Idioma sirionó
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Tupí
Tupí-guaraní
Subgrupo II
| Sirionó | ||
|---|---|---|
| Mbia chee | ||
| Hablado en |
| |
| Región | Departamento del Beni | |
| Hablantes | 187 | |
| Familia |
Tupí | |
| Escritura | alfabeto latino | |
| Estatus oficial | ||
| Oficial en |
| |
| Códigos | ||
| ISO 639-3 | srq | |
El sirionó (también conocido como mbia cheë y mbya) es el idioma de los sirionós. Es una lengua tupí-guaraní (subgrupo II) hablada por unos cuantos cientos de personas, en los departamentos de Beni y Santa Cruz en el este de Bolivia. La lengua se habla en el pueblo de Ibiato (Eviato) y a lo largo del río Blanco en diversas granjas y rancherías.
Desde la promulgación del decreto supremo N.º 25894 el 11 de septiembre de 2000 el sirionó es una de las lenguas indígenas oficiales de Bolivia,[1] lo que fue incluido en la Constitución Política al ser promulgada el 7 de febrero de 2009.[2]
Según los datos proporcionados en Crevels y Muysken (2009:15) y Crevels (2012:171), el sirionó cuenta con 187 hablantes (mayores de cuatro años) y, por lo tanto, es una lengua en peligro de extinción. Como señala Dahl (2012), el español es cada vez más fuerte entre los sirionó, y gran parte de la generación más joven ya no tiene un conocimiento activo de la lengua. Entre 1960 y 1981 fue organizada en Ibiato la educación bilingüe en sirionó y español por los representantes del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), lo que dio lugar a la capacitación de hablantes nativos como profesores. Desde 1982, la escuela de Ibiato ha sido monolingüe en español, aunque el sirionó todavía se enseña como una materia durante los tres primeros años escolares. Como indica Dahl (2012), cuando los profesores de sirionó actuales se jubilen, será muy difícil encontrar quien los reemplace.
Aspectos históricos
Según Dahl (2012), los sirionó tuvieron hasta comienzos del siglo XX una existencia seminómada como cazadores y recolectores. Durante mucho tiempo no fueron muy conocidos en el mundo exterior. Los intentos de “civilizarlos” no fueron exitosos inicialmente, pero ya a principios del siglo XX muchos sirionó trabajaban en haciendas de la región como esclavos y fueron, además, agrupados en varias misiones. De ellas, sólo una tendría éxito en el largo plazo: la misión de Ibiato, fundada en 1932 por el misionero americano Thomas Anderson. Más tarde, los misioneros Perry y Anne Priest, como representantes del Instituto Lingüístico de Verano trabajaron entre los sirionó durante cerca de veinte años, lo que dio como resultado, entre otras cosas, una traducción del Nuevo Testamento al sirionó.