A finales del siglo XIX, se construyó como edificio de viviendas sobre las ruinas del de las murallas, en la zona más antigua de La Habana, a cargo de la familia Pedroso. Posteriormente fue utilizado por las oficinas del Diario de la Marina. Al iniciarse el siglo XX fue ampliado y remodelado para servir como hotel conservando en lo principal su decoración y fachadas eclécticas. La ornamentación del vestíbulo principal está hecha de escayola y yeso policromado, los pisos son fundamentalmente de cerámicas pulidas.[1] En los años 1950, el hotel tuvo casino, propiedad del gangster siciliano Angelo Bruno, afincado en Philadelphia.[2] En 1959, unas turbas revolucionarias asaltaron y destrozaron el casino.
Fue remodelado entre los años 1987 y 1991 con el boom turístico que sacudió la ciudad por aquel entonces, el proyecto estuvo a cargo de la arquitecta Gladys Figueral Freire, se demolieron las partes que se encontraban en muy mal estado, sin dañar la estructura principal. Se sumaron nuevos espacios como el lobby-bar que le dieron aires más modernos al hotel.[1]