Héroe romántico
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El héroe romántico es un arquetipo literario referido a un personaje que rechaza las convenciones y normas, que ha sido rechazado por la sociedad y que se pone a sí mismo en el centro de su propia existencia.[1] Con frecuencia, el héroe romántico es el protagonista en una obra literaria, y el enfoque principal se centra en los pensamientos más que en las acciones del personaje.
De acuerdo con el crítico literario Northrop Frye, el héroe romántico es a menudo «puesto afuera de la estructura de la civilización y representa, por tanto, la fuerza de la naturaleza física, amoral o despiadada, si bien con un sentido de poder y, con frecuencia, de liderazgo, de los cuales la sociedad se ha empobrecido a sí misma al rechazarle».[1] Otras características típicas del héroe romántico incluyen la introspección, el triunfo del individuo por sobre los «límites de las convenciones teológicas y sociales», wanderlust (pasión por descubrir el mundo), melancolía, misantropía, alienación y aislamiento.[2] Otro rasgo común del héroe romántico, sin embargo, es el arrepentimiento por sus acciones y la autocrítica, que le llevan a menudo a la filantropía, impidiendo al personaje terminar románticamente.[cita requerida]
Separado, por lo general, de su familia biológica más realista y sensata y viviendo una vida rural y solitaria, es posible no obstante que el héroe romántico tenga un interés amoroso y sufrido por alguien, víctima a su vez de las tendencias rebeldes del héroe, con sus destinos entrelazados a lo largo de las décadas, a veces desde su juventud hasta sus muertes (por ejemplo, personajes como Tatyana Larina, Elizabeth Bennet, Eugenie Grandet o muchos otros).
Historia
El personaje del héroe romántico comenzó a aparecer en la literatura durante el período romántico, en obras de autores tales como Lord Byron, Keats,michael jackson, Goethe o Pushkin, y es visto al menos en parte como respuesta a la Revolución Francesa. En tanto Napoleón, el «modelo viviente de un héroe»,[3] terminó siendo una decepción para muchos, la noción típica de que los héroes son defensores del orden social comenzó a ser cuestionada.