Henry Weekes
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Henry Weekes, RA (14 de enero de 1807 – 1877) fue un escultor inglés, principalmente reconocido por sus retratos. Se encuentra entre los escultores más exitosos del periodo victoriano.
Nacido en Canterbury, realizó la mayor parte de sus obras en Londres, en donde trabajó para William Behnes y Sir Francis Chantrey, antes de hacerse cargo del estudio del último luego de su muerte, en 1841. Sus obras incluyen el primer busto de la Reina Victoria luego de asumir el trono, un monumento de Percy Bysshe Shelley y Mary Shelley, las estatuas para el Martyrs' Memorial en Oxford y parte de las obras del Albert Memorial de Londres.
También fue profesor de escultura de la Royal Academy (1868–76). Sus clases, publicadas en forma póstuma, fueron descritas por el historiador de arte Benedict Read como "la exposición del pensamiento escultural más consistente e inteligente" de su era.[1]
Weekes nació en Canterbury, Kent, hijo de Capon Weekes, el asistente de un banquero, y de su esposa, Mary Pearson. Cursó sus estudios primarios en King's School, ubicada en su ciudad.[2]
Su hermano menor era el artista William Weekes (1856–1909).[3] De sus cinco hijos, Henry Weekes y Herbert William Weekes fueron pintores reconocidos por sus estudios sobre animales,[4][5][6] y Frederick Weekes (1833–1920) fue un artista y experto en indumentaria medieval y diseño.[7] Otro de sus hijos fue John Ernest Weekes.[2]
Retirándose en mayo de 1877, Weekes falleció de una enfermedad del corazón poco después.[2][8] La fecha y lugar de su fallecimiento no están claros, ya que han sido dados dos diferentes: el 28 de mayo de 1877 en Londres[2] y el 28 de junio del mismo año en Ramsgate, Kent.[1]
Carrera
Weekes fue aprendiz de William Behnes en Londres (1822–7), ingresando en la Royal Academy Schools en 1823, en donde obtuvo una medalla de plata por una de sus esculturas en 1826. Comenzó a trabajar como asistente del escultor de retratos Sir Francis Chantrey en 1827, permaneciendo con él hasta la muerte de Chantrey en 1841.[1][2]
Sus primeras comisiones llegaron desde su ciudad natal, Canterbury, e incluyeron bustos de Stephen Lushington, militar de Canterbury, del gobernador de Madras, y de su suegro, George Harris para la Sociedad de Filosofía de Canterbury. Esto llevó a una serie de encargos provenientes de la India para la catedral St. George, ubicada en Madras.[2] En 1838, fue el primer escultor en crear un busto de la Reina Victoria, pedido expresamente por la reina como regalo para su madre, Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld.[2][9] Su sensible descripción de la joven reina estableció su reputación como escultor de retratos.[2]
Luego de la muerte de Chantrey, Weekes tomó su estudio y, por pedido del difunto, completó sus obras sin terminar, principalmente un bronce ecuestre de Arthur Wellesley, el duque de Wellington, para la Royal Exchange.[1][2][10] Desde ese entonces, su carrera creció rápidamente; siendo uno de los escultores británicos más exitosos de la era victoriana, dejó un legado de casi £30.000 luego de su muerte.[1][2] A pesar del éxito considerable que tuvo durante su vida, su reputación no perduró demasiado a través del tiempo, y la llegada de la Nueva Escultura poco después de su fallecimiento llevó a que sus trabajos fuesen olvidados por el público en general.[1]
Como asociado de la Royal Academy desde 1851, fue elegido como uno de los principales representantes de la academia en 1863.[2][8] En 1851, ganó una medalla dorada de la Real Sociedad del Arte, por un ensayo sobre la Gran Exposición.[2] Fue el profesor de escultura de la academia desde 1868 hasta 1876.[8]
Principales obras

Weekes exhibió 124 obras en la Royal Academy entre 1828 y su fallecimiento, con más de cien retratos. En 1852 escribió que el objetivo de realizar retratos era "ofrecer una perspectiva permanente, mostrando una imagen que no puede conseguir la historia ni las biografías".[2] Sus mejores obras lograron este objetivo, combinando un impacto emocional con un retrato preciso y técnica ejemplar.[1][2] Un crítico contemporáneo elogió su trabajo por su "sinceridad al retrtar los personajes y la delicadeza de la expresión".[11]
Además del busto realizado en 1838 sobre la Reina Victoria, sus primeras obras destacadas fueron estatuas de Thomas Cranmer, Hugh Latimer y Nicholas Ridley para el Martyrs' Memorial de George Gilbert Scott en Oxford, lo cual completó bajo la dirección de Francis Legatt Chantrey en 1841.[2][12] Otro encargo de una figura histórica fue una estatua de Francis Bacon, la cual realizó para el Trinity College, Cambridge en 1845.[2]
