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Indie en España

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El indie en España es una escena musical nacida a principios de la década de 1990 que continúa vigente en la actualidad tras diferentes oleadas de grupos y artistas. Aunque no se trata de un sonido concreto y abarca a artistas dispares, sus géneros de referencia son el indie rock, el indie pop y el rock alternativo.[1]En su acepción original, se caracteriza por desarrollarse al margen de la música mayoritaria, también conocida como mainstream, y por mantener la libertad creativa de los artistas.[2]

Orígenes musicales Indie rock, indie pop, rock alternativo
Orígenes culturales Principios de la década de 1990 en España
Datos rápidos Orígenes musicales, Orígenes culturales ...
Indie en España

Orígenes musicales Indie rock, indie pop, rock alternativo
Orígenes culturales Principios de la década de 1990 en España
Instrumentos comunes Voz, guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería, teclados
Escenas regionales
Sonido Donosti, Xixón Sound, Getxo Sound
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El periodista musical Nando Cruz ha definido tres etapas diferenciadas en la historia del indie español.[3][4]La primera de ellas comenzó en la década de 1990 cuando nació una escena de grupos que supuso una ruptura con la movida madrileña que había dominado la década anterior. En su lugar, las nuevas bandas estaban influidas por el indie y el rock alternativo anglosajón de la época y muchas de ellas cantaban en inglés. El movimiento fue apoyado por una serie de sellos discográficos independientes, medios de comunicación, salas y festivales que sirvieron de base para su desarrollo en las décadas posteriores. Se crearon escenas locales como el Donosti Sound o el Xixón Sound; se dieron a conocer bandas de noise pop como Los Planetas, Australian Blonde o El Inquilino comunista; y el grupo Dover consiguió una repercusión masiva con su álbum Devil Came to Me. En la década de los 2000, la escena evolucionó hacia una generalización del uso del castellano y unas melodías más elaboradas.

En la última mitad de la década de los 2000 nació la segunda ola con el éxito de grupos y artistas como Vetusta Morla, Love of Lesbian, Iván Ferreiro o Xoel López, con unas letras más metafóricas y profundas cantadas en castellano.

La tercera ola del indie emergió a mediados de los años 2010 y se ha caracterizado por el protagonismo de las guitarras eléctricas y unas letras que reflejan los problemas cotidianos de su generación. Algunos de los artistas más relevantes son Carolina Durante, Hinds, Ginebras, Biznaga o Alcalá Norte.

Significado y origen

El término «indie» —apócope de «independiente»— se refiere a la música producida al margen de las grandes compañías y de los canales de distribución mayoritarios.[5]

La llamada música independiente tuvo su origen en el Reino Unido y los Estados Unidos a finales de los años 1970 y principios de los 1980 tras la irrupción del punk y la consiguiente creación de sellos discográficos, fanzines y radios independientes — entre ellas, las radios universitarias estadounidenses — que apoyaban a los artistas que nacían alejados de las grandes compañías y que no estaban condicionados por el número de ventas de sus discos. Su máxima era do it yourself — «hazlo tú mismo» — y en un principio no abarcaba solo un género, sino varios. El primer grupo que autoeditó sus propios discos de forma independiente sin el apoyo de un gran sello fueron los Buzzcocks en 1977.[6] A mediados de los años 1980 en el Reino Unido, ya se utilizaba comúnmente el término «indie» para calificar a grupos como los Smiths y a los que recogían el espíritu del movimiento C86.[1][7][8]

Primera ola

Años 1990

Le Mans

A principios de los años 1990 comenzaron a formarse grupos por todo el país que se alejaban de la música de la movida que había sido hegemónica durante los años 1980 y que abrazaban el indie y el rock alternativo anglosajón del momento, en pleno apogeo tras el éxito internacional de Nirvana.[9][10]Algunas de las bandas que ejercieron de puente entre las escenas de ambas décadas fueron Surfin' Bichos, Lagartija Nick, Cancer Moon, Los Bichos o Sex Museum.[11]

El momento fundacional del movimiento fue la gira Noise Pop Tour en 1992, que recorrió cinco ciudades españolas y en la que actuaron los grupos Penelope Trip, Bach is Dead, Usura y El regalo de Silvia. Las cuatro bandas eran muy jóvenes, cantaban en inglés y representaban una ruptura con la música española existente hasta entonces.[12]La gira sirvió para conectar las nuevas escenas que estaban naciendo a lo largo del país[11]e inspiró la creación de numerosas bandas, fanzines y sellos discográficos. El tour fue organizado por Luis Calvo, también fundador de diversos proyectos esenciales de la escena, como el sello Elefant, el Festival Internacional de Benicasim, la sala Maravillas de Madrid, la revista Spiral o el programa radiofónico Viaje a los sueños polares.[12]

