Hermano Lobo
revista humorística española (1972-1976)
From Wikipedia, the free encyclopedia
Hermano Lobo fue una revista española de humor publicada entre 1972 y 1976, en los últimos años del franquismo y el comienzo de la Transición.
Historia
La idea de crear Hermano Lobo surgió durante las reuniones que mantenían diversos escritores, periodistas y humoristas en el restaurante madrileño Casa Picardías. El proyecto pretendía crear una publicación satírica que aprovechara los limitados márgenes de libertad existentes durante el tardofranquismo para desarrollar un humor más crítico y político que el habitual en la prensa humorística de la época.
Los fundadores quisieron inicialmente llamarla "El huevo duro". La censura entendió que el nombre contenía referencias implícitas a los frecuentes chistes sobre la virilidad del jefe del Estado, por lo que impidió su publicación.[1]
Desde su primer número la revista adoptó el subtítulo «Semanario de humor dentro de lo que cabe», una fórmula que hacía referencia irónica a las restricciones impuestas por la censura franquista. El lema se convirtió en una de las señas de identidad de la publicación y resumía la estrategia de sus colaboradores para sortear los límites de la libertad de expresión vigentes durante la dictadura.[2]
Fundada el 13 de mayo de 1972,[3] por José Ángel Ezcurra, siendo Chumy Chúmez su principal impulsor, estuvo inspirada en el semanario francés Charlie Hebdo.[4]También la apoyaron desde el principio Manuel Summers, Manuel Vicent y otros colaboradores vinculados al semanario Triunfo. Constaba de 16 páginas de 29x36 cm, con dos grapas a caballete, papel de mucho gramaje y mayor mano, impresa en dos tintas, poco texto e ilustraciones de gran tamaño. Pronto se convirtió en la revista de humor de referencia del tardofranquismo, arrinconando a una envejecida La Codorniz, que empezó un acusado declive en las preferencias de los lectores.
El primer número, con una tirada inicial de 100.000 ejemplares, se agotó en pocas horas tras su llegada a los quioscos. Ante la gran acogida del público, las tiradas de los números siguientes aumentaron hasta los 150.000 ejemplares, llegando a alcanzar un máximo de 170.000 ejemplares vendidos.[5]
Forges, Jaume Perich, Manuel Summers, Quino y Miguel Gila colaboraban como dibujantes, y Francisco Umbral, Manuel Vázquez Montalbán, Manuel Vicent y Gila como colaboradores literarios. Otros destacados colaboradores fueron un jovencísimo Ops (El Roto), que debutó ilustrando la portada del número 1; el singular Emilio de la Cruz Aguilar autor de "Las casetes de Mac Macarra" y recreador, junto con Forges, del modelo léxico paradigmático de los jóvenes españoles de la década de 1970. También colaboraron francotiradores como Ricardo Cid Cañaveral, o el también polémico Jimmy Giménez-Arnau -bajo el seudónimo de “Jimmy Corso”.[6] Hermano Lobo publicó 213 números hasta el 6 de junio de 1976.
Diversos historiadores de la prensa han señalado que Hermano Lobo supuso una renovación del humor gráfico español al sustituir el humor costumbrista y absurdo característico de La Codorniz por una sátira más vinculada a la actualidad política y social. La publicación contribuyó decisivamente a convertir el humor en una herramienta de crítica del régimen franquista durante sus últimos años.[1]
Historiadores de la comunicación han definido Hermano Lobo como una de las principales plataformas de resistencia cultural del tardofranquismo. A través de la caricatura, el humor gráfico y la sátira política, la revista abrió espacios de crítica y libertad de expresión que anticiparon algunos de los cambios culturales y sociales que acompañarían posteriormente a la Transición democrática.[5]
Expedientes administrativos y secuestros: la censura
Durante sus años de publicación, la revista estuvo sometida a diversos expedientes administrativos, multas y secuestros de ejemplares por parte de las autoridades franquistas.[7] Pese a ello, se convirtió en uno de los principales espacios de crítica humorística y sátira política del tardofranquismo, aprovechando los márgenes permitidos por la Ley de Prensa e Imprenta de 1966 impulsada por Manuel Fraga.[8]
La publicación fue objeto de seis expedientes administrativos y de dos secuestros durante su existencia. Los expedientes fueron abiertos en junio de 1972, febrero y diciembre de 1973, mayo de 1974, y febrero y octubre de 1975. Fueron secuestrados el n.º 153 (12 de abril de 1975) y el 183 (8 de noviembre de 1975).[9]
El número 153, fue objeto de secuestro judicial por un supuesto delito de «menosprecio a la Justicia». La medida estuvo motivada por una viñeta de portada de Ramón que ironizaba sobre las garantías procesales de los ciudadanos.[10]
El número 178 fue objeto de un expediente por presunta vulneración de la legislación relativa a la «seguridad del Estado». La causa fue una entrega de las «Coplillas de Don Luis», sección firmada por Luis Carandell.[10]
En noviembre de 1975, doce días antes de la muerte de Franco, las autoridades franquistas actuaron contra el contenido previsto para el número 183 de la revista. Según explica el propio José Ángel Ezcurra, las autoridades actuaron contra el contenido previsto antes de que llegara a distribuirse normalmente. La revista decidió no ponerlo a la venta esa semana y el siguiente ejemplar apareció directamente con la numeración 184. Parte de los materiales censurados fueron reutilizados posteriormente en números sucesivos.[10]
Digitalización
En agosto de 2007 esta revista vuelve a salir a luz de manera digital. En un proyecto conjunto de Ediciones Pléyades y la Universidad de Salamanca, se lleva a cabo la digitalización y catalogación de los 213 números de la revista.
El principal impulsor de este proyecto fue José Ángel Ezcurra Carrillo, antiguo editor de la versión en papel. Por la parte de la Universidad de Salamanca participaron los profesionales del servicio de archivos y bibliotecas. Integrados por el director del servicio Severiano Hernández Vicente y los profesionales cubanos Emilio Joel Macias Gómez, Abel Casaus Peña, Claudia Marcos Marisy, Lourdes Borras Veiga y Karoll William Pérez Zambrano.