall, quien asistió a dos de las sesiones, declaró que "toda su actuación fue fraudulenta" en un apéndice del informe.

Tras el informe de Price, la ex criada de Duncan, Mary McGnlay, confesó en detalle haber ayudado a Duncan con sus trucos de mediumnidad, y el marido de Duncan reconoció que las materializaciones de ectoplasma fueron el resultado de la regurgitación de la médium.[7]

Duncan frecuentemente sufría hemorragias nasales durante las sesiones espiritistas; William Brown sugirió que este era otro de los escondites de Duncan para su ectoplasma falso. En 1936, el investigador psíquico Nandor Fodor le ofreció dinero a Duncan si ella se dejara filmar con una cámara infrarroja durante una sesión espiritista; ella se negó.[8]

En una sesión espiritista celebrada el 6 de enero de 1933 en Edimburgo, el espíritu de una niña llamada Peggy supuestamente emergió en la sala. Un asistente llamado Esson Maule la agarró, se encendieron las luces y se reveló que el espíritu estaba hecho de una camiseta interior de punto.[9] Se llamó a la policía y Duncan fue procesada y multada con diez libras.[10] La camiseta interior se utilizó como prueba, lo que condujo a la condena de Duncan por mediunidad fraudulenta en el juicio ante el Tribunal del Sheriff de Edimburgo el 11 de mayo de 1933.

La revista espiritualista Light respaldó la decisión del tribunal de que Duncan era fraudulenta y apoyó la investigación de Price que reveló que su ectoplasma era una gasa.[11] El marido de Duncan también era sospechoso de actuar como su cómplice al ocultar el ectoplasma falso.

Malcolm Gaskill, examinó las posesiones de la Sociedad de Investigación Psiquícas en la biblioteca de la Universidad de Cambridge, se encontró con una muestra del estoplasma de Duncan.[12] Este ectoplasma resultó ser retal alargado de seda artificial.[13] En el año 2018, la muestra estuvo expuesta en la exposición Spellbound de la historia de la magia en el Museo de Ashmolean en Oxford.[14]

Durante la Segunda Guerra Mundial, en noviembre de 1941, Duncan realizó una sesión espiritista en Portsmouth en la que afirmó que la materialización espiritual de un marinero le dijo que el HMS Barham se había hundido. Debido a que el hundimiento del HMS Barham se reveló, en estricta confidencialidad, solo a los familiares de las víctimas, y no se anunció al público hasta finales de enero de 1942, la Armada comenzó a interesarse en sus actividades. Dos tenientes estaban entre su audiencia en una sesión espiritista el 14 de enero de 1944. Uno de ellos era el teniente Worth, quien no se impresionó cuando una figura de tela blanca apareció detrás de las cortinas diciendo ser su tía, porque no tenía ninguna tía fallecida. En la misma sesión, apareció otra figura diciendo ser su hermana, pero Worth respondió que su hermana estaba viva y bien. Worth estaba disgustado por la sesión espiritista y le denunció a la policía. Esto se repitió el 19 de enero, cuando policías encubiertos la arrestaron en otra sesión espiritista cuando apareció una manifestación cubierta de blanco.[15] Esta resultó ser la propia Duncan, con una tela blanca que intentó ocultar cuando la descubrieron, y fue detenida.[16]

El investigador Graeme Donald escribió que Duncan podría haber descubierto fácilmente la existencia del HMS Barham y que este no tenía poderes psíquicos genuinos. Según Donald, si 10 de cada familia de los 861 hombres que se hundieron, hubo por lo menos 9000 personas que supieron del hundimiento del barco. Duncan oyó los rumores y decidió convertirlos en beneficios.

Se descubrió que Duncan estaba en posesión de una réplica de la insignia del HMS Barham.[17] Esto aparentemente estaba relacionado con una supuesta manifestación del espíritu de un marinero fallecido a bordo del HMS Barham, aunque Duncan aparentemente desconocía que, después de 1939, las insignias de los marineros solo llevaban la inscripción «HMS» y no identificaban su barco. Inicialmente fue detenida de acuerdo con el artículo 4 de la Ley de Vagancia de 1824, un delito menor juzgado por magistrados. Las autoridades consideraron el caso más grave y finalmente descubrieron la aplicación del artículo 4 de la Ley de Brujería de 1735, que cubría actividades "espirituales" fraudulentas, que se juzgaban ante un jurado. Junto con ella, fueron acusados de conspiración para contravenir esta ley, Ernest y Elizabeth Homer, quienes dirigían el centro psíquico de Portsmouth, y Frances Brown, agente de Duncan y quien la acompañaba a organizar sesiones espiritistas. Se le imputaron siete cargos: dos de conspiración para contravenir la Ley de Brujería, dos de obtención de dinero mediante engaños y tres del delito común de daño público. La acusación puede explicarse por el clima de sospecha imperante en ese momento: las autoridades temían que siguiera revelando información clasificada, fuera cual fuera su fuente. También se temía que se estuviera aprovechando de la persona recientemente de luto, como señaló el Secretario de Registro al dictar sentencia.[18]