En el mismo año, el locutor Julio Ruiz fue el primero en utilizar la etiqueta «indie» para calificar a los grupos que participaban en el concurso de maquetas de su programa Discogrande de Radio 3, entre quienes se encontraban Los Planetas.[8] La nueva escena también fue denominada «independiente», «alternativa», o «noise pop», calificativo este último aplicado a la considerable cantidad de bandas que recibían influencias de grupos como Sonic Youth, Pixies o Pavement.[7]A diferencia de lo que ocurrió en los años 1980, la nueva escena independiente se desarrolló por todo el territorio estatal y no estaba centralizada en Madrid. Ambos movimientos también se diferenciaron en la adopción del inglés por parte de muchos de los nuevos grupos. Ante la eclosión de nuevas bandas, los medios de comunicación bautizaron algunas escenas locales según su ciudad de procedencia. Así, el Sonido Donosti se distinguía por el indie pop refinado y costumbrista cantado en castellano de Family, Le Mans, La Buena Vida y Aventuras de Kirlian. También en el País Vasco, el Getxo Sound estaba conformado por grupos de rock ruidista y disonante con letras en inglés, como Los Clavos, El Inquilino comunista, Cujo o Lord Sickness, además de Cancer Moon, procedentes de la vecina ciudad de Bilbao. En Asturias, se originó el Xixón Sound de un carácter más variado en lo estilístico, con Penelope Trip, Australian Blonde, Manta Ray, Undershakers, Nosotrash, Eliminator Jr. o Medication. En Barcelona, nacieron grupos de post-hardcore y hardcore melódico como Corn Flakes, Aina o Fromheadtotoe y otros como Beef, Parkinson DC o Paperhouse.[13]En Albacete, desarrollaron su carrera Surfin' Bichos y las dos escisiones derivadas de su ruptura, Chucho y Mercromina.[14] Lagartija Nick, Los Planetas y Niños Mutantes provenían de Granada; El Niño Gusano y El Regalo de Silvia de Zaragoza; Sr. Chinarro de Sevilla; Sexy Sadie de Mallorca; [13] Silvania y La Habitación Roja de Valencia[15]y Killer Barbies de Vigo.[16]

Entre los sellos más significativos que editaban los discos de la escena se encontraban Elefant Records y Siesta, dedicados al indie pop;[17][18] Munster Records, centrado sobre todo en el punk y el garage; BCore, especializado en los géneros derivados del hardcore; Subterfuge, que era más ecléctico y que fue responsable de algunos de los lanzamientos más populares del periodo; o Acuarela, que se concibió como un proyecto más arty. Otros sellos destacables fueron Limbo Starr, Astro o Grabaciones en el mar. La multinacional RCA también editó a Los Planetas, Surfin' Bichos o El Niño Gusano.[19]

Los medios de comunicación más importantes que promocionaron la escena fueron la revista Rockdelux y Radio 3. También se vivió una efervescencia en la edición de fanzines, llegando a contabilizarse más de cuatrocientos en 1994, entre los cuales, algunos se convirtieron en sellos discográficos. Asimismo, se fundaron las revistas Factory editada por Rockdelux— y Spiral, ambas centradas en el indie español, y en la segunda mitad de la década aparecieron las revistas gratuitas aB y Mondosonoro. En Radio 3, los locutores que más apoyaron al género fueron Julio Ruiz en Discogrande y Jesús Ordovás en Diario Pop, donde programaban discos y maquetas de grupos noveles. [10]Los festivales que apostaron por los grupos de la escena fueron el Contempopránea y el Sonorama, además del Festival Internacional de Benicasim.[20]

