Hélène de Beauvoir
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Goxwiller (Francia)
| Hélène de Beauvoir | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
6 de junio de 1910 París (Francia) | |
| Fallecimiento |
1 de julio de 2001 Goxwiller (Francia) | |
| Sepultura | Cementerio del Père-Lachaise y Grave of Roulet | |
| Nacionalidad | Francesa | |
| Familia | ||
| Padres |
Georges de Beauvoir Françoise de Beauvoir | |
| Educación | ||
| Educada en | Académie Colarossi | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Pintora | |
| Área | Artes visuales | |
Henriette Hélène Bertrand de Beauvoir (Paris, 6 de junio de 1910 - Goxwiller, 1 de julio de 2001), conocida como Hélène de Beauvoir, fue una artista y feminista francesa.[1]
Inicios en la pintura
Hélène de Beauvoir nació en París, yendo, al igual que su hermana Simone de Beauvoir, al Cours Desir, escuela para niñas de buena familia. Hélène de Bouvoir era una estudiante brillante que, sin embargo, recibió menos atenciones por parte de sus padres. Su hermana mayor gozaba de mucha más libertad, a pesar de lo cual ambas tuvieron una relación muy cercana. La hermana menor admiraba a la mayor e intentaba imitarla y distinguirse de sus otras amigas, en particular demostrando su talento en un periódico satírico que creó dentro de la escuela. Pero sus notas en clase se resintieron demasiado y su progenitor acabó con este proyecto.[2]
Aunque no se imaginaba para ella un futuro así, Beauvoir mostraba cada vez más interés por la pintura y pasaba horas delante de los cuadros del Museo del Louvre. Este interés por la actividad artística la acercó a su hermana, y ambas se diviertían pasando tiempo juntas, la una escribiendo historias y la otra ilustrándolas.[2]
A pesar de la educación religiosa que recibieron por parte de su madre, las dos hermanas perdieron la fe de forma temprana:[3] «Las dos muchachas que se habían portado bien se habían apartado de la casa de Dios.» Al acabar el bachillerato, y a pesar de las reticencias de su madre a que siguiera estudiando, Beauvoir ingresó en una escuela técnica donde aprendió principalmente la técnica del grabado. De forma simultánea, estudió pintura en varias academias de Montparnasse y desarrolló un gusto por el dibujo que nunca abandonaría.
Mientras pasaba tiempo con su hermana y sus amigas, conoció a Lionel de Roulet (15 de octubre de 1913 - 19 de mayo de 1990), alumno de Jean-Paul Sartre que en aquel momento daba clases en Le Havre. Al principio, Beauvoir rechazó sus atenciones, puesto que seguía enamorada de su primer amante Jean Giraudoux, que sin embargo terminó su relación cuando él comenzó a vislumbrar la fama. Más tarde, Beauvoir se enamoró de Roulet. Alquiló un estudio en la calle Santeuil, en el distrito 5.º de París, gracias al apoyo financiero de su hermana, que entonces ya era profesora asociada de filosofía:[4]
Con un movimiento seguro, instaló sus pinceles, su caballete, y preparó sus telas. Había comenzado su verdadera vida.
En 1936, con 25 años, tuvo su primera exposición en París, en la Galerie Bonjean, rue d'Argenson. Pablo Picasso decía cuando veía sus cuadros que su pintura era original.[5] Los críticos la acogieron con simpatía y destacaron una fuerte influencia de los museos en las principales obras de la exposición. Su arte fue reconocido por sus pares antes de que su hermana llegara a publicar su primer libro.
