Hisbah

From Wikipedia, the free encyclopedia

La hisbah o hisba (en árabe, حسبة) es un principio legal islámico interpretado como "imponer la ley y evitar que se vicie", en referencia a la sharía.

Esta doctrina halla su origen en el llamamiento del Corán a hacer el bien y condenar el mal (Q3:104; Q3:110; Q3:11; Q7:157; Q9:71; Q9:112; Q22:41; Q31:17) y numerosos hadices. No obstante, el uso del término hisba en relación con el deber coránico no comenzará a hacerse común hasta principios del siglo XII con los trabajos de Abu Hamid al-Ghazali.[1]

"Muhtasib", del Rålamb Costume Book, 1657

La palabra hisba deriva de la raíz h.s.b. (س ب ح) que significa "cálculo", "suma" o "recompensa", y cuya forma verbal ihtasaba quiere decir "rendir cuentas".[2] Por ello, en su origen el término se reservaba para designar la magistratura encargada de velar por el buen funcionamiento de los zocos de las ciudades en el mundo islámico (hisbat al-suq). El funcionario encargado de esta labor se conocía con el nombre de muhtasib.

La figura del inspector de mercados es anterior al islam y sus funciones inicialmente derivaban de una voluntad secular de mantener el orden público y la moral en las ciudades. De hecho, se pueden encontrar rasgos comunes en los agoranomos helénico y helenístico, el aedile romano, el eparch bizantino, o el vazarbad sasánida,[3] por lo que han sido considerados como predecesores del muhtasib.

Con la progresiva expansión del islam, los valores subyacentes al oficio del muhtasib adoptaron un carácter religioso. De este modo, se suele decir que la hisba en su vertiente de inspección de mercados es una noción islamizada, y no genuinamente islámica.[4] En suma, se puede estipular que el oficio preexistente del muhtasib se impregna de carácter islámico y a su vez el islam toma prestada la noción de hisba para hacer referencia a la rendición de cuentas ante Dios.

En al-Ándalus, la figura del muhtasib gozó de gran difusión y dejó sentir su influencia en la España cristiana, donde pasará, sin casi ninguna modificación, en el cargo de zabazoque, almotacén (del ár. hisp. almuḥtasáb, y este del ár. clás. muḥŏtasib), motassaf y, finalmente, fiel de pesos y medidas.[5]

La hisba en el islam clásico

Tal y como se ha adelantado, a principios del siglo XII la hisba empezó a identificarse con el deber coránico de hacer el bien y condenar el mal, a partir de los trabajos de Abu Hamid al-Ghazali. Tal mandato se refleja en todos los aspectos de la sociedad, desde la práctica a nivel del individuo hasta la teoría política islámica de la época clásica del islam. En esta etapa, las cuestiones relativas a las partes implicadas en la hisba, a su contenido y a las circunstancias que rodean su ejecución fueron objeto de numerosos debates entre los autores.

La hisba como institución estatal: el muhtasib en la época clásica

La principal consecuencia de la proliferación de la hisba fue el cambio en la concepción de la figura del muhtasib, cuya existencia pasó a justificarse mediante los preceptos económicos presentes en el Corán (Q11:85-86; Q55:8; Q83:1) y los numerosos hadices en que el Profeta alude al tema de la supervisión y el mantenimiento del orden en los mercados.

Los deberes adscritos al oficio de la hisba a partir de este momento se dividen en dos categorías principales: los que tienden a fomentar el funcionamiento ordenado y equitativo del mercado y los que tienen por objeto la censura de la moral pública y la correcta ejecución del ritual islámico. Sin embargo, de la información disponible tanto en los tratados de hisba como en otras fuentes se deduce que el lado más secular de las actividades del muhtasib siempre fue primordial.[6]