Cristina Llanos de Dover

Entre estas primeras bandas indies, El Inquilino comunista y Manta Ray consiguieron una repercusión internacional a nivel alternativo y realizaron giras por varios países europeos.[13]En 1994 se editó el primer álbum de Los Planetas, Super 8, un álbum de noise pop que a diferencia de la mayoría de bandas del género, estaba cantado en español. Este álbum y los siguientes consolidaron al grupo como un referente de su generación y del movimiento indie.[21] Al año siguiente, Australian Blonde consiguieron llegar a un público mayoritario gracias a su canción «Chup Chup» que fue elegida como tema principal de la banda sonora de Historias del Kronen (Montxo Armendáriz, 1995), además de ser incluida en un anuncio televisivo de Pepsi.[13]Otro de los grupos que sonaron en un anuncio de la misma compañía fueron Dover, quienes en 1997 publicaron su segundo álbum Devil Came to Me con un sonido rock influido por el grunge y editado en Subterfuge. El álbum fue un éxito inesperado que llegó a vender alrededor de 800.000 copias, una cifra inédita para un grupo de sus características que publicaba en una discográfica indie.[22]Según Rockdelux, el gran éxito de Dover certificó el final de la primera hornada de grupos indies, aunque muchos de ellos lanzaron en esas fechas sus discos de madurez, como Los Planetas, Penelope Trip, La Buena Vida, Sr. Chinarro, Le Mans, El Niño Gusano, Migala y Sexy Sadie.[7]

Algunos de los personajes relevantes en esta etapa fueron Paco Loco, el productor que trabajó con más grupos de la escena, y Javier Aramburu, que además de ser el líder de Family, también se consolidó como el diseñador gráfico de numerosas portadas, entre ellas las de los grupos del Sonido Donosti o las de Los Planetas.[13]

La revista Rockdelux situó al álbum Un soplo en el corazón de Family en el primer puesto de su lista de los mejores discos españoles de la década, seguido de Una semana en el motor de un autobús de los Planetas. También tuvieron cabida entre los diez primeros los discos Hermanos carnales de Surfin' Bichos e In Bitter Pink de Los Bichos.[23]

Tontipop

En 1997, el grupo barcelonés Los Fresones Rebeldes publicó su éxito «Al amanecer», que llegó a obtener un disco de oro[24]y fue incluido en su álbum de debut ¡Es que no hay manera! A raíz de esta popularidad, afloró una escena de vida efímera caracterizada por un pop naíf, melódico, con desparpajo punk y cantado en castellano que fue bautizada peyorativamente como «tontipop» por la revista Ajoblanco. Esta escena también fue conocida como «acné pop», «Nocilla pop» o «ñoñipop». Supuso un distanciamiento de los grupos de noise anteriores y entre sus influencias se encontraban el twee pop, el yeyé de los años 1960 o el sonido Donosti. Otra de las diferencias con los grupos indie anteriores se encontraba en la reivindicación de la movida de la década de 1980, especialmente de bandas como Alaska y los Pegamoides, Los Nikis, Aerolíneas Federales, Zombies o Las Chinas. La escena contó con varios fanzines como el Yo-Yo y fue apoyada por Radio 3, especialmente por el locutor Juan de Pablos en su programa Flor de pasión, y en Los 40 por Luis Calvo en Viaje a los sueños polares. El movimiento también se caracterizó por contar con una alta presencia femenina, tanto en los grupos como entre su público.[25][26][27]

Antes de los Fresones Rebeldes, el sello albaceteño Spicnic, con grupos como Terry Cuatro, Astrogirls, Alpino o Meteoro, ya adelantó algunos de los rasgos distintivos del movimiento. Los grupos más destacados fueron Meteosat, Ellos, Hello Cuca, Niza, Juniper Moon, L-Kan, La Monja Enana, Vacaciones, TCR, Me Enveneno de Azules, La Pequeña Suiza, Dar Ful Ful o Blas y Las Astrales. Otras bandas que fueron englobadas en la escena y que contaron con carreras que la transcendieron fueron La Casa Azul, Nosoträsh, Astrud, Parade y Chico y Chica.[26] Bandas como La Casa Azul, Niza y Juniper Moon llegaron a gozar de cierta popularidad en Japón,[28][29]aunque la escena se desvaneció alrededor del año 2000 con la aparición de otros grupos y estilos musicales.[26]

Años 2000

Nacho Vegas

En la primera década del siglo XXI, el indie español se diversificó y resultó menos mimético respecto a los grupos anglosajones que en la década anterior. De igual forma, se optó de manera generalizada por utilizar el castellano en lugar del inglés, rebajar la distorsión en las guitarras y centrarse más en las melodías y los estribillos.[8]

Algunos artistas provenientes del indie de los años 1990 también destacaron en esta década formando nuevos grupos o en solitario. Este fue el caso de Nacho Vegas (de Eliminator Jr. y Manta Ray),[30] Pauline en la Playa (con Mar y Alicia Álvarez de Undershakers),[31]La Costa Brava (con Sergio Algora de El Niño Gusano y Fran Nixon de Australian Blonde),[32]Tachenko (con Sergio Vinadé y Andrés Perruca de El Niño Gusano);[33]o Single (con Teresa Iturrioz e Ibon Errazkin de Le Mans).[34]

