Informe Pirri
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El Informe «Pirri» fue un documento elaborado por el exfutbolísta José Martínez Sánchez, más conocido como «Pirri», en el año 2000, cuando éste era director general Deportivo del Real Madrid Club de Fútbol, en el cual se planificaba la temporada 2000-01. En él «Pirri», emblemático jugador del club, ofreció un informe profesional detallado sobre parte de los integrantes de la primera plantilla como parte de la configuración del futuro inmediato del club. El documento causó gran revuelo al trascender a la opinión pública.[1]
El informe fue publicado por J. J. Santos el 21 de agosto de 2000 en el Diario As.[2] En ese momento, como ya se ha dicho, Pirri era director general Deportivo de la entidad blanca cuando elaboró el documento, y su publicación produjo una gran polémica. Tan solo dos días después, José María Gutiérrez Hernández «Guti», uno de los jugadores con un informe del que se vio descontento, pidió explicaciones y tildó de ‘chapuza’ la publicación del mismo.[3]
Cabe destacar que el texto fue publicado cuando «Pirri» ya había abandonado la entidad blanca, pues se había producido un cambio de presidente tras la victoria en las elecciones de Florentino Pérez, el cual colocó en el cargo a Jorge Valdano. Sea como fuere, «Pirri» se mostró disgustado por la publicación de un informe que, según él, a pesar de ser cierto, formaba parte de su trabajo y no estaba destinado a ser publicado.[1]
Contenido
A lo largo del informe, 19 de los entonces 33 futbolistas del Real Madrid salían calificados negativamente en referencia a si era o no necesaria su continuidad en el equipo, evaluando distintos aspectos respecto a su rendimiento deportivo y extra deportivo.[2] Las críticas estaban centradas fundamentalmente en el primero. Como ejemplo, el defensa internacional Míchel Salgado, que en ese momento contaba con 24 años, se decía que contaba con poca técnica, o de Fernando Morientes que se encontraba en un estado bajo de forma.[2]
Sin embargo, en determinados jugadores el análisis rebasaba lo estrictamente deportivo. De José María Gutiérrez Hernández "Guti" se dijo que "no tiene buena actitud ni fuera ni dentro de los terrenos de juego", algo similar a lo que se dijo de Samuel Eto'o, del cual Pirri afirmaba que "debe cambiar en el comportamiento con sus compañeros y el entrenador".[2] De algunos, una vez hecho el análisis, se señalaba que debían ser traspasados o cedidos, como en el caso de los ya citados Guti o Eto'o.[2]
Sea como fuere, no todos los futbolistas salieron mal parados. Raúl González Blanco, que ya entonces estaba consolidado a pesar de su juventud, era descrito como un futbolista "imprescindible". Lo mismo se afirmaba de Roberto Carlos, el cual se presentaba como "insustituible".[2]