Incrustación dental
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Una Incrustación dental es un tipo de restauración que se realiza en el interior de la boca, en el sector posterior o anterior del diente. Consiste en un recubrimiento cuya función es la de preservar la estructura sana que quede de un diente. Se cementa al diente para sustituir la estructura perdida por caries, fractura o desgaste.[1]
Se trata de una restauración en bloque realizada a medida de la pieza dental sobre la cual se colocará cementada.
Este daño de las piezas puede estar ocasionado por dos motivos diferentes:[2]
- A causa de una lesión cariosa: especialmente común en dientes a los que se les ha hecho una endodoncia.
- Debido a fuertes desgastes dentales y fisuras fruto de distintas maloclusiones o afecciones, como el bruxismo.
Cuándo se encuentra indicada
Los factores a tener en cuenta antes de llevar a cabo una incrustación son:
- La pieza dental debe mostrar una forma anatómica normal y la corona debe tener longitud adecuada para retener la restauración.
- Deben ser pacientes que lleven a cabo una higiene dental rigurosa y presenten bajo índice de caries dentales.
Cuándo no se encuentra indicada
- Cuando la pieza dentaria haya experimentado un daño masivo de su estructura (coronas de escasa longitud) y presente restauraciones extensas o abrasiones cervicales severas.
- En caso de que la pieza dental afectada, generalmente los molares, sirva de soporte de prótesis parcial fija o prótesis removibles.
- En pacientes que no tengan unas técnicas correctas de limpieza oral y sean proclives a verse afectados por la aparición de caries dentales.[3]
Tipos de incrustaciones
Según material:
- Amalgama o de oro, de gran resistencia y durabilidad. La diferencia entre ambos radica, por un lado, en el precio: las incrustaciones de oro, si bien presentaban inmejorables garantías, eran más caras; por el otro, en el número de sesiones empleadas para realizarlas: hacían falta más.
- De composite o la porcelana, con altas ventajas estéticas. Las incrustaciones de composite se realizan en clínica, colocándose en una sola sesión en la boca del paciente. Imitan la tonalidad del diente sobre el que irán cementadas. El composite es un material que tiende a desgastarse y a sufrir ciertas fisuras (su duración oscila entre los 5 y los 10 años). La duración de la porcelana son hasta 30 años.[4]
Incrustación onlay e inlay
Las incrustaciones dentales en general se utilizan para restaurar los molares que han sufrido una caries leve o moderada, o bien para tapar grietas o fracturas dentales siempre y cuando no sea necesario colocar una corona dental. Existen distintos tipos, pero en la actualidad las que más se utilizan son las denominadas incrustaciones inlay y onlay, que pueden ser de porcelana, resina compuesta y raramente de oro y ofrecen numerosas ventajas sobre las incrustaciones metálicas de amalgama.[5]
Características de las incrustaciones inlay/onlay
Este tipo de incrustaciones ejercen un refuerzo del diente próximo al 75%. Se fabrican con el mismo color del diente que se va a reparar, por lo que apenas son perceptibles desde el exterior. Permiten preservar una estructura del diente mayor que en el caso de las incrustaciones metálicas, lo que en la mayoría de los casos evita un tratamiento posterior y la colocación de coronas, puentes o implantes. Su duración es muy superior a la de otras incrustaciones convencionales y se aproxima a los 30 años. Se utilizan frecuentemente para reemplazar las de amalgama metálica.
Incrustaciones inlay
El uso de las incrustaciones inlay se centra en la reparación de caries que afectan a los superficies superiores y emergentes del diente, además de para la sustitución de amalgamas por razones estéticas o porque hayan resultado dañados. Para su elaboración se realiza previamente una impresión del diente y se coloca una incrustación provisional para sellar la cavidad dental.[6]
A partir de la impresión se fabricará la incrustación inlay definitiva, asegurándose que ajuste perfectamente y que su color sea lo más parecido posible al del diente que se está reparando. En la consulta siguiente se retira la provisional y se coloca y ajusta la definitiva.
Incrustaciones onlay
Las incrustaciones onlay se utilizan en caries más extensas que aquellas que pueden cubrirse con las inlay, en las que las convencionales se caerían o en las que de otro modo sería necesario colocar una funda. La colocación de este tipo de incrustaciones no requiere el tallado del diente una vez realizada la preceptiva endodoncia, pues su fijación queda garantizada por los sistemas de adhesión de que actualmente se dispone.
Además, los materiales con que se elaboran las incrustaciones onlay en ningún momento entran en contacto con los tejidos gingivales, por lo que se evitan molestias como las que generan las fundas dentales.[7]