A lo largo de la década surgieron bandas de pop rock como Maga[35]o Lori Meyers,[36] también grupos que en sus inicios tocaban pop psicodélico como Sidonie[37]y Deluxe;[38] otras que se decantaban por el rock como Nudozurdo,[39]El Columpio Asesino[40] y Triángulo de Amor Bizarro;[41]o por las influencias del synth pop como Dorian[42]y Joe Crepúsculo.[43]También destacaron las letras ironícas de Los Punsetes,[44]Klaus & Kinski[45]e Hidrogenesse.[46]Otro de los debutantes en esta década fue el cantautor Abraham Boba, que más tarde formaría el grupo León Benavente.[47]

En 2007, el tema «La revolución sexual» de La Casa Azul obtuvo la segunda posición en el concurso para elegir la canción que representaría a España en el Festival de Eurovisión. A pesar de no ganar, el tema consiguió aumentar el número de seguidores del proyecto de Guille Milkyway y convertirse en un himno LGBTI.[48]

La Bien Querida

A finales de la década, varias mujeres cantautoras lograron destacar en la escena independiente. Tulsa y Lidia Damunt adaptaron al idioma español la música de raíz estadounidense cercana al country rock.[49][50]En 2008, Christina Rosenvinge editó su primer disco en castellano en diez años después de su etapa neoyorquina en la que había colaborado con miembros de Sonic Youth. Su título fue Tu labio superior y recibió una buena acogida por parte del público y los medios.[51]Ese mismo año, la madrileña Russian Red logró un disco de oro con su primer álbum de estilo indie folk, titulado I love your glasses,[52]atrayendo la atención hacia otras jóvenes cantautoras del mismo género, como Anni B Sweet, Alondra Bentley y Zahara.[53]Al año siguiente, se editó el debut de La Bien Querida, Romancero, que logró buenas críticas y llegó al número uno de las listas de ese año en Rockdelux y Mondosonoro.[54]

En los últimos años de la década surgieron proyectos que captaron el interés de los medios musicales extranjeros: uno de ellos fue el canario El Guincho con una mezcla de electrónica, ritmos tropicales y rock and roll,[55]el otro fue el grupo guipuzcoano Delorean con un estilo basado en el pop electrónico.[56]

En Cataluña y las Islas Baleares aparecieron una serie de grupos que cantaban en catalán y se situaban más cerca del indie que de las bandas previas de rock catalán que se expresaban en ese idioma. Estos grupos no tenían las connotaciones ideológicas de sus predecesores y recogían la tradición de artistas anteriores como Joan Manuel Serrat o Jaume Sisa combinándola con la música alternativa contemporánea. Los mallorquines Antònia Font supusieron un punto de inflexión a principios de la década y tras ellos surgieron otras bandas y artistas que adoptarían el idioma, como Mishima, Refree, Mazoni o Fred i Son. En 2008 debutó el grupo Manel con su álbum Els millors professors europeus, que obtuvo una gran aceptación dentro y fuera de Cataluña.[57][58]

Con la generalización de internet, durante la década se crearon algunas páginas web que han apoyado a la música indie española, como Jenesaispop, Muzikalia o La Fonoteca. La revista Rockdelux eligió como mejor álbum nacional de la década a La leyenda del espacio de los Planetas, seguido de El mundo según de Sr. Chinarro y Cajas de música difíciles de parar de Nacho Vegas. Entre los diez primeros puestos también se encontraban Alegría de Antónia Font, Los diarios del petróleo de Chucho, Alegranza de El Guincho y Popemas de Nosoträsh. [59]

Segunda ola

Pucho, vocalista de Vetusta Morla

Durante la segunda mitad de los años 2000, una parte del indie se estaba profesionalizando, el circuito se había consolidado y los grupos más populares podían firmar contratos con multinacionales y grabar fuera de España.[60]Algunos artistas y grupos como Vetusta Morla, Love of Lesbian, Iván Ferreiro, Xoel López o Supersubmarina, con una serie de características comunes y un considerable bagaje anterior, consiguieron alcanzar una notable repercusión.[60]