Entre las tareas seglares del muhtasib se encontraban la supervisión de los pesos y escalas, el control sanitario del mercado y de la calidad de los productos, el arbitraje en los conflictos, la eliminación de prácticas monopolísticas o la garantía de prestación continua y adecuada de los servicios públicos.[7] Frente a ello, bajo jurisdicción de estos funcionarios se hallaban asimismo la observancia de los preceptos morales en lo tocante a las mezquitas y los baños públicos, la aplicación de las medidas diferenciadoras a los dhimmis, la censura relativa a la música, las apuestas o el alcohol o las relaciones entre sexos en lugares públicos.[6]

Cuando los Estados musulmanes comenzaron a perder su poder en el siglo XVIII la hisba como institución sufrió un drástico declive, como consecuencia de la modernización en la aplicación de la ley. Allá donde siguió existiendo, sus funciones se reasignaron a departamentos estatales no religiosos y en algunos lugares siguió siendo un "apéndice ineficaz de los órganos estatales".[8] Una excepción fue Arabia Saudí, que dividió las tareas y funciones de la hisba en dos grupos principales manteniendo intacta el ala religiosa, a la vez que distribuía sus funciones seculares a diferentes organizaciones públicas y ministerios.

La hisba como deber individual

Paralelamente, la designación del mandato en tanto que deber individual de todo musulmán suscitó debates entre los autores clásicos respecto de las consecuencias que ello entrañaba. Para al-Mawardi, el marco de la actuación pública de la hisba se limitaba exclusivamente al cargo del muhtasib, de forma que para el resto de creyentes sólo cabría su aplicación en la esfera privada de cada uno.[9] Al-Ghazali, por el contrario, consagró que la hisba es un deber personal que concierne a todo musulmán que tenga la capacidad de convertirse en un muhtasib voluntario.[9] Desde el punto de vista del orden doméstico, sólo se exime del cumplimiento del mismo a los niños y a los "lunáticos", por no ser legalmente competentes. Los esclavos, las mujeres y los hombres libres (estos últimos de manera incuestionada) están obligados a ponerla en práctica.[10] Tal comprensión supone una moralización de la política y será la adoptada por los salafistas en la actualidad.

Esto se halla íntimamente relacionado con la forma en que el islam prevé que debe ponerse fin a un mal que está teniendo lugar. En lo que concierne al orden social, la interpretación más aceptada se basa en el hadiz de los modos: "Quien vea el mal y sea capaz de corregirlo con su mano, que lo haga; si no puede, entonces con su lengua; si no puede, entonces en su corazón. Eso es la fe mínima" (Muslim 49); a raíz de esta tradición suele establecerse que el recurso a "la mano" es tarea para las autoridades políticas (umara), "la lengua" para los eruditos (ulemas) y en/con "el corazón", para la gente común (umma). Los defensores de esta postura reservan el monopolio de la violencia al Estado como máximo garante de la preservación en pureza de la ley. Frente a ellos, otra parte de los pensadores opta por permitir a los sujetos individuales tomar las armas para asegurar la observancia de la sharía. Está será la postura defendida principalmente por los integristas modernos.

Cuestión distinta es aquella que surge cuando el sujeto reprochable es el propio gobierno. En ese caso, las opiniones se dividen entre los que defienden la posibilidad de erigirse en armas contra el soberano que pervierte la ley y deponerlo y aquellos que se oponen categóricamente invocando las posibles consecuencias negativas de tal acción.[11] Es por la primera opción que se decantarán los grupos fundamentalistas que surgen en la segunda mitad del siglo XX.

Por otra parte, el mandato de ordenar el bien y proscribir el mal no es automático. Las condiciones generalmente aceptadas para que rija de hecho la obligación de realizar la hisba son las siguientes:[12]

  • Conocimiento de la ley: saber que lo que uno ordena es realmente correcto y lo que prohíbe, malo.
  • Conocimiento de los hechos: saber que el mal que se propone prohibir está teniendo lugar realmente.
  • Ausencia de peores efectos secundarios
  • Cierta garantía de eficacia
  • usencia de peligro para uno mismo o su propiedad

Sea como fuere, en la actualidad se está asistiendo a una revitalización de la noción en múltiples vertientes y campos, que serán tratados a continuación.

La hisba en la actualidad

Referencias y enlaces externos

Bibliografía

Related Articles

Wikiwand AI