Incendios forestales en Bolivia de 2010
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| Incendios forestales de Bolivia de 2010 | ||
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Los incendios están delimitados en rojo en esta imagen satelital. | ||
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| Fecha | Junio - septiembre de 2010[1] | |
Los incendios forestales de Bolivia de 2010 fueron una serie de incendios forestales que llevaron al gobierno del país a declarar el estado de emergencia, a medida que estos se propagaban por gran parte del territorio nacional. Más de 34 000 focos de incendio[2] abarcaron una superficie aproximada de entre 4,3[3] a 6,1 millones de hectáreas.[4] Estos incendios de gran magnitud destruyeron cerca de sesenta viviendas. Bolivia enfrentó limitaciones para combatir los incendios debido a la falta de suficientes aeronaves de extinción aérea de incendios.[5]
Se registró un aumento abrupto en el número de focos de calor, pasando de 17 000 el domingo 15 de agosto a aproximadamente 25 000 solo tres días después.[6] Algunos de los incendios fueron tan intensos que los bomberos no pudieron acercarse lo suficiente para contenerlos.[6] El director del servicio forestal de Bolivia, Weimar Becerra, describió la situación en ese entonces como “un desastre total, es un desastre ambiental. Tenemos seis incendios forestales con llamas de hasta 50 metros de altura que continúan expandiéndose, y como país no tenemos la capacidad para extinguirlos”.[6]
Los daños más graves se concentraron en la Amazonía boliviana, donde los incendios de 2010 afectaron una superficie estimada de entre 4,3 y 6,1 millones de hectáreas, según distintas fuentes.[3][4] A fines de agosto, la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) informó que los focos de calor se extendieron a 109 municipios de los 337 con los que contaba el país.[7] El incendio de mayor extensión se localizó en el oriente del país, a lo largo de la frontera con Brasil. El humo generado por los incendios provocó la suspensión de numerosos vuelos y obligó al cierre temporal de varios aeropuertos, incluido el principal aeropuerto internacional del país, ubicado en Santa Cruz de la Sierra,[8] así como 23 aeropuertos regionales.[9][10][6] Según Cliver Rojas, del área forestal y de tierras de Bolivia, la región más afectada fue el departamento de Pando, en el norte amazónico del país.[11]
Además de los daños ambientales y a la infraestructura de transporte, los incendios ocasionaron importantes pérdidas materiales y afectaciones a la salud de la población. En diversas comunidades se reportó la destrucción de viviendas, centros de salud, instalaciones parroquiales y otros espacios comunitarios, así como la pérdida de equipamiento destinado a actividades productivas y sociales. En la provincia de Guarayos, por ejemplo, incendios registrados en agosto consumieron casi todo el pueblo de Cachuela, dejando a 24 familias damnificadas.[12] En total, se reportó que al menos 54 casas de dos comunidades rurales, Cachuela y Candelaria, fueron destruidas por los incendios.[13] Asimismo, la exposición prolongada al humo provocó casos de conjuntivitis de tipo alérgico entre los habitantes de las zonas afectadas, así como infecciones respiratorias agudas.[8]
Ayuda de países vecinos
El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó que el gobierno solicitó apoyo a los países vecinos, Brasil y Argentina, para colaborar en las labores de control de los incendios.[14] Sin embargo, hasta el 21 de agosto de 2010, dicha ayuda aún no se había materializado.[6]