Iqbal Athas
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| Iqbal Athas | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre nativo | ඉක්බාල් අතාස් | |
| Nacimiento | c. 1944/1945[1] | |
| Fallecimiento | 2026/01/13 | |
| Nacionalidad | Esrilanquesa | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Periodista | |
| Conocido por | Informar sobre las fuerzas armadas | |
| Empleador |
Sunday Times Jane's Defence Weekly CNN | |
| Distinciones | Premio Internacional a la Libertad de Prensa (1994) | |
Iqbal Athas (ඉක්බාල් අතාස්; c. 1944/1945 – 13 de enero de 2026) fue un periodista esrilanqués. Fue columnista de defensa del Sunday Times (el de Sri Lanka) y colaboró también con Jane's Defence Weekly, CNN y The Times de Londres.[2] Fue amenazado por su labor de investigación, que destapó escándalos en la compra de armamento por parte de personal del Ministerio de Defensa de Sri Lanka, en particular en la Fuerza Aérea de Sri Lanka.[3] Ganó varios premios internacionales de periodismo por su trabajo y, en 2000, The New York Times lo describió como:
«el principal corresponsal militar del país».[1]
Athas nació hacia 1944/1945.[1]
Ataque de 1998
En 1997 y 1998, Athas escribió una serie de artículos para el Sunday Times detallando la desaparición de 70.000 proyectiles de mortero comprados por el gobierno de Sri Lanka a Zimbabue. En un primer momento se afirmó que las municiones habían sido secuestradas por el grupo rebelde conocido como los Tigres Tamiles, pero posteriormente expertos concluyeron que el comunicado supuestamente procedente de los Tigres había sido falsificado. Por estas informaciones, Athas fue «atacado verbal y físicamente por funcionarios del gobierno y por matones».[4]
En 1998, Athas publicó otra serie de artículos sobre irregularidades en compras de aeronaves por parte de la Fuerza Aérea de Sri Lanka. Ese año, un grupo de hombres armados entró en su domicilio, amenazó a su esposa y a su hija de siete años y le colocó una pistola automática en la cabeza.[1][5] A continuación, el gobierno ordenó desplegar seguridad alrededor de la vivienda de Athas, medida que se mantuvo hasta 2007.[6]
En 2002, dos oficiales de la Fuerza Aérea fueron condenados por haber participado en el ataque y sentenciados a nueve años de prisión cada uno. El juez declaró: «En un país democrático como Sri Lanka, los periódicos tienen derecho a exponer la corrupción de cualquiera. Si se utiliza el crimen para suprimirlo, entonces deben tomarse medidas severas».[5] Athas elogió el veredicto, pero también pidió que se investigaran agresiones no resueltas contra otros periodistas.[7]
Amenaza de acusación por la Official Secrets Act (2005)
El 26 de julio de 2005, la presidenta Chandrika Kumaratunga dijo ante una reunión de 1.000 mandos militares que estaba considerando acusar a Athas en virtud de la Official Secrets Act tras una columna en la que describía la compra de una embarcación logística de desembarco británica como un despilfarro. La ley contemplaba una pena máxima de catorce años de prisión. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) protestó, afirmando:
«Estamos indignados por estas declaraciones amenazantes contra nuestro colega Iqbal Athas, que está siendo señalado por hacer su trabajo como periodista promoviendo el debate sobre asuntos de interés público».[8]
Informes sobre la compra de MiG
En dos artículos de agosto de 2007, Athas informó sobre la compra de cazabombarderos MiG-27 de segunda mano procedentes de Ucrania, sugiriendo que la operación había sido corrupta. El primero, del 12 de agosto, se tituló: «MiGs loaded with millions in mega frauds; The Sunday Times investigation reveals shocking double-deals and wheeler-dealings; While Lanka remains hush-hush, Ukraine Govt. orders full probe».[9] Athas rastreó la compra hasta «Belimissa Holdings», una empresa supuestamente radicada en el Reino Unido, pero que no figuraba en el registro mercantil británico.[10]
Tras el reportaje, el gobierno retiró la protección de seguridad de la que disponía,[9][11] lo que llevó a Reporteros sin Fronteras (RSF) y al CPJ a emitir comunicados expresando preocupación por su seguridad.[6][2] El 27 de agosto se organizó una protesta frente a la casa de Athas por parte de simpatizantes del gobierno, que RSF describió como una «parodia de manifestación, claramente organizada por las autoridades y que pone a Athas en grave peligro».[6] La Asociación de Periodistas en Activo de Sri Lanka criticó el acto como «intimidación sistemática».[10] W. G. Gunaratne, periodista que tradujo los artículos de Athas al cingalés para el diario Lankadeepa, también habría recibido una amenaza de muerte por parte de un oficial de la Fuerza Aérea.[6]
Posteriormente, el Parlamento de Sri Lanka abrió una investigación sobre la compra.[10]