Xoel López se dio a conocer como Deluxe y con su segundo álbum If Things Were to Go Wrong logró ampliar su público, tras lo que abandonó el idioma inglés y comenzó a cantar en castellano. También desde Galicia, Iván Ferreiro venía de triunfar con el grupo Los Piratas, especialmente con su álbum Ultrasónica y su sencillo «Años 80». Después de la separación de la banda, inició su andadura en solitario también con éxito. En 2009, Love of Lesbian obtuvieron el disco de oro por el álbum 1999 e iniciaron una extensa gira de dos años. Por su parte, los madrileños Vetusta Morla también lograron un disco de oro con su debut autoeditado Un día en el mundo gracias al boca a boca y sin apenas promoción. Estos artistas ganaron una gran base de seguidores que llenaban auditorios y festivales.[60]Uno de los puntos en común de estas bandas eran sus letras con una lírica metafórica y profunda. [4]Otros grupos que han sido enmarcados en esta corriente y que comenzaron en compañías independientes fueron Lori Meyers, Sidonie y Dorian.[60][61]

Tras la popularidad de estos artistas, a lo largo de los años 2010 emergió otra nueva generación de bandas, como IZAL, Zenttric, Viva Suecia, Miss Caffeina, Shinova, Veintiuno o Siloé y ya en la década de 2020 se dieron a conocer Arde Bogotá.[4][20]La notoriedad de estos grupos coincidió con la proliferación de festivales musicales por todo el país,[62]donde sus conciertos han gozado de gran acogida por parte del público. Algunas de las características compartidas por estos grupos son la intensidad vocal, la epicidad y los estribillos coreables.[63]

Durante esta etapa se planteó el debate sobre la frontera entre el indie y el mainstream y se abordó la cuestión de si todos los grupos calificados como indie encajaban en la concepción original del término.[20][64][65][66][61]El autor José Olmo Cano ha afirmado que en ocasiones, una parte de los medios de comunicación, grandes compañías y grandes festivales han modificado el concepto «indie» al definir con esta etiqueta a algunos grupos que practican un pop rock más genérico.[2][67][68]

Tercera ola

Hinds

Paralelamente, durante los años 2010 fueron surgiendo otros grupos jóvenes. La banda femenina de garage pop Hinds consiguió la atención de importantes medios de comunicación del Reino Unido, Estados Unidos y otros países con las canciones publicadas en su Bandcamp. Este éxito se consolidó con su debut Leave Me Alone en 2016 y continuó con su trayectoria posterior.[69][70]

Entre los grupos que se dieron a conocer en esta etapa estaban Biznaga, Viva Belgrado, Apartamentos Acapulco, Mujeres, Cala Vento, Kokoshca, Novedades Carminha o La La Love You, quienes lograron un quíntuple disco de platino con su canción «El fin del mundo». [3][4][71][72]

En 2018 debutaron Carolina Durante consiguiendo una notable repercusión con su tema «Cayetano», y tras publicar su primer álbum, se convirtieron en el grupo más exitoso de la nueva escena. En el mismo año también publicaron sus álbumes de debut las bandas Shego, La Paloma, Niña Polaca, Cariño o Grande Amore y en los años siguientes lo hicieron Alcalá Norte, Depresión Sonora, Ginebras, Camellos, VVV Trippin You, Parquesvr, Karavana, Anabel Lee, Aiko el Grupo, Alavedra, La Trinidad, Melenas, La Élite, Medalla, Marcelo Criminal, La Plata, Cora Yako y Yawners.[3][4][73]Estos grupos consiguieron devolver al rock y al pop de guitarras al primer plano en los medios de comunicación especializados después de varios años de dominio casi exclusivo de los géneros urbanos.[62]

Carolina Durante

Entre los rasgos comunes de esta generación se encuentran el protagonismo de las guitarras eléctricas, la vuelta a la ética del hazlo tú mismo y una relación más horizontal con el público. También han rescatado elementos de la primera ola del indie y se han distanciado de la generación inmediatamente anterior. En sus letras reflejan un compromiso social que abarca la precariedad de su generación y los problemas cotidianos. En este sentido, grupos como Biznaga, Kokoshca o Camellos han compuesto canciones sobre el trabajo. También han vuelto a surgir grupos femeninos como Hinds, Ginebras, Cariño, Shego, Melenas, Aiko el Grupo, Lisasinson, Las Odio o Las Petunias, además de otras mujeres que forman parte de grupos mixtos. Es frecuente que estas bandas planteen algunas de sus canciones desde el feminismo y la perspectiva de género.[3][4][62]

El centro neurálgico de la escena es Madrid, especialmente el barrio de Malasaña, donde los grupos llenan las salas e interactúan entre ellos, incluyendo a los de otras ciudades.[4] Entre los sellos que editan a muchas de estas bandas están Sonido Muchacho, Montgrí y Ernie Records.[3]

Referencias

Bibliografía adicional

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