Inés de Roma

virgen y mártir romana From Wikipedia, the free encyclopedia

Inés de Roma, conocida como Santa Inés en el mundo católico,[1] (291-304) fue una virgen romana, que sufrió el martirio, durante la persecución de Diocleciano. Su vida se cuenta en las Actas de los mártires. Fue encerrada en un prostíbulo, donde según la tradición su santidad se confirmó. Es venerada como una de las grandes mártires de la historia de la Iglesia, y su fiesta se celebra el 21 de enero.

Nombre nativo Agnes
Nacimiento 291
Estandarte del Imperio Romano Roma, Imperio romano
Fallecimiento 19 de enero de 304
(13 a 14 años)
Estandarte del Imperio Romano Roma, Imperio romano
Causa de muerte Decapitación
Datos rápidos Santa, Información personal ...
Santa
Inés de Roma

Santa Inés de Massimo Stanzione
Información personal
Nombre nativo Agnes
Nacimiento 291
Estandarte del Imperio Romano Roma, Imperio romano
Fallecimiento 19 de enero de 304
(13 a 14 años)
Estandarte del Imperio Romano Roma, Imperio romano
Causa de muerte Decapitación
Sepultura Basílica de Santa Inés Extramuros Ver y modificar los datos en Wikidata
Ciudadanía Romana
Religión Catolicismo
Información profesional
Área Cristianismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Información religiosa
Canonización culto inmemorial
Festividad 21 de enero (rito Romano)
Atributos Palma del martirio y cordero (por guardar su virginidad)
Venerada en Iglesia católica
Iglesia ortodoxa
Patronazgo

Adolescencia;
parejas comprometidas;
castidad y vírgenes;
víctimas de abuso sexual;
Hijos de María (junto con Santa Filomena);
Colegio Capranica de Roma;
jardineros;
Muchachas Guías;
la diócesis de Rockville Center, Nueva York;
la ciudad de Fresno;
Bandera de Italia Somma Lombardo
Bandera de Francia Orden Trinitaria
Bandera de Venezuela Cumaná
Bandera de México Akil
Bandera de Panamá El Retiro
Bandera de México Zacatelco

Bandera de Colombia Bello
Santuario Basílica de Santa Inés Extramuros
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Se la venera como virgen mártir y como santa en la Iglesia católica, la Iglesias ortodoxas orientales y la Iglesia ortodoxa, así como en la Comunión Anglicana y las Iglesias luteranas.[2] Es una de las varias vírgenes mártires conmemoradas por su nombre en el Canon de la Misa, y una de las muchas cristianas martirizadas durante el reinado del emperador romano Diocleciano.

Inés nació en el año 291 en el seno de la nobleza romana y fue educada en la fe cristiana. Sufrió el martirio el 21 de enero de 304, a la edad de 12 o 13 años. Sus pretendientes de alto rango, ofendidos por su firme devoción a la pureza religiosa, intentaron perseguirla por sus creencias. Su padre la instó a renegar de Dios, pero ella se negó, y fue arrastrada desnuda por las calles hasta un burdel, tras lo cual fue juzgada y condenada a muerte. Finalmente fue decapitada, después de que fracasaran los intentos de quemarla en la hoguera. Pocos días después de su muerte, su hermana adoptiva Emerenciana fue encontrada rezando junto a su tumba y fue lapidada hasta la muerte.

Un relato temprano sobre Inés, en el que se destaca su corta edad, su firmeza y su virginidad, fue escrito por el teólogo del siglo IV, San Ambrosio. Desde la Edad Media, se la ha representado tradicionalmente como una joven de larga melena con un cordero (símbolo de su inocencia virginal y de su nombre), una espada y una rama de palma (atributo de su martirio). Sus restos se encuentran bajo el altar mayor de la iglesia construida sobre su tumba en Roma. Su cráneo se conserva en la iglesia de Sant'Agnese in Agone, en Roma.


Hagiografía

Santa Inés, por Francisco Pacheco (1608, Museo del Prado).

Los detalles de su martirio y su vida llegan a nosotros a través de las Actas de los mártires, obra escrita en el siglo V, es decir, más de un siglo después de ocurridos los hechos que relata.

