Iglesia católica en Paraguay
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La Iglesia católica está presente en Paraguay, país en el que hay aproximadamente 5 700 000 de católicos, que representan aproximadamente un 89% del total de la población.
La evangelización de Paraguay comenzó en 1542. La primera diócesis fue erigida en 1548, aunque no fue ocupada hasta 1556.
En Asunción se estableció el primer episcopado de la cuenca del Río de la Plata por auspicios del Emperador Carlos V y con la bula del Papa Paulo III "Super Specula Militantis Ecclesiae" del 1 de julio de 1547, con la que se creó el "Episcopatum Paraguariensis". El primer Obispo del Paraguay fue Fray Juan de los Barrios, consagrado en España el 10 de enero de 1548. Sin embargo, por peripecias propias de la época, no logró tomar posesión de su obispado y terminó ejerciendo en Colombia. El primer Obispo del Paraguay que se estableció en Asunción (la sede diocesana) fue Don Pedro Fernández de la Torre, quien ejerció la diócesis entre 1556-1573. El Obispado de Paraguay era sufragáneo del Virreinato de Perú.
En 1609 los jesuitas llegaron al país y establecieron reducciones de indios, un sistema de evangelización organizado en comunidades donde se enseñaba agricultura, ganadería y comercio. El gobierno español empezó a recelar de esas comunidades al sospechar que podrían ser una amenaza al régimen colonial. Se mantuvieron hasta 1768 que el Imperio español finalmente expulsó a los jesuitas de Latinoamérica. Después de la independencia de Paraguay en 1810-1811, el nuevo gobierno heredó el "Patronato Regio" de los Borbones y lo siguió usando hasta 1870.
A causa de la Revolución Comunera de Paraguay, el Obispado de Asunción perdió su primacía en la región del Río de la Plata como castigo por la rebelión.
El Primer Obispo luego de la Independencia del Paraguay fue Don Pedro García de Panés, quien gobernó bajo el estricto "Patronato Regio" que heredó el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia (quien, si bien fue severo en su administración de los bienes de la Iglesia, no rompió con el Papado ni creó una "Iglesia Nacional", contrariamente a lo que se cree). Panés falleció a finales de 1838, siendo un venerable anciano que sufría de los achacos de su edad, poco antes de la muerte del Dr. Francia en 1840.
Roma no perdió el tiempo y en 1842 el Fray Basilio Antonio López fue el primer Obispo de Paraguay, nombrado por el Papa Gregorio XVI, posteriormente a la Independencia (García de Panés había asumido antes de 1810-1811 su cargo). Don Basilio, hermano de Carlos Antonio López, fue confirmado y consagrado Obispo en 1845 en Cuyabá.
Tras la Guerra de la Triple Alianza el Paraguay sufrió una catástrofe demográfica que también afectó a los prelados y sacerdotes. El Obispo Manuel Antonio Palacios fue acusado de ser cómplice de la conspiración de 1868 contra la vida del Mariscal Francisco Solano López y sometido a un tribunal eclesiástico dirigido por el R.P. Fidel Maíz, quien lo condenó a muerte. Palacios fue despojado de su autoridad episcopal (en Paraguay seguía existiendo el Patronato Regio) y fusilado en diciembre de 1868, poco antes de la Batalla de Lomas Valentinas. Fidel Maíz, considerado por el Papado como responsable de la muerte del ex Obispo, fue excomulgado en 1870, aunque posteriormente rehabilitado.
La sede paraguaya quedó vacante desde 1869 hasta 1929. En 1929 fue restablecida la Provincia Eclesiástica del Paraguay, con el Arzobispado de Asunción como sede y con las diócesis de Villarrica y Concepción como primeras sufragáneas. El primer Arzobispo de Asunción fue Don Juan Sinforiano Bogarín.