Portugal
Algún tiempo después, Lionel enfermó de tuberculosis ósea y fue tratado en un sanatorio de Berck. Regresó a París en septiembre de 1939, para luego partir inmediatamente a pasar la convalecencia con su madre en Portugal. El 3 de septiembre de ese mismo año, Francia entró en la guerra. Su hermana Simone le pagó el viaje a Hélène de Bouvoir para que pudiera reunirse con Lionel en Portugal y así estar en lugar seguro durante el conflicto. Tras la invasión de Francia por Alemania, al cerrarse las fronteras francesas, Bouvoir y su marido se vieron obligados a permanecer en Portugal. La correspondencia con la Francia ocupada era difícil y Bouvoir no tenía noticias de su familia. No es sino seis meses después que se enteró de la muerte de su padre a través de una larga carta de su hermana Simone. Georges de Beauvoir había muerto el 1 de junio de 1941 de cáncer de próstata. Hélène no volvió a ver a su hermana Simone hasta marzo de 1945, en que Lionel la invitó a Portugal a dar una serie de conferencias. A Lionel le habían encargado fundar un instituto francés en Faro, en el Algarve (sur de Portugal), sin confesarle a Hélène que en realidad se trataba de promover, por este medio, la Francia Libre en el extranjero. Hélène y Lionel se casaron en décembre de 1942 para evitar que Lionel tuviera que partir hacia Argelia en caso de una invasión nazi de Portugal.[2]
En Portugal, Hélène de Bouvoir trabajó mucho en su técnica y su obra ya cuenta ya con entorno a 100 cuadros. Sueña entonces con volver a París para ser reconocida como lo había sido su hermana, que había publicado con éxito su primera novela L'Invitée en 1943.[6]
De ciudad en ciudad
La pareja regresa a París después de la Liberación por un corto periodo de tiempo. Lionel fue entonces nombrado director de información en Viena, Austria, un estatus similar al de coronel del ejército. En Viena, todavía controlada por los soviéticos, sólo se aceptaban oficiales, por lo que Hélène tuvo que alistarse en el ejército para seguir los pasos de su marido. Después de Austria, Beauvoir y su marido se trasladaron a Yugoslavia, a Belgrado, donde las ruinas de la guerra hicieron que el clima fuera aún más difícil. Bouvoir no sabía que su marido trabajaba para los servicios gaullistas. Se lo confió a su hermana unos años más tarde, que entonces comprendió sus frecuentes desacuerdos políticos.[2]
En noviembre de 1949, la pareja se trasladó brevemente a Casablanca. Hélène se deja inspirar de sus diversas experiencias, primero por los pueblos de Portugal y Yugoslavia, luego por Marruecos y sus colores más brillantes, más adelante por Italia donde el Ministerio de Asuntos Exteriores ofrece un puesto su marido. Se inspiraba en profesiones que ya casi no se veían en Francia, pintaba los "mondines", las mujeres campesinas italianas. Esta serie dio lugar a una exposición en Milán en 1957. Además de su talento, la presencia de su hermana Simone de Beauvoir y de Sartre no es, sin duda, ajena a su éxito. A pesar de las tensiones políticas de la época, este período fue próspero para la pintora que realizó un total de seis exposiciones fuera de Francia (en Berlín, Maguncia, Pistoia, Milán, Florencia y Venecia).[2]
Así, los años siguientes a su primera exposición le permitieron profundizar en el aprendizaje del oficio y adquirir un vasto repertorio de formas. Las estancias en Portugal, Yugoslavia y Marruecos dieron nuevos colores a su obra, pero se vio obligada a trabajar en un aislamiento que se rompió en 1950 cuando el matrimonio se trasladó a Milán. Sus cuadros despiertan interés tanto entre los aficionados como entre los críticos, aunque vayan a contracorriente: "Al querer repensar la pintura figurativa, la artista se sintió más cerca de los abstractos que de los realistas, pero difícilmente pudo integrarse en ninguno de ellos.”[7] Paralelamente a la pintura, la práctica constante del buril le permitió satisfacer su necesidad de rigor y liberarse como pintora.
Tras vivir ocho años en Milán y conocer a numerosos artistas, entre los que cabe destacar a Maria Callas, que conmovió profundamente a Hélène Beavoir, la pareja regresó a París y se mudó con Françoise de Beauvoir, madre de Hélène y Simone, en el contexto de la Guerra de Argelia. A partir de entonces, ella se ganaba la vida vendiendo sus cuadros. Jean-Louis Ferrier comentó en Les Temps Modernes sobre la serie veneciana: "Habiendo eliminado cualquier forma de figuración explícita o alusiva, participa en el todo que es y consigue, a través de ello, tener sentido, es decir nacer y actualizarse.”[8]
Compromiso político
Roulet fue nombrado miembro del Consejo de Europa en Estrasburgo, y la pareja se mudó a una granja en Goxwiller para reformarla. Pero Beauvoir tenía que volver a París con frecuencia, pues su madre padecía cáncer. Hélène y Simone se turnaron a su lado hasta su fallecimiento, tras un largo período de sufrimiento que la profesión médica se negó a aliviar o hacer más corto.[2]
En 1967, las dos hermanas combinaron sus talentos: La Femme rompue (Gallimard, 1968) de Simone de Beauvoir aparece ilustrada con grabados de Hélène de Beauvoir. El fracaso del libro les generó una profunda tristeza.[2]
