Historia de los judíos en Bolivia
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| יהודים בבוליביה (en hebreo) | ||
| judeobolivianos | ||
| Población censal | 500 habitantes[1] | |
| Población estimada | 700 | |
| Cultura | ||
| Idiomas | español, ladino, hebreo, ídish, lenguas de sus países de procedencia como el ruso, polaco, alemán, etc. | |
| Religiones | judaísmo | |
| Principales asentamientos | ||
| 180 (aprox)[2] | La Paz | |
| Cochabamba | ||
| Santa Cruz | ||
| Asociaciones civiles destacadas | ||
| Círculo Israelita de La Paz | ||
La historia de los judíos en Bolivia se extiende desde la independencia de Bolivia en el año 1825 hasta finales del siglo XIX. En ese momento, los comerciantes judíos (tanto sefardíes como asquenazíes) llegaron a Bolivia, la mayoría de ellos tomando las mujeres locales como esposas y familias fundadoras que se fusionaron en la corriente principal de la sociedad católica. Esto era a menudo el caso en las regiones orientales de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, donde estos comerciantes llegaron ya sea desde Brasil o Argentina.
Durante el siglo XX, un asentamiento judío sustancial comenzó en Bolivia. En 1917, se estimaba que había sólo entre 20 y 25 judíos practicantes viviendo en el país. En 1933, cuando el Partido Nacionalsocialista tomó el poder en Alemania, había 30 familias judías en territorio boliviano. La primera gran ola de inmigrantes judíos se produjo en la década de 1930 y con una estimación de 8.000 de ellos a fines de 1942.[cita requerida] Durante los años 1940, 2200 judíos optaron por emigrar de Bolivia en busca de nuevos horizontes, siendo los Estados Unidos, Argentina, Chile y Uruguay los destinos más elegidos para radicarse.[3] Pese a esto, los que se quedaron han asentado sus comunidades en La Paz, Cochabamba, Oruro, Santa Cruz, Sucre (Chuquisaca), Tarija y Potosí. Después de la Segunda Guerra Mundial, una pequeña cantidad de judíos procedentes de Polonia llegó a Bolivia.
En las últimas décadas, la comunidad judía de Bolivia ha disminuido significativamente, muchos de ellos migrando hacia otros países como Israel, Estados Unidos y Argentina.[4] La comunidad judía de Bolivia tiene aproximadamente entre 500 y 700 miembros, la mayoría de ellos ubicados en Santa Cruz de la Sierra, seguido por La Paz, Cochabamba y Tarija habiendo presencia de sinagogas en estas tres ciudades mencionadas.
A principios de 2014, contando con el apoyo de Alemania, se abrió el primer museo judío de Bolivia ubicado en Charobamba, al sur de La Paz.[5] En 2015, el Cementerio judío de La Paz fue declarado patrimonio histórico y cultural.[6]
siglo XX
La presencia judía en Bolivia data de la conquista española en el inicio del periodo colonial. Durante el siglo XVI, uno de los principales destinos para los judíos sefardíes conversos en América fue Santa Cruz de la Sierra, en la actual Bolivia.[7] En 1557 varios judíos conversos del Paraguay y Buenos Aires partieron junto con el conquistador Ñuflo de Chaves y estuvieron entre los pioneros que fundaron la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.[8]
Con el auge minero del siglo XVI, algunos de ellos se afincaron en Potosí, pero pronto lograron éxito económico en la minería y el comercio y fueron presa de la persecución por parte de la recientemente creada Inquisición y las autoridades locales en Potosí y la vecina La Paz, quienes los acusaban de ser judaizantes. Por este motivo, la mayoría de estas familias de origen judío converso también se mudaron a Santa Cruz, ya que esta población era el asentamiento más remoto y aislado, y porque la Inquisición no acosó a los conversos de Santa Cruz,[9] Con el establecimiento de un tribunal del santo oficio en Lima la persecución se acentuó.[10]
Durante el siglo XX se incrementó el flujo de inmigración judía en Bolivia, en gran medida debido al auge del nazismo y sus políticas discriminatorias hacia varios grupos étnicos y religiosos que habitaban Alemania y sus territorios ocupados, siendo los judíos el principal blanco de estas políticas. De entre 250.000 y 300.000 de los judíos que emigraron de Alemania hacia otras partes del mundo, alrededor de un 20 y un 25% escogió América Latina como destino, de los cuales, Bolivia recibió aproximadamente a 12.000 de esos emigrantes judíos.[11] A pesar de haber recibido esta cantidad de inmigrantes, la gran mayoría de los judíos al llegar a Bolivia, emprendían un nuevo viaje hacia otros países de la región, siendo Bolivia un «país trampolín» o «país de tránsito» en lugar de ser un receptor de estos inmigrantes, pudiendo así dirigirse hacia países como Argentina,[12] Chile, Estados Unidos, Brasil y Uruguay, entre otros, donde hay hasta el día de hoy mayores comunidades judías bien establecidas.
siglo XXI
En enero de 2009, el gobierno de Morales rompió lazos con Israel, declarando al Estado de Israel como un «Estado terrorista y genocida». Asimismo, el gobierno boliviano canceló un acuerdo establecido en 1972 el cual permitía a ciudadanos israelíes visitar el país andino sin necesidad de portar visa.[13] A 2015 se estima que la comunidad judía de Bolivia decreció paulatinamente y carece de juventud, ya que, «terminan el secundario, se van a universidades en el exterior -sobre todo, Argentina, Brasil, Estados Unidos e Israel- y ya no retornan. El Colegio Boliviano Israelita, tiene 294 alumnos, de los cuales un solo niño es judío».[2] De seguir así la tendencia a la emigración, se calcula que la población judía de Bolivia desaparecerá casi por completo en un período de 10 a 20 años.[4]
En noviembre de 2019, transcurridos aproximadamente 10 años del rompimiento de relaciones con Israel, se produce la eliminación de la exigencia del visado para ciudadanos israelíes.[14] Sin embargo, en febrero de 2021, el nuevo gobierno del MAS, liderado por Luis Arce, ha vuelto a dar marcha atrás, exigiendo nuevamente el requisito de visado a ciudadanos israelíes.
En 2023, debido al aumento de tensiones por el conflicto israelí-palestino, Bolivia rompe nuevamente toda relación diplomática con Israel.[15]
Desde 1948 a la actualidad, unos 396 judíos bolivianos han hecho aliá hacia Israel.[16]