Según este texto, Inés era una bella joven proveniente de una noble familia romana. Tuvo varios pretendientes, a los que rechazó por declararse fiel amante de Cristo. Entre ellos se contaba el hijo del prefecto de Roma, quien la denunció a su padre por ser cristiana. En aquellos tiempos, los cristianos se encontraban bajo la persecución de Diocleciano y se les condenaba con la muerte si se negaban a santificar a los dioses romanos.

Fue juzgada y sentenciada a vivir en un prostíbulo donde, milagrosamente, permaneció virgen. Según las Actas de su martirio, aunque fue expuesta desnuda, los cabellos le crecían de manera que tapaban su cuerpo. El único hombre que intentó abusar de ella quedó ciego, pero Inés lo curó a través de sus plegarias. Más tarde fue condenada a muerte, y, cuando iba a ser degollada, el verdugo intentó que abjurase, a lo que ella respondió:

Injuria sería para mi Esposo que yo pretendiera agradar a otro. Me entregaré solo a aquél que primero me eligió. ¿Qué esperas, verdugo? Perezca este cuerpo que puede ser amado por ojos que detesto.
Últimas palabras de Santa Inés

Fue sepultada en la Vía Nomentana. Pocos días después de su muerte una chica de su edad llamada Santa Emerenciana, hermana adoptiva de Inés, se encontraba rezando junto a la tumba de Inés; cuando Santa Emerenciana increpó a los romanos por matar a su hermana adoptiva, fue muerta a pedradas por la turba.

Todavía cuando la veracidad de la fuente histórica que narra los detalles del martirio es puesta en duda por los historiadores cristianos, hay menciones a la mártir en otros escritos del tiempo, como por ejemplo, la Depositio Martyrum del año 354 y los Epigramas del papa Dámaso. El poeta Prudencio se hizo eco de la leyenda áurea en su recopilación de actas, que fue atribuida erróneamente por mucho tiempo a Ambrosio de Milán.

Veneración

Dibujo de Santa Inés realizado por Johann Overbeck

Agnes era venerada como santa al menos desde la época de San Ambrosio, según una homilía existente. Se la conmemora en la Depositio Martyrum de Filocalus (354) y en los primeros sacramentarios romanos.[3]

Los restos de Santa Inés se conservan bajo el altar mayor de la iglesia de Basílica de Santa Inés Extramuros en Roma,[4] construida sobre la catacumba que albergaba su tumba. Su cráneo se conserva en una capilla separada de la iglesia de Sant'Agnese in Agone en la Piazza Navona de Roma.

Agnés es conmemorada en la Comunión Anglicana con una fiesta menor el 21 de enero.[5][6][7]

Santa Inés es venerada como santa en la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa oriental y la Iglesia ortodoxa, así como en la Comunión anglicana y las Iglesias luteranas.[2]

Patrona

«Santa Inés», Guarino, 1650

Debido a la leyenda que rodea su martirio, Santa Inés es la patrona de quienes buscan la castidad y la pureza. También es la patrona de las jóvenes y de las girl scouts. La costumbre popular exigía que estas practicaran rituales en la víspera de Santa Inés (20-21 de enero) con el fin de descubrir a sus futuros maridos. Esta superstición ha quedado inmortalizada en el poema de John Keats «La víspera de Santa Inés».[8]

Iconografía

Desde la Edad Media, se ha representado tradicionalmente a Santa Inés como una joven con el cabello suelto, junto a un cordero —símbolo tanto de su inocencia virginal[9] como de su nombre— y una espada (junto con la palma del martirio, atributo de su martirio). El cordero, que en latín se dice «agnus», es también el vínculo lingüístico con la tradicional bendición de los corderos.[10] Santa Inés se ha representado con un cordero desde el siglo IV. [10][11]

Bendición de los corderos

En la festividad de Santa Inés, se llevan tradicionalmente dos corderos desde la abadía trapista de Tre Fontane, en Roma, para que los bendiga el Papa. En verano, se esquilan los corderos y la lana se utiliza para tejer el palio, que el Papa entrega en la fiesta de San Pedro y San Pablo a los arzobispos metropolitanos recién nombrados como señal de su jurisdicción y de su unión con el Papa.[12][13][14] Esta tradición de la bendición de los corderos se conoce desde el siglo XVI.[15]

Homenajes

La hija de Constantino, Constantina, mandó construir la basílica que lleva su nombre en la vía Nomentana. Numerosas vidas de esta santa y obras de arte se realizaron durante la Edad Media: existen relicarios y estatuas en la ciudad de Roma, especialmente la realizada por Ercole Ferrata (Santa Inés en las llamas).