Parece que fue a partir de los acontecimientos de mayo de 1968 que Hélène puso verdaderamente su arte al servicio de la realidad cotidiana. Sus pinturas, llenas de furia y esperanza, representan a la juventud que había sacudido a Francia. En pocos meses, llegó a crear más de treinta pinturas. Esta serie, con su controvertido título ("Hermoso mes de mayo") tuvo dificultades para encontrar un lugar para la exposición, pero finalmente se celebró en el Moulin Rouge. Las críticas fueron muy positivas:[9]
Pinta cuadros como quien lleva un diario. Vive en las calles, participa, se apasiona, toma partido, coge sus pinceles. Su diario no solo tiene la frescura de la primavera, sino también la precisión de una flecha. Nos muestra lo que creíamos que solo los fotógrafos eran capaces de plasmar. Pero su pintura no es en absoluto fotográfica: es elíptica, elegante y astuta. [10]
El artista y autor alemán Hans Theodor Flemming también señaló entonces: «En el vasto campo entre el surrealismo y el tachismo, Hélène de Beauvoir desarrolló su propio estilo. Sus acuarelas transparentes sobre papel japonés evocan el arte del Lejano Oriente. Por otro lado, la precisión gráfica de sus grabados reaviva el espíritu de Braque y evoca a Victor Masson. Pero en cada manifestación artística de Hélène de Beauvoir reina esta armonía típicamente francesa de intuición e intelecto.»[2]
Desde su hogar en Alsacia, se sentía olvidada, y nunca dejó de tener complejo de inferioridad hacia su hermana. De repente surgió una oportunidad. Francine Haettel, también conocida como Frankie, fundadora de la asociación SOS Femmes Alsace y del segundo refugio para mujeres maltratadas abierto en Francia, ubicado en Estrasburgo, se ofreció a cederle la presidencia de la asociación. Frankie asumiría la gestión del refugio, puesto que no podía ocupar ambos cargos simultáneamente. Tras dos años como presidenta, dimitió, pero continuó su activismo, denunciando la opresión de las mujeres en sus pinturas. Quiere dar testimonio de la opresión de las mujeres de formas aún más insidiosas que las que se muestran en las series rurales de Portugal e Italia, donde las mujeres vivían en condiciones laborales difíciles. Se involucró más tarde que su hermana, pero este compromiso perduró hasta el final. Con sus acciones, también quiso mostrar lo difícil que es para una pintora dejar huella en un mundo dominado por los hombres. Hélène se sintió herida por el pasaje de El segundo sexo sobre las mujeres artistas, donde Simone de Beauvoir no las defiende, e incluso a veces utiliza términos duros, en particular con respecto a una de sus artistas favoritas, Élisabeth Vigée Le Brun.[11]
Éxito internacional
A partir de la década de 1970, la carrera de Hélène de Beauvoir se hizo internacional y expuso en todo el mundo: Tokio, Bruselas, Lausana, Roma, Milán, Ámsterdam, Boston, Ciudad de México, La Haya, Estrasburgo, Praga, París y la Word Nasse Gallery de Nueva York realiza una retrospectiva de sus obras feministas y ecologistas.
Jean-Paul Sartre le rinde homenaje en el prefacio de una exposición.[4]
Con un movimiento seguro, instaló sus pinceles, su caballete, y preparó sus telas. Había comenzado su verdadera vida.
En 1971, al igual que su hermana, firmó el manifiesto de las 343, que reunía a mujeres que revelaron haber abortado.
Últimos años
En la década de 1980, testificó en el juicio de una mujer acusada de matar a su abusador marido. En febrero de 1986 las dos hermanas asistieron a una exposición en el Ministerio de Derechos de la Mujer, su última aparición pública juntas.
Tras la muerte de Sartre en 1980, Hélène se alojaba a menudo en París para apoyar a su hermana, cuya salud se deterioraba. Hélène se encontraba en Estados Unidos cuando se enteró de la muerte de Simone de Beauvoir. Desheredada por su hermana, no tenía derecho a sus bienes personales ni a su obra. Pintó un retrato de duelo, "Retrato de Simone con una chaqueta roja", que expuso en un lugar destacado de su granja en Goxwiller junto al retrato de Lionel, que falleció unos años después, en 1990. En 1987, con la ayuda de Marcelle Routier, publicó sus memorias.[12] Sylvie Le Bon de Beauvoir se encargó de la publicación de las cartas de Simone de Beauvoir a Jean-Paul Sartre, en las que describía a su hermana como una artista sin talento. Helène se sintió profundamente herida. La publicación de "Cartas a Nelson Algren” reveló otros comentarios desagradables (“También odio esa idea de que el talento se puede comprar a través de conexiones, amistad, dinero y un alto nivel de vida."), pero esta vez su entorno evitó que ella lo leyera.
Regresó a Portugal, país que no había visitado desde el final de la guerra, para la inauguración de tres exposiciones dedicadas a toda su pintura del período portugués. Al finalizar esa estancia, donó sus lienzos a la Universidad de Aveiro, que posteriormente inauguró una galería de arte con el nombre de Hélène de Beauvoir.
Se sometió a una cirugía a corazón abierto, permaneció en su casa de Goxwiller hasta su muerte, al igual que Lionel. Falleció el 1 de julio de 2001. Sandro, hijo adoptivo de Lionel, y Catherine, una prima, se encargaron de los preparativos de su funeral. Reposa en el cementerio del Père-Lachaise junto a su esposo (división 86) donde volvió a ser Madame Lionel de Roulet.