Iglesia del Santo Sepulcro (Estella)
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| Iglesia del Santo Sepulcro | ||
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| Localización | ||
| País |
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| Comunidad |
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| Localidad | Estella | |
| Datos generales | ||
| Categoría |
Monumento (R.I.) - 51 - 0000760 | |
| Código | RI-51-0000760 | |
| Declaración | 24 de junio de 1931 | |
| Estilo | románico, gótico | |
La iglesia del Santo Sepulcro es un templo católico situado en la antigua Rúa de los Peregrinos en el burgo de San Martín en Estella (Navarra).[1] La construcción se realizó con intervalos de inactividad entre el siglo XII y el xvi, pero finalmente quedó inconclusa. Como era habitual en aquella época, la edificación empezó por la cabecera, donde se conserva un ábside románico. Sin embargo, el periodo de mayor actividad constructiva ocurrió en el siglo XIV al que pertenece la fachada sur. En ella destaca la portada gótica con escultura de especial calidad, sobre todo en el tímpano, en los capiteles y en la galería superior donde se reproduce un apostolado con esculturas de bulto redondo.[2] En 1821 se ejecutaron obras para acondicionarla como parroquia, en la que se mantuvo el culto hasta 1881, cuando se cerró definitivamente por el despoblamiento del barrio.[3] Por medio del decreto del 3 de junio de 1981 el edificio se declaró Bien de Interés Cultural (BIC).[4]
A partir del siglo XI, Estella se convirtió en una población destacada del Camino de Santiago en el reino de Navarra por su situación estratégica y por el auge económico, cultural y religioso que suscitó la afluencia de peregrinos. Así, en la orilla derecha del río Ega se configuró el nuevo burgo o población de San Martín, formada principalmente por francos,[a] en buena parte procedentes de Francia. Estos disfrutaron del fuero que les concedió el «rey de pamploneses [navarros] y aragoneses» Sancho Ramírez de Aragón, en torno a 1080, con el propósito de facilitar su asentamiento mediante la concesión de privilegios que garantizaban su seguridad personal y la de sus propiedades.
En la nueva población estellesa se construyó una capilla dedicada al santo francés Martín de Tours,[5] que en torno a 1090 la sustituyeron por la iglesia parroquial de San Pedro de la Rúa. Más adelante, al inicio de la rúa de los peregrinos se construyó la del Santo Sepulcro, cuya primera referencia documentada remonta a 1123. Por su parte, al final de la misma calle se erigió la de San Nicolás de Bari, cuando se cruzaba la muralla medieval de la ciudad y se emprendía el camino al reino de Castilla. Cabe indicar que esta última iglesia desapareció en el siglo XVI por falta de feligreses.[6] Sancho Ramírez donó las tres últimas iglesias mencionadas al monasterio de San Juan de la Peña, que provocó a lo largo de los siglos conflictos con el obispado de Pamplona, que pretendía que pasaran a su jurisdicción.[7]
El templo
La iglesia comenzó a construirse en el siglo XII, en pleno románico, de conformidad con las pautas del estilo cisterciense. Se planteó con tres naves, con la central más ancha que las laterales, las cuales contarían con sus respectivos ábsides; sin embargo, solo se comenzó a construir la del lado del Evangelio (situada al norte). En el siglo XIV se reanudaron las obras con la construcción del ábside central, gótico, poligonal con contrafuertes, mientras que en el de la Epístola, también de planta poligonal, tan solo se hizo la cimentación.[b]
En el siglo XVI se reanudaron los trabajos aunque sin cambios significativos y finalmente en 1821 se cerró la nave del evangelio, para aislarla del resto del edificio que seguía sin terminar, con el fin de que sirviera para el culto de la parroquia.[9] En conclusión, el proyecto románico de construcción de un templo de tres naves nunca se hizo realidad, entre otros motivos porque se proyectó con excesiva ambición y optimismo a los que puso freno la falta de recursos, tal y como subraya Javier Martínez de Aguirre: «como en otras iglesias estellesas, y particularmente en esta, la más pobre de la localidad según testimonios documentales, el proyecto inicial superaba con mucho las posibilidades económicas de la parroquia, lo que determinó que nunca llegara a concluirse».[10]
La primera referencia documentada de este templo se remonta a 1123, cuando se menciona como sede de la cofradía del Santo Sepulcro; posteriormente se establecieron las de san Julián de Le Mans, de la Virgen de Belén y del Virgen del Pilar.[1]
