Historia de Costa Rica en el siglo XXI
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La historia de Costa Rica en el siglo XXI es aquella que abarca a partir del año 2000 en la República de Costa Rica.
Costa Rica inicia el siglo XXI con un claro agotamiento del sistema bipartidista y del modelo neoliberal implementado tozudamente desde los años 80s. La firma del Pacto Figueres-Calderón[1] durante la administración de José María Figueres con el expresidente y líder de la oposición Rafael Ángel Calderón Fournier, ambos hijos de los caudillos de los años cuarenta[2] y que habían llegado a ser presidentes.[3] Irónicamente para algunos, al opuesto de sus padres como reformadores sociales, los hijos habrían implementado reformas neoliberales. En cualquier caso, el pacto entre los dos líderes políticos con las dos bancadas más grandes en el Parlamento de entonces cimentó una serie de legislaciones sumamente controversiales que incluyó una impopular reforma al sistema de pensiones del Magisterio y que motivó una huelga general de docentes, la polémica Ley 4-3 que dividía las juntas directivas públicas entre los dos partidos mayoritarios y el tercer Plan de Ajuste Estructural. El descontento con muchas de estas políticas llegaría quizás a su máxima expresión en el gobierno siguiente, de Miguel Ángel Rodríguez Echeverría durante la discusión del denominado Combo energético, un conjunto de leyes tendientes a privatizar los servicios de telecomunicaciones que generaron airadas protestas y que llevaron al archivo del proyecto.[4][5]
La irrupción del Partido Acción Ciudadana en 2000 fue sintomático de este descontento. Crítico hacia el neoliberalismo y prometiendo una revolución ética en la función pública, el partido presentó al carismático Ottón Solís como candidato logrando por primera vez en la historia de la Segunda República un tercer partido con una cantidad de votos similar a los dos tradicionales y una tercera bancada de tamaño parecido.[6] La participación de Solís en la campaña también catapultó una segunda ronda electoral por primera vez en la historia pues ningún candidato obtuvo al menos el 40% por lo que Abel Pacheco de la Espriella del PUSC debió medirse con Rolando Araya Monge del PLN en segunda ronda. Pacheco, figura popular por su programa de televisión y candidatura emergida de las bases y enfrentada a la cúpula calderonista resultó victorioso.
El descrédito del bipartidismo tradicional se acentúo aún más conforme se dan los escándalos de corrupción que impactaron la opinión pública: los casos Caja-Fischel[7] e ICE-Alcatel,[8] en donde préstamos irregulares y sobornos se intercambiaron entre políticos y sectores privados y que involucraron a tres expresidentes; Rafael Ángel Calderón Fournier, Miguel Ángel Rodríguez Echeverría y José María Figueres Olsen. Figueres se mantendría fuera del país hasta que los cargos en su contra prescribieran, pero Calderón y Rodríguez serían enjuiciados y encarcelados. Hecho particularmente dramático en el caso de Rodríguez por ser al momento de la acusación Secretario general de la OEA, por lo que debió renunciar. Calderón fue condenado por los hechos y Rodríguez fue absuelto por un tecnicismo (la prueba en su contra recabada en Panamá no contaba con la orden judicial). En cualquier caso, el impacto mayor lo recibió el PUSC que vio reducido su apoyo electoral a niveles testimoniales.
2006-2014
El expresidente y Premio Nobel de la Paz Óscar Arias Sánchez es permitido de reelegirse cuando un controversial dictamen de la Sala Constitucional lo faculta para ello.
Durante este período surge también la discusión respecto al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana que divide a la opinión pública con prácticamente la mitad de la población en contra o a favor. Esto se refleja en los resultados electorales donde el candidato más fuerte a favor, Arias Sánchez, y el más fuerte en contra, Solís Fallas, quedan virtualmente empatados, lo que llevó a un exhaustivo conteo de votos que declararía ganador a Arias. El TLC fue finalmente aprobado vía referéndum,[9] el primero en la historia costarricense, donde gana la opción del Sí por estrecho margen. La primera mujer presidenta es electa como sucesora de Arias, Laura Chinchilla del PLN en 2010.