Debido a la raíz de su nombre (Agnus, "cordero" en latín), el 21 de enero, día de su fiesta, se bendicen los corderos con cuya lana se tejerán los palios de los arzobispos. El palio es un ornamento de lana blanca con seis cruces negras, que se pone sobre los hombros y tiene dos bandas que caen sobre el pecho y la espalda. Lo llevan el papa y los arzobispos metropolitanos. Es un símbolo que manifiesta la estrecha unión con el romano pontífice y la misión del pastoreo, razón por la cual se confeccionan de la lana de los corderos. Los nuevos arzobispos reciben el palio el 29 de junio, solemnidad de los Santos Pedro y Pablo.

Representaciones

Una de sus más famosas representaciones pertenece al pintor español Julio Romero de Torres, que en 1920 le dedicó un tríptico que hoy se conserva en el Museo Julio Romero de Torres de Córdoba (España). La joven Inés de Roma, muerta virgen en un prostíbulo de Roma, llama la atención del artista andaluz, que le dedica una de sus obras cumbre. Junto a la santa, que yace sobre una losa de mármol, dos jóvenes mujeres que la cubren con sus cuerpos curvos y sinuosos. Una es santa Emerenciana, amiga y cuidadora de santa Inés, de cuya mano sale un haz de luz que irradia sobre la santa yacente e hierática. Como muestra de respeto, Romero ciñe el cuerpo de la santa con una túnica blanca. Solo deja al descubierto sus pies, sus brazos y su cara, que muestran el rigor de la muerte.

La muerte de santa Inés, de Julio Romero de Torres. Museo Julio Romero de Torres de Córdoba.

La otra mujer, de rasgos andaluces y gitanos, es un personaje repetido en sus cuadros. Su gesto es de silencio, con el que pretende proteger a la santa muerta. En la pequeña imagen superior, ante otras jóvenes de su clase nobiliaria, el hijo del prefecto de Roma suplica su amor a Inés, que virtuosa da la espalda al joven pretendiente. En la segunda imagen, a la derecha, Inés mantiene su virtud incluso en un lupanar, donde es encerrada por orden del prefecto romano.

En el arte

Legado

La Congregación de las Hermanas de Santa Inés es una comunidad religiosa católica para mujeres con sede en Fond du Lac, Wisconsin, EE. UU. Fue fundada en 1858 por el padre Caspar Rehrl, un misionero austríaco, quien estableció la hermandad de mujeres pioneras bajo el patrocinio de Santa Inés, a quien tenía una devoción particular.

Es costumbre en su fiesta que traigan dos corderos de la abadía trapense de Tre Fontane en Roma a la iglesia de Sant'Agnese in Agone para que el Papa los bendiga. El Jueves Santo son esquilados, y de la lana se teje el palio que el papa le da a un arzobispo metropolitano recién consagrado como señal de su jurisdicción y su unión con el papa.

Festividad

Se celebra el 21 de enero en la Iglesia católica.

Referencias culturales

La víspera de Santa Inés de John Everett Millais, 1863

Hrotsvitha, monja y poetisa del siglo X, escribió un poema heroico sobre Inés.[16]

En la novela histórica Fabiola o la Iglesia de las Catacumbas, escrita por el cardenal Nicholas Wiseman en 1854, Inés es la prima adolescente de voz suave y confidente de la protagonista, la bella noble Fabiola.[17]

«La víspera de Santa Inés» es un poema narrativo romántico escrito por John Keats en 1819.

La víspera de Santa Inés es un poema de Alfred Tennyson publicado por primera vez en 1837.

La canción instrumental «Saint Agnes and the Burning Train» aparece en el álbum de 1991 The Soul Cages de Sting.

La canción «Bear's Vision of St. Agnes» aparece en el álbum de 2012 Ten Stories de la banda de rock mewithoutYou.

La Biblioteca St. Agnes es una sucursal de la Biblioteca Pública de Nueva York situada en el Upper West Side de Manhattan, en la avenida Amsterdam, entre las calles West 81st y West 82nd.[18]

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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