Fue declarado monumento nacional el 24 de junio de 1931. En los años sesenta del siglo XX se realizaron obras de consolidación que alteraron el interior al construir un entrepiso. En 2025 se llevó a cabo la restauración de la fachada gótica.[11]
Exterior

En el exterior destaca la gran portada gótica de principios del siglo XIV, situada en el muro norte; consta de doce arquivoltas abocinadas que descansan en un capitel corrido decorado con motivos vegetales y animales realizados con una labra cuidada, similar a la portada de Santa María la Real de Olite.[12] A su vez, el capitel se apoya en baquetones que prolongan la línea de las arquivoltas. De las claves de los arcos salen los bustos de seis ángeles, uno toca la trompeta y los restantes llevan los símbolos de la Pasión, que recuerdan la advocación del templo a la sepultura de Jesús. El tímpano se divide en tres niveles: el inferior representa la Última Cena tallada en un solo bloque y el central muestra a las tres Marías junto al sepulcro de Jesús, el descenso de Cristo a los infiernos y la escena evangélica conocida como Noli me tangere;[c] Por su parte, el nivel superior aparece Jesús crucificado, con la Virgen y san Juan a ambos lados, y los soldados romanos Longinos, situado a la derecha de Jesús, que porta la lanza que le clavó en el corazón, y Estefatón, con la caña con la que le dio de beber; los dos ladrones se sitúan en los extremos del arco, a menor escala porque se han de acomodar al espacio restante del tímpano.[13]
El dintel de la puerta, como era frecuente en el románico y en el gótico, está soportado por los bustos de dos personajes con barbas que hacen la función de ménsulas.[d] La parte superior de la portada está flanqueada por dos grupos de seis hornacinas que dan cobijo a un apostolado que, dada la diversidad de talla, debieron de realizar diferentes escultores. A ambos lados de la escalinata de acceso se encuentran las estatuas deterioradas de Santiago (a la izquierda), con el hábito de peregrino jacobeo, y a la derecha la de un obispo, pues lleva tiara y originariamente debió de sostener con la mano derecha el báculo. Existen varias hipótesis sobre su identidad: podría ser san Julián de Le Mans, que tuvo una cofradía en esta iglesia,[14] san Saturnino[e] o san Martín de Tours.[f]
A la izquierda de la portada se abren cuatro arcos góticos (siglo XIII), que están cerrados por el muro del templo, mientras que en el lado derecho se abre uno más amplio, de un gótico avanzado, también cerrado por el muro. A ambos lados de este arco se encuentran dos pequeños capiteles dobles, magistralmente tallados: el de la izquierda describe la Dormición de María, que, según describe Fernández-Ladreda, contempla «los últimos momentos de la vida de la Virgen y su posterior triunfo, como son el entierro que incluye el legendario detalle del judío profanador, Cristo llevando a su madre al Cielo y la Coronación».[16] En la clave de este mismo arco figura san Juan Bautista vestido con una túnica de pelo de camello,[12] tal y como lo describe el Nuevo Testamento.[17]
Interior
El interior muestra las diferentes etapas constructivas del templo y las obras de consolidación ejecutadas en el siglo XX. Aquí se conservan, entre otros objetos, restos de retablos barrocos, piezas de mazonería, una lápida sepulcral perteneciente a un laico, con probabilidad procedente del cercano convento de Santo Domingo,[18] además de una pila bautismal gótica (siglo XIV) de sección poligonal con relieves de animales enfrentados en la base.[19]
Cuando en 1881 se cerró la parroquia del Santo Sepulcro sus bienes se trasladaron a la vecina de San Pedro de la Rúa;[20] este es el caso de un Cristo crucificado de estilo románico. [g] [21] y de la imagen de la Virgen de Belén que representa a María sentada con el Niño en sus brazos, como Trono de Dios; se trata de una escultura frontal, románica por su hieratismo aunque pertenece a finales del siglo XIII, época del gótico, como se deduce de los plegados del manto que forman ángulos.[22]
Galería de imágenes
- Vista general
- Ábside románico (siglo XII)
- Fachada norte
- Tímpano y ménsulas
- Galería con apostolado e imagen de san Juan Bautista en la clave del arco
- Portada, capiteles del arco de la derecha. Epifanía
- Portada, capiteles del arco de la derecha. Vida de la Virgen
- Pila bautismal (siglo XIV)
Véase también
- Bienes de Interés Cultural de Navarra
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