Iglesia de San Antolín de Talarén
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La Iglesia de San Antolín de Talarén es un templo católico situado en la parroquia de Talarén, perteneciente al concejo de Navia, en el occidente del Principado de Asturias (España). Es uno de los edificios religiosos más destacados de la zona, tanto por su antigüedad como por el valor artístico de sus retablos e imágenes.
Los orígenes de la iglesia se remontan al siglo XVI, cuando se levantó una pequeña capilla con una única nave central. Este primer edificio fue ampliado en siglos posteriores, dando lugar al templo actual.
En el año 1613 se construyeron la torre y el campanario,[1] así como el retablo mayor, fechado también en ese mismo año. Posteriormente, durante la primera mitad del siglo XVII, se añadieron dos capillas laterales que configuraron la planta definitiva del edificio.
La capilla de la derecha, dedicada a la Inmaculada Concepción, fue mandada construir hacia 1630 por Alonso García Loredo, natural de Luarca. En ella puede verse el escudo familiar de los donantes, así como una lápida datada en 1638, año en que fueron sepultados los miembros de la familia.
La capilla de la izquierda, dedicada a San Antonio y Santo Domingo, fue edificada por el párroco Domingo Fuertes Avella en torno a 1638. En siglos posteriores el edificio continuó ampliándose, y en 1767 se levantaron la nave actual y la torre con remate en aguja sobre la fachada principal.
La iglesia ha sido objeto de diversas restauraciones, especialmente en las últimas décadas. Las más recientes afectaron al altar mayor y al techo de la nave central, intervenciones financiadas gracias a la colaboración de los vecinos de la parroquia y de instituciones como el Arzobispado de Oviedo, la Caja Rural de Asturias, la Caja de Ahorros de Asturias y ENCE Navia.
Arquitectura
El templo presenta una planta de cruz latina, con una nave central de cierta altura, dos capillas laterales y una torre campanario de base cuadrada adosada a la fachada principal. El conjunto se encuentra amurallado, lo que le confiere un carácter de recinto cerrado tradicional en las iglesias rurales asturianas.[2]
El interior destaca por la presencia de varios retablos barrocos de los siglos XVI y XVII, que constituyen uno de los principales valores artísticos del edificio.