El incendio de la Biblioteca Central de la Universidad de Oriente (UDO), ocurrido a finales de mayo de 2020, representa una tragedia cultural y académica para Venezuela. Este siniestro, que fue confirmado como intencionado por el comandante de los Bomberos UDO, Carlos Boada, destruyó una valiosa colección bibliográfica compuesta por casi 120.000 ejemplares. Esta colección, valorada en más de un millón de dólares, incluía títulos de gran importancia en diversas áreas del conocimiento, especialmente en medicina, y era el resultado de más de cuatro décadas de acumulación y cuidado.[1][2] La Biblioteca Central, ubicada en el núcleo de Sucre de la UDO, había servido durante 42 años a estudiantes, profesores e investigadores, consolidándose como un pilar fundamental en la memoria y el conocimiento académico y científico de la región oriental de Venezuela. Además, su relevancia se extendía a un ámbito nacional, siendo un centro de gran importancia para la educación y la cultura en el país.[1][2]
La UDO, que celebra su 62 aniversario, ha experimentado un desarrollo histórico significativo, con un impacto notable en las regiones oriental, sur e insular de Venezuela. El incendio de su Biblioteca Central se suma a una serie de ataques sistemáticos que la universidad ha sufrido en los últimos años, incluyendo incendios en otras instalaciones como el Auditorio y el edificio del Instituto Oceanográfico de Venezuela.[1][2] El director general del Sistema de Bibliotecas de la UDO (Sibiudo), Odlanier Gómez, lamentó profundamente la pérdida, señalando la dificultad de recuperar el material perdido, tanto en términos económicos como culturales. A pesar de los esfuerzos de digitalización de la producción académica desde 2011, la falta de recursos y los recortes presupuestarios limitaron significativamente la capacidad de preservación y actualización de la colección.[1][2] Este suceso ha generado una ola de solidaridad a nivel nacional e internacional. Instituciones educativas, la Iglesia Católica, gremios profesionales, estudiantes y la comunidad en general han mostrado su apoyo, ofreciendo ayuda para la reconstrucción y recuperación de la biblioteca. El ministro de Cultura, Ernesto Villegas, ha iniciado una campaña de donación de libros y la rectora de la UDO, Milena Bravo, ha enfatizado la necesidad de mantener la autonomía y el espíritu democrático de la universidad frente a estos ataques.[1][2]