Huajlasmarca
sitio arqueológico en Junín, Perú
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Huajlasmarca o Huajlashmarca es un complejo arqueológico situado entre el distrito de Parco y el distrito de Llocllapampa, pertenecientes a la provincia de Jauja del departamento de Junín, en la sierra central del Perú.[1] Se localiza en la cima de una montaña que domina el curso del río Mantaro, abarcando una extensión de 17 hectáreas. Tiene tres murallas que delimitan el asentamiento por su flanco sur, mientras que por los demás lados éste se halla protegido por pendientes muy pronunciadas. El asentamiento estuvo habitado posiblemente a partir del siglo XIII de nuestra era, hasta la segunda mitad del siglo XVI, cuando sus habitantes habrían sido reubicados en nuevos pueblos hacia el fondo del valle del Mantaro, como San Miguel de Huaripampa.
| Huajlasmarca | ||
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Estructuras rectangulares en el sector central del asentamiento. | ||
| Ubicación | ||
| Continente | América | |
| Región | Andes Centrales | |
| Cordillera | Andes | |
| Valle | Valle del Mantaro | |
| Ecorregión | Puna | |
| País | Perú | |
| División | Departamento de Junín | |
| Subdivisión | Provincia de Jauja | |
| Localidad | Distritos de Parco y Llocllapampa | |
| Historia | ||
| Tipo | Poblado fortificado | |
| Uso original | Complejo habitacional con funciones políticas y ceremoniales | |
| Época |
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| Cultura | Luringuaylla | |
| Abandono | 1571 d. C. aproximadamente | |
Etimología
El topónimo Huajlasmarca proviene de dos voces quechuas: huajla, que significa ‘cuerno’, en referencia a la forma de la elevación montañosa donde se ubica el asentamiento; y marca, que se traduce como ‘pueblo’. En decir, el nombre alude al “pueblo situado en la cima del cerro con forma de cuerno”.[2]
Ubicación
Huajlasmarca se ubica a 7.6 km al suroeste de la ciudad de Jauja, capital de la provincia del mismo nombre, hacia el noroeste del valle del Mantaro, a una altitud promedio de 4014 m s. n. m. Se ubica en la cima del cerro Huajlas, por donde discurre el límite entre los distritos de Parco y Llocllapampa.[1] Ocupa aproximadamente 17 hectáreas de terreno, sin contar las extensas áreas de corrales que se encuentran al sur y oeste del sitio.
Cronología
Hasta la fecha no se han realizado investigaciones arqueológicas exhaustivas en Huajlasmarca, por lo que se desconoce su real antigüedad. Sin embargo, las referencias históricas disponibles sugieren que su principal ocupación ocurrió durante el periodo Intermedio Tardío y prosiguió en tiempos incaicos, durante el período Horizonte Tardío. Esto guarda relación con las características del asentamiento y de la arquitectura allí presente, muy similares a las de otros asentamientos vecinos en el valle del Yanamarca, cuyas ocupaciones más importantes se remiten a la fase Wanka II del periodo Intermedio Tardío (1350 d. C. - 1450 d. C.). Asimismo, los restos de algunos edificios de planta rectangular exhiben atributos que corresponderían a una ocupación del sitio en la fase Wanka III, bajo el dominio del Tahuantinsuyu (1450 d. C. - 1533 d. C.).[3]
Estudios
Las investigaciones arqueológicas más importantes que se han desarrollado hasta la fecha en el sitio, fueron desarrolladas por Simeón Orellana Valeriano, cuyos resultados fueron publicados en los Anales Científicos de la Universidad de Centro del Perú.[4] En el plano de la historia, la información más relevante sobre Huajlasmarca ha sido publicada por Waldemar Espinoza Soriano, incluyendo importantes documentos históricos escritos entre 1571 y 1602.[5]
Historia
Durante el periodo Intermedio Tardío Huajlasmarca se constituyó en uno de los principales pueblos de la antigua parcialidad de Luringuayla o Luringuaylla, debiendo controlar importantes territorios que hoy pertenecen a los distritos jaujinos de Parco y Llocllapampa. Su población debió estar organizada bajo la autoridad de líderes comunales que en aquel entonces recibían el nombre de sinchis. Con la llegada de los incas a la región, el asentamiento no debió ser abandonado sino que, al contrario, continuó habitado, esta vez bajo el liderazgo del linaje de los curacas Misari. Hacia fines del siglo XVI e inicios del siglo XVII los remanentes de su población fueron reasentados por la fuerza a nuevas poblaciones como San Miguel de Huaripampa.[5]
Descripción
El complejo arqueológico está conformado por un importante agrupamiento de edificios levantados con muros de piedra calcárea y mortero de barro, que fueron construidos sobre terrazas artificiales de forma irregular, construidas con muros de contención del mismo material. En su gran mayoría, los edificios son de planta circular, aunque algunos tienen forma rectangular, aunque de diferentes dimensiones. En la parte central del área construida destaca un conjunto arquitectónico conformado por algunos edificios rectangulares que exhiben bloques de piedra labrados con bastante cuidado.[4]
Prácticamente la totalidad de las estructuras se organizan alrededor de espacios abiertos sin techar, a modo de patios, a los que se accede luego de recorrer algunos pasillos o corredores sinuosos. Hacia la periferia del sitio se observan restos de más terrazas, además de corrales, los cuales se extienden incluso fuera del espacio delimitado por las murallas. También existen los restos de un camino antiguo que se aproxima al sitio por su flanco sur, llegando precisamente al punto en donde las murallas presentan puertas de acceso hacia el interior del asentamiento.[4]