Hiosciamina
La hiosciamina es un alcaloide tropánico y el levo-isómero de la atropina. Es el metabolito secundario encontrado en ciertas plantas de la familia Solanaceae, incluyendo la hierba loca, la mandrágora y el toloache.
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| Hiosciamina | ||
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| Nombre (IUPAC) sistemático | ||
| (8-metil-8-azabiciclo[3.2.1]oct-3-il) 3-hidroxi-2-fenil-propanoato | ||
| Identificadores | ||
| Número CAS | 101-31-5 | |
| Código ATC | A03BA03 | |
| PubChem | 3661 | |
| DrugBank | APRD00607 | |
| Datos químicos | ||
| Fórmula | C17H23NO3 | |
| Peso mol. | 289.375 g/mol | |
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OCC(C(=O)OC1CC2CCC(C1)[N+]2(C)C(C)C)c1ccccc1
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| Farmacocinética | ||
| Unión proteica | 50% in vitro | |
| Metabolismo | Hepática | |
| Vida media | 3-5 horas | |
| Excreción | Orina | |
| Datos clínicos | ||
| Cat. embarazo | No hay estudios en humanos. El fármaco solo debe utilizarse cuando los beneficios potenciales justifican los posibles riesgos para el feto. Queda a criterio del médico tratante. (EUA) | |
| Estado legal | ℞-only (EUA) | |
| Vías de adm. | Oral, inyección | |
La hiosciamina es un alcaloide tropánico y el levo-isómero de la atropina. Es el metabolito secundario encontrado en ciertas plantas de la familia Solanaceae, incluyendo la hierba loca (Hyoscyamus niger), la mandrágora (Mandragora officinarum) y el toloache (Datura ferox).[1]
La hiosciamina se utiliza para el alivio sintomático de varios trastornos gastrointestinales, incluyendo espasmos, úlceras pépticas, el síndrome del intestino irritable, pancreatitis, cólicos y cistitis. También se ha utilizado para aliviar ciertas cardiopatías, el control de ciertos síntomas de la enfermedad de Parkinson, así como el control de las secreciones respiratorias en los cuidados paliativos.[2]
Efectos adversos
Algunos de los efectos secundarios incluyen sequedad de boca y garganta, visión borrosa, agitación, mareos, arritmias, sofocos y desmayo.[2] Una sobredosis puede causar dolor de cabeza, vómitos y síntomas del sistema nervioso central como diarrea, desorientación, alucinaciones, euforia, expresiones afectivas inapropiadas, pérdida de la memoria a corto plazo y posible coma en casos extremos. La aparición de estos síntomas debe consultarse con un profesional de la salud especializado.