Hígado graso agudo del embarazo
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Fase tardía: Piel amarilla, problemas de sangrado, confusión
| Hígado graso agudo del embarazo | ||
|---|---|---|
| Especialidad | Obstetricia, hepatología | |
| Síntomas |
'Fase temprana: Náuseas, pérdida de apetito, dolor abdominal, hipertensión arterial. Fase tardía: Piel amarilla, problemas de sangrado, confusión | |
| Complicaciones | hipoglucemia baja, coagulación intravascular diseminada | |
| Inicio habitual | Tercer trimestre[1] | |
| Diagnóstico | Se suele basar en los síntomas y análisis de sangre, una biopsia hepática rara vez es necesaria | |
| Diagnóstico diferencial | Preeclampsia (síndrome HELLP), hepatitis vírica, colestasis del embarazo, toxicidad por paracetamol.[1] | |
| Tratamiento | Parto, tratamiento sintomático | |
| Frecuencia | 1 de cada 12.500 embarazos[1] | |
| Tasa de letalidad | 4% (madre), 15% (bebé)[2] | |
El hígado graso agudo del embarazo (HGAE) es una complicación del embarazo que provoca insuficiencia hepática. Los primeros síntomas pueden incluir náuseas, pérdida de apetito, dolor abdominal y hipertensión arterial. Los síntomas posteriores pueden incluir piel amarilla, problemas de sangrado y confusión. El inicio se produce en el tercer trimestre o poco después del parto.[1]
Los factores de riesgo incluyen ciertas mutaciones genéticas, la preeclampsia, tener un bebé varón o más de un bebé, obesidad, diabetes y haber estado afectada previamente.[2] El mecanismo subyacente no está del todo claro, pero puede implicar una deficiencia de L-3-hidroxiacil-coenzima A deshidrogenasa de cadena larga o una deficiencia de carnitina palmitoiltransferasa I que conduce a la acumulación de grasa en el hígado.[2] El diagnóstico generalmente se puede realizar basándose en síntomas y análisis de sangre, sin necesidad de una biopsia hepática.[2]
El tratamiento incluye tratamientos sintomáticos y el parto del bebé. Puede ser necesaria la corrección de la hipoglucemia y trastornos hidroelectrolíticos. El parto puede ocurrir por inducción o por cesárea. En raras ocasiones se requiere un trasplante de hígado. Con un tratamiento rápido a tiempo, el riesgo de muerte para la madre es de aproximadamente el 4% y para el bebé es de aproximadamente el 15%.[2] Los problemas generalmente comienzan a resolverse unos días después del parto.[2]
El hígado graso agudo del embarazo se presenta en aproximadamente 1 de cada 12.500 embarazos.[1] Las tasas parecen ser similares en culturas diferentes.[1] Fue mencionado en un libro de texto de obstetricia por John Whitridge Williams en 1903 y descrito en un informe de caso en 1934.[2] El reconocimiento como enfermedad independiente se produjo en 1940 cuando Harold Leeming Sheehan lo llamó “atrofia amarilla aguda del hígado”.[1]