Isabel Farnesio
reina consorte de España (1714-1724, 1724-1746)
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Isabel Farnesio (Parma, 25 de octubre de 1692-Aranjuez, 10 de julio de 1766) fue una aristócrata italiana, reina consorte de España como segunda esposa del rey Felipe V y madre de Carlos III. Era descendiente directa de Alejandro Farnesio, duque de Parma, y heredera de la línea de sucesión parmesana.
| Isabel Farnesio | ||
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| Reina consorte de España y Princesa de Parma. | ||
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Retrato de Isabel Farnesio, del Taller de Van Loo (c. 1739). Óleo sobre lienzo, 150 cm x 110,00 cm Museo Nacional del Prado (Madrid). | ||
| Reina consorte de España Primera vez | ||
| 24 de diciembre de 1714-14 de enero de 1724 | ||
| Predecesor | María Luisa Gabriela de Saboya | |
| Sucesor | Luisa Isabel de Orleans | |
| Reina consorte de España Segunda vez | ||
| 6 de septiembre de 1724-9 de julio de 1746 | ||
| Predecesor | Luisa Isabel de Orleans | |
| Sucesor | Bárbara de Braganza | |
| Información personal | ||
| Nombre completo | Elisabetta Farnese | |
| Nacimiento |
25 de octubre de 1692 Parma (Ducado de Parma) | |
| Fallecimiento |
10 de julio de 1766 (73 años) Aranjuez (España) | |
| Sepultura | Palacio Real de La Granja de San Ildefonso | |
| Familia | ||
| Casa real | Casa de Borbón (España) (por matrimonio) | |
| Padre | Eduardo II Farnesio | |
| Madre | Dorotea Sofía de Neoburgo | |
| Consorte | Felipe V | |
| Hijos | ||
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| Firma |
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Ejerció el poder de facto en la corte de Felipe, con frecuencia mentalmente incapacitado para reinar, y bajo su mando se purgaron las últimas influencias de Francia sobre la corte española, sustituyéndolas por una atmósfera cada vez más italianizante. Deseosa de aupar a su marido e hijos a diversos tronos extranjeros, impulsó una política internacional de enorme ambición, llegando a intentar hacerse con el control de España y Francia simultáneamente. Sus aspiraciones provocaron la antipatía de sus súbditos y la fallida guerra de la Cuádruple Alianza contra todas las demás potencias europeas.
En última instancia, sin embargo, cumplió casi todos sus objetivos: por medio de las guerras de sucesión polaca y austríaca, entronizó a sus hijos en Nápoles, Sicilia y su Parma natal, recuperando así territorios históricos de la casa real española en Italia, y mediante matrimonios políticos, emparentó a sus hijas con las casas reales de Francia, Portugal y Saboya. Sus esfuerzos, aunque costosos, resultarían en un aumento de la influencia internacional de España. Isabel llegaría a ponerse ella misma al mando de divisiones del ejército español para asegurar las fronteras durante sus guerras.
Fue detestada y a la vez temida por sus contemporáneos, que la consideraron una reina autoritaria, manipuladora y codiciosa. Federico II el Grande de Prusia diría de ella: "avanza audazmente hacia el cumplimiento de sus designios; nada puede sorprenderla ni detenerla".[1]
Primeros años de vida
Isabel Farnesio nació en la ciudad italiana de Parma, en el Palacio de la Pelota. Fue la segunda hija del príncipe heredero de Parma, Eduardo II Farnesio (que murió cuando ella tenía un año) y de la condesa palatina Dorotea Sofía de Neoburgo.[2] Pasó su infancia rodeada de opulencia bajo la tutela de su abuelo, el duque Ranuccio II y, después, de su tío Francisco, su padrastro tras su boda con su madre en 1696. Isabel tenía una relación difícil con su madre, pero, según los informes, estaba profundamente apegada a su tío-padrastro. Aunque criada en reclusión en un apartamento en el Palacio Ducal de Parma, su educación fue excelsa:[2] podía hablar y escribir latín, francés y alemán y fue educada en retórica, filosofía, geografía e historia, pero, según se informa, no encontró interés en sus estudios y carecía de intereses intelectuales.[3] Fue una mejor estudiante dentro de la danza, estudió pintura con Pietro Antonio Avanzini y disfrutó de la música y el bordado. Asimismo, sobrevivió a un fuerte ataque de viruela, que le dejó visibles marcas en su rostro.[4]
Las muertes sucesivas de su hermano mayor, Alejandro Ignacio (5 de agosto de 1693) y de su padre (6 de septiembre de 1693), la dejan como la tercera en la línea sucesoria del ducado de Parma, precedida únicamente por sus dos tíos, Francisco y Antonio Farnesio, que reinarían sucesivamente en el ducado de Parma muriendo sin descendencia alguna. De esta manera, Isabel se convirtió en la única heredera legítima de los estados tanto de los Farnesio como de los Médici (vía su bisabuela paterna, Margarita de Médici), una vez que esta familia se extinguió en 1743[2] y, al ser la última descendiente superviviente de la infanta María de Portugal-Guimarães, duquesa consorte de Parma, también en la depositaria legal de la primogenitura de la Casa de Avís, y por lo tanto, en la heredera del Reino de Portugal.[5]
Matrimonio

El 16 de septiembre de 1714, Isabel y Felipe V se casaron por poderes en Parma. Este matrimonio ya fue planeado por el joven monarca cuando murió su anterior esposa María Luisa Gabriela de Saboya. Felipe V se convenció de casarse con la princesa parmesana gracias al abate Alberoni que era agente en Madrid del Duque de Parma. Después de la ceremonia, el día 22 Isabel partió hacía su nueva casa, aunque el viaje se hizo lentamente. Se preveía ir por mar desde Génova a España, pero por temas de salud de Isabel se determinó hacerlo por tierra.
Al primer sitio dónde llega es a San Juan de Pie de Puerto, donde se encontró con su tía Mariana de Neoburgo, y finalmente llegaría a Pamplona donde le esperaba quién se convirtió su mano derecha Alberoni. Ya desde el inicio de su matrimonio se vio que Isabel no iba a aceptar las imposiciones de otros personajes sobre ella, y sin ni siquiera conocer a su marido, expulsó a la princesa de los Ursinos, muy próxima a la corte francesa.
Finalmente, se encontró con Felipe en Guadalajara y se volvió a celebrar el matrimonio, ahora sí con ambos protagonistas presentes. La unión de los monarcas fue absoluta desde el comienzo. El rey estaba muy unido a ella y se entregó sin límite. Gracias a esta dependencia Isabel pudo obtener un gran poder. La mayor parte del tiempo la pasó en Madrid y en el nuevo Palacio de la Granja, y era muy raro verlos en alguna situación separados. Poseía un fuerte carácter y una personalidad autoritaria que le otorgó una gran influencia en la Corte de la época. Al ser ambiciosa, disfrutaría del ejercicio del poder real, por lo mismo tuvo muchos opositores y enemigos, siendo temida por muchos miembros de la Corte. El Barón de Pollnitz describía a la reina en sus memorias de la siguiente manera: "La Reina es alta y atractiva, bien formada pero esbelta, y muy picada de viruelas. Tiene un genio grande y emprendedor, que ninguna dificultad puede minar. Dejó claro, tan pronto como puso pie en suelo español, que no sufriría ser llevada por la nariz: pues incluso antes de haber visto la cara del Rey, exilió a la Princesa de los Ursinos, tanto de la Corte como del Reino, a causa del ascendiente que ella sabía que la Princesa tenía sobre el Rey."[6]
Con relación a lo anterior, para la época en la cual el rey Felipe V se empezó a aislar, este fue reduciendo su círculo personal, convirtiendo a la reina Isabel en un personaje fundamental en la política del momento. Así mientras el monarca caía en depresiones que lo sumían en una melancolía y desconsuelo cada vez más intensos, mientras que Isabel utilizaba todas sus influencias para hacer realidad sus ambiciones personales de colocar a sus hijos en los tronos de Europa. Este suceso va a ser mencionado por numerosos contemporáneos pero una de las citas que mejor muestra tanto el poder que tenía sobre Felipe V, como la enemistad que mantenía con muchos nobles, será la de Saint-Simon que explicaba los recursos utilizados por Isabel de Farnesio: “Arrogante, arrebatada, violenta incluso con el rey, le trata en ocasiones con humor, que no le falta, y algunas veces con habilidad; pero su éxito ha sido diverso. [...] Deseosa de autoridad, de saber y de tomar parte en todas las decisiones, sin osar mostrarlo demasiado. [...] El rey tiene necesidad de dirección y de una gran paciencia, sería infinitamente perjudicial estar mal con ella [...], si no se la tiene favorable, al menos que no sea contraria. Pero ella no tiene éxito siempre, incluso en lo que muestra al rey desear”.[7]
Entre otros proyectos, apoyó la conspiración de Cellamare, donde su ministro Alberoni intentó instalar por la fuerza a Felipe como regente de Francia, lo que habría otorgado a Isabel una influencia sin precedentes. El fracaso de la conspiración empujó a Francia, la patria de la casa de Borbón, a unirse a la Cuádruple Alianza contra España.
Vida pública

Fue apodada despectivamente «la parmesana». Según descripciones de la época[8] no era «excesivamente guapa, aunque de porte distinguido; tenía el rostro marcado por las viruelas, expresivos ojos azules, nariz prominente...». No obstante, en otras fuentes,[9][10] así como en las representaciones pictóricas —algunas incluidas en este artículo—, aparece representada como una mujer de ojos oscuros. Además era «agradable y, por encima de todo, dejaba traslucir una energía e inteligencia fuera de lo corriente».
En su reinado como esposa de Felipe V formó una importante colección de arte. Cada uno de los cónyuges marcaba sus cuadros con un símbolo dinástico diferenciado (la flor de lis, ella; y la Cruz de Borgoña, el rey) y la reina se aficionó especialmente a los cuadros de Murillo, que compró en gran número; entre ellos, la Sagrada Familia del pajarito. Sumó otras pinturas célebres ahora conservadas en el Museo del Prado como El triunfo de la Muerte de Pieter Brueghel el Viejo, Sir Endymion Porter y Anton van Dyck o los dos lienzos de Watteau. También fue esta real pareja la responsable de la compra de la colección escultórica de Cristina de Suecia, que incluye el Grupo de San Ildefonso y las ocho "Musas" (todos ellos expuestos ahora en el Museo del Prado). Isabel Farnesio destacó también como miniaturista, conservándose algunas de sus obras en La Granja de San Ildefonso. Hay que decir que este Real Sitio está muy ligado a Isabel de Farnesio. No solo porque en sus entrañas estén enterrados Felipe V y ella misma, sino porque se construyó, en gran medida gracias a la reina. Le dio al Real Sitio un estilo italiano que combinó al estilo versallesco tan característico de los palacios de Felipe V. Gracias a Isabel se construyen y traen: fuentes de altos surtidores, esculturas de plomo pintado imitando bronce y los grandes árboles traídos de diferentes lugares del mundo: cedros, tilos, arces, castaños de indias y sequoias[11]


La reina nunca mostró afecto, sino desdén, por sus hijastros. Para ella, los descendientes del primer matrimonio del rey con María Luisa Gabriela de Saboya constituían un escollo más para lograr su principal objetivo: dotar a sus hijos Carlos (futuro Carlos III) y Felipe de un reino donde gobernar. Mientras Felipe V vivió, la relación entre Isabel y sus hijastros (sobre todo con el infante Fernando) se caracterizó por un continuo ninguneo mutuo, pese a una aparente cordialidad.
Isabel tampoco se reveló como una madre amorosa con los seis hijos que tuvo, ya que consumió todo su tiempo y energías en las intrigas políticas para, precisamente, forjarles ese brillante porvenir que tanto ansiaba para ellos.
Su política estuvo orientada a recuperar para la monarquía española los territorios italianos perdidos por el tratado de Utrecht. Así, consiguió para su hijo Carlos el reino de Nápoles y Sicilia, y para su otro hijo, Felipe, el ducado de Parma. Cuando quedó viuda se trasladó junto con sus hijos Luis y María Antonia desde el Palacio del Buen Retiro hasta el palacio del duque de Osuna, que estaba situado en la zona de la actual plaza de España de Madrid; pero un año después, en agosto de 1747, su hijastro, ya Fernando VI de España, la desterró al Real Sitio de la Granja de San Ildefonso en Segovia, aunque ella se construyó otra residencia cerca, el Palacio Real de Riofrío. En esos años de destierro, Isabel Farnesio vivió dedicada a sus tareas privadas, pero siempre atenta a la evolución del reinado de su hijastro, sobre todo atenta a su salud y muy especialmente tras la muerte de su esposa, Bárbara de Braganza. Al morir Fernando VI sin descendencia en 1759, subió al trono el hijo de Isabel, Carlos III, por lo que esta volvió a la corte. La muerte de su nuera, María Amalia de Sajonia, a los pocos meses de llegar a España desde Nápoles, la llevaron a hacerse cargo de sus nietos y a ejercer su papel como reina madre. Isabel falleció en la localidad madrileña de Aranjuez.
Descendencia
De su matrimonio con el rey Felipe V tuvo siete hijos:
| Descendencia de Felipe V e Isabel de Farnesio | ||||||||||||||||||||||||||||||||
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Fallecimiento
Isabel murió en 1766, siendo enterrada junto a los restos de su difunto marido Felipe V en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, en un mausoleo emplazado en la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, en la llamada Sala de las Reliquias, templo inserto en el propio palacio, ubicado en la localidad de La Granja de San Ildefonso (provincia de Segovia), a escasos kilómetros de Segovia.
Heráldica
Títulos y tratamientos
Ancestros
| Ancestros de Isabel Farnesio | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| Predecesora: María Luisa Gabriela de Saboya |
Reina consorte de España 1714-1724 (14 de enero) |
Sucesora: Luisa Isabel de Orleans |
| Predecesora: Luisa Isabel de Orleans |
Reina consorte de España 1724 (6 de septiembre) - 1746 |
Sucesora: Bárbara de Braganza |