El juicio de Duncan por brujería fraudulenta fue una causa célebre menor en el Londres de la Segunda Guerra Mundial. Alfred Dodd, historiador y francmasón de alto rango, testificó que estaba convencido de su autenticidad. El juicio se complicó por el hecho de que una redada policial en la sesión espiritista en Portsmouth, que condujo al arresto de Helen Duncan, no arrojó ninguna evidencia física del uso fraudulento de estameña y, por lo tanto, se basó completamente en el testimonio de testigos, la mayoría de los cuales negaron cualquier irregularidad. El juez le prohibió a Duncan demostrar sus supuestos poderes como parte de su defensa contra el fraude. El jurado emitió un veredicto de culpabilidad en el primer cargo, y el juez luego los absolvió de emitir veredictos en los otros cargos, ya que sostuvo que eran delitos alternativos por los cuales Duncan podría haber sido condenada si el jurado la hubiera absuelto en el primer cargo. Duncan fue encarcelada durante nueve meses, Brown durante cuatro meses y los Homer fueron condenados a ser tutelados. Después del veredicto, Winston Churchill escribió un memorando al Ministro del Interior Herbert Morrison, quejándose del mal uso de los recursos judiciales debido a la "obsoleta tontería" de la acusación.[18]

En 1944, Duncan fue una de las últimas personas condenadas bajo la Ley de Brujería de 1735 ( 9 Geo. 2 c. 5), que tipificaba como delito la falsa afirmación de obtener espíritus. Fue condenada a nueve meses de prisión. Al ser declarada culpable, exclamó: «No he hecho nada; ¿existe Dios?».[19][20]

Tras su liberación en 1945, Duncan prometió dejar de realizar sesiones espiritistas, pero fue arrestada durante otra en 1956. Murió en su casa de Edimburgo poco tiempo después.[3] El juicio de Duncan contribuyó casi con certeza a la derogación de la Ley de Brujería de 1735, contenida en la Ley de Médiums Fraudulentos de 1951 ( 14 y 15 Geo. 6. c. 33), promovida por Walter Monslow, parlamentario por Barrow-in-Furness. La campaña para derogar la ley había sido liderada en gran medida por Thomas Brooks, otro diputado laborista, espiritista. La condena original de Duncan seguía vigente y fue objeto de una sostenida campaña para su revocación.[20][21]

Duncan falleció en su casa de Edimburgo el 6 de diciembre de 1956, poco después de otra sesión espiritista.[3]Los espiritistas creen que murió como resultado del impacto repentino del ectoplasma que regresó a su cuerpo cuando la policía que allanó su sesión encendió la luz. Contrariamente a lo que han escrito estos espiritistas, es improbable que la muerte de Duncan tuviera algo inusual, ni que la policía perturbara su "trance". El historial médico de Duncan indicaba que tenía un largo historial de mala salud, y ya en 1944 se la describía como una mujer obesa que podía moverse lentamente debido a problemas cardíacos.

Legado

Después de su muerte, Duncan fue ampliamente citada como un ejemplo de médium fraudulento. Sin embargo, algunos espiritistas continuaron defendiéndola. Según Jenny Hazelgrove,   El investigador psíquico Simeon Edmunds también señaló que los espiritistas tenían un historial de ignorar las pruebas de fraude en el caso Duncan. Criticó a la prensa espiritista, como Psychic News, por sus reportajes sesgados y la distorsión de los hechos. La escritora científica Mary Roach, en su libro Spook: Science Tackles the Afterlife (2007), elogió los métodos de Price para desacreditar a Duncan como un médium fraudulento.

En 2009, una banda de heavy metal, Seventh Son, grabó y lanzó una canción, "The Last Witch in England" [sic], que describe la vida de Duncan y sus afirmaciones sobre el hundimiento del HMS Barham . [22]

La investigación naval y el juicio posterior se dramatizaron en una obra radiofónica, "El último juicio de la bruja", de Melissa Murray, protagonizada por Joanna Monro como Duncan e Indira Varma como la investigadora encubierta. Se emitió en BBC Radio 4 el 4 de junio de 2010. [23]

Los descendientes y partidarios de Duncan han hecho campaña en varias ocasiones para su indulto póstumo. Las peticiones de indulto póstumo fueron rechazadas por el Parlamento Escocés en 2001, 2008 y 2012. [24] Los partidarios de Duncan mantienen un sitio web y una petición en línea donde continúan haciendo campaña por su indulto. [25]

Galería

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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