El científico soviético Andréi Sájarov diseña una botella magnética, el Tokamak, apropiada para confinar un plasma. Sus posteriores investigaciones sobre armas nucleares apartarían del proyecto a Sájarov.
Lyman Spitzer, de la Universidad de Princeton, introduce el Stellarator, otro mecanismo de confinamiento magnético.
Los EE. UU. detonan Ivy Mike, la primera bomba de hidrógeno.
Científicos occidentales viajan a Moscú con el objeto de estudiar el Tokamak de Sájarov. Descubren que produce plasma más caliente y más denso que el del Stellarator. Los tokamaks juegan un papel fundamental en la investigación sobre fusión magnética (véase confinamiento magnético).
El láser Shiva intenta inducir la fusión mediante implosiones por láser.
El Centro Nacional de Ignición, en EE. UU., tenía previsto comenzar sus experimentos de fusión de deuterio y tritio.
Estaba prevista la finalización de la construcción del ITER (Reactor Termonuclear Experimental Internacional). Los primeros ensayos de fusión de deuterio y tritio se esperaban en 2016.
Se genera por primera vez energía (factor de ganancia positivo) en un experimento de fusión nuclear por confinamiento inercial realizado por el NIF.[2][3]