Iglesia de San Bernardo (Palencia)
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| Iglesia de san Bernardo (Palencia) | ||
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| Monumento Histórico-Artístico (fachada, 1941) | ||
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| Localización | ||
| País | España | |
| División | Palencia | |
| Dirección |
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| Información religiosa | ||
| Culto | Iglesia católica | |
| Diócesis | Palencia | |
| Advocación | San Bernardo de Claraval | |
| Historia del edificio | ||
| Construcción | siglo XVI-siglo XVII | |
| Datos arquitectónicos | ||
| Tipo | Iglesia | |
| Estilo | Renacimiento, Barroco | |
La iglesia de San Bernardo es un templo católico de la ciudad de Palencia (Castilla y León, España). Fue la iglesia de un monasterio femenino, de monjas carmelitas y posteriormente cistercienses, y albergó durante siglos la imagen de la Virgen de la Calle, patrona de la ciudad. Lo más destacable desde el punto de vista artístico es la fachada de estilo renacentista, una de las escasas dentro de este estilo que se conservan en la ciudad. La fachada fue declarada Monumento Histórico Artístico en el año 1941.
En su origen, fue una ermita dedicada a Nuestra Señora de las Candelas, que concentraba la devoción de los vecinos de esa parte de la ciudad de Palencia. La ermita poseía dos imágenes sagradas, una en el altar mayor, que pertenecía al cabildo de la catedral, y otra sobre la puerta de entrada, que recibía veneración de los viandantes y devotos que por cualquier circunstancia no podían entrar al templo, y que por este motivo comenzó a llamarse Virgen de la Calle. Existía también una cofradía para atender el culto.
Santa Teresa de Jesús, que estuvo tres veces en Palencia para fundar una casa de carmelitas descalzas, describe cómo era el primitivo santuario:
Está en el pueblo una casa de mucha devoción de nuestra Señora, como ermita, llamada nuestra Señora de la Calle. En toda la comarca y ciudad es grande la devoción que se le tiene y la gente que acude allí. Pareciole a Su Señoría y a todos, que estaríamos bien cerca de aquella iglesia. Ella no tenía casa, mas estaban dos juntas, que, comprándolas, eran bastantes para nosotras, junto con la iglesia. Esta nos había de dar el cabildo y unos cofrades de ella, y así se comenzó a procurar. El cabildo luego nos hizo merced de ella, y aunque hubo harto en qué entender con los cofrades, también lo hicieron bien; que, como he dicho, es gente virtuosa la de aquel lugar, si yo la he visto en mi vida. (...) La imagen de nuestra Señora estaba puesta muy indecentemente. Hale hecho capilla por sí el obispo Don Álvaro de Mendoza, y poco a poco se van haciendo cosas en honra y gloria de esta gloriosa Virgen y su Hijo.[1]
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Así pues, la primitiva ermita fue reconstruida y convertida en iglesia del monasterio de carmelitas que fundó personalmente la santa abulense. No obstante, la permanencia de las religiosas carmelitas fue breve, pues lo ocuparon solamente entre 1581 y 1590. En 1598 se cedió a las monjas de la Orden del Císter de Santa María del Escobar, que trasladaron su monasterio desde Torquemada a este lugar.[2] Desde ese momento la iglesia tomó la advocación de San Bernardo de Claraval, y parece que fue entonces cuando se remozó completamente el templo, construyéndose la fachada plateresca que se conserva, y reedificando en años posteriores el cuerpo de la iglesia, con las intervenciones de los arquitectos Francisco de Praves y Felipe Berrojo.[3]
Las monjas bernardas permanecieron en el monasterio e iglesia anexa hasta el año 1938, no así la imagen de la Virgen de la Calle que, en el siglo XVIII, debido a la expulsión de los jesuitas decretada en España por Carlos III, pasó a ocupar la iglesia de la Compañía que esta orden había dejado vacía, siendo hasta el día de hoy el santuario de la patrona de Palencia. En el citado año de 1938, el obispo Manuel González García trasladó a las monjas que restaban en Palencia al Real Monasterio de san Andrés de Arroyo, en la comarca palentina de La Ojeda. La comunidad estaba formada por ocho religiosas cuando abandonaron la ciudad.
A partir de entonces, el edificio del monasterio fue cedido por el obispado a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que levantaron un colegio de nueva planta en sustitución de los edificios monásticos, quedando la iglesia como capilla. Durante muchos años el edificio sufrió un progresivo deterioro, a pesar de su declaración como Monumento en 1941, que solo afectaba a la fachada. Ésta fue restaurada durante la primera década del siglo XXI corrigiendo la erosión y el mal estado general que presentaba. En el año 2015, la iglesia, ya restaurada asimismo, acogió la exposición Huellas y Moradas, dedicada a santa Teresa, organizada por el Ayuntamiento de Palencia dentro del año teresiano.